Literatura
- Inicio
- Cultura
- Literatura
Juliana DiMaría convierte los amores fugaces en una banda sonora literaria
Foto: LAUD
‘A veces me enamoro, pero se me pasa rápido’, es una novela que se lee al ritmo de una playlist y se queda como una canción difícil de olvidar.
Concebida como una obra que se interpreta al compás de una banda sonora y permanece en la memoria. En esta entrega, la escritora Juliana DiMaría regresa con una mirada íntima, que transforma la experiencia sentimental en una reflexión honesta sobre la identidad femenina que se construye y a veces se desdibuja.
La autora aclaró en LAUD 90.4 FM ESTÉREO, que, pese a lo sugerente del título, no se trata de una confesión estrictamente autobiográfica. Es, en cambio, un retrato generacional tejido con música, nostalgia y preguntas incómodas que desafían el statu quo del romance moderno.
“Las personas siempre intentan ver reflejada mi vida en lo que escribo, pero en este caso no es así, me inspiré de voces cercanas, confidencias entre amigas y relatos de historias en los que muchas mujeres logran reconocerse: Hay un poco de todas en este libro”.
Emma, la protagonista, transita por un mapa de afectos que incluye romances intensos, amistades mutantes y rupturas. Sin embargo, el eje del relato no es la búsqueda incansable de una pareja, sino el proceso de maduración y autodescubrimiento. “A través de las relaciones nos vamos construyendo porque el verdadero clímax de la historia no es el "felices por siempre" con otro, sino el reencuentro con el amor propio”.
Lo que distingue a esta narración es su estructura sonora, ya que cada capítulo cuenta con su propia melodía. Basándose en artistas icónicos como Shakira, Amaral y La Oreja de Van Gogh, referentes que han puesto banda sonora a dos décadas de amores adolescentes y duelos. La obra apela a esa memoria sensorial donde una canción tiene el poder de teletransportar al lector a un primer beso, a una despedida en un aeropuerto o a esa conversación que cambió el rumbo de la existencia.
En una era donde la validación digital parece dictar el valor personal, DiMaría propone un mensaje de solidez y autonomía. “Confiar en la propia esencia para evitar que los vaivenes externos desmoronen la estabilidad interna”.
‘A veces me enamoro, pero se me pasa rápido’, no busca idealizar el afecto ni prometer finales de película; prefiere aceptar que los amores pueden apagarse y las complicidades transformarse, sin que esa fugacidad reste valor a lo que alguna vez se sintió con fuerza. Es, en definitiva, una invitación a entender que algunas personas llegan para quedarse y otras, simplemente, para dejar una gran canción.
Por: Giovanna Sánchez Bustamante.
El escritor Hernando Cardozo hace poesía urbana desde un celular
Foto: Hernando Cardozo Luna
El autor transforma la inmediatez digital en versos que redescubren la rutina.
En los micrófonos de LAUD 90.4 FM ESTÉREO, el escritor Hernando Cardozo Luna presentó el libro ‘Que alguien me escriba un poema’ y compartió cómo el jazz y la cultura pop se entrelazan en su reciente obra. Tras tres décadas de silencio poético, Cardozo regresa con una propuesta que derriba el mito de la exclusividad académica, presentando el verso como un lenguaje accesible que habita en lo cotidiano y lo emocional.
A pesar de su sólido perfil como doctor en Ciencias Jurídicas y árbitro de la Cámara de Comercio de Bogotá, Cardozo se aleja del tecnicismo legal para adoptar una estética libre. Su proceso creativo ha evolucionado drásticamente desde sus inicios.
“El último libro que escribí fue hace 30 años. En pandemia volví a escribir para mis amigos; eran pequeños cuentos e historias que fueron creando un material importante. Al compararlo con mis primeras seis publicaciones, noté un cambio sustancial: Pasé de lo romántico y lúdico a una poesía más madura, existencialista y urbana”, afirmó el escritor.
Un aspecto relevante de esta creación es su gestación, ya que cada verso nació en la pantalla de un dispositivo móvil durante trayectos y pausas diarias. “Cuando escribí en el celular me di cuenta de que me gusta la poesía corta; no quiero cansar al lector. Por eso escribo ahí por maña; cuando lo intenté en el ordenador ya no pude, precisamente porque busco esa brevedad”, confesó el autor.
Para Cardozo, esta dinámica dialoga con las nuevas formas de consumo cultural, uniendo la rapidez tecnológica con la pausa que exige la lectura. Según explicó, la poesía crea canales íntimos que rompen el esquema de la inmediatez de redes como TikTok, pues la experiencia de un libro físico difiere totalmente de un audio.
Finalmente, la obra se presenta como un recorrido por ciudades, afectos y silencios donde cada poema es independiente.
“Es un libro de mesa de noche que se puede abrir en cualquier página. Muestra una reflexión sobre lo que ha sido mi vida. Incluso el título surgió antes que el poema mismo: Me pregunté quién querría que le escribieran un verso, exploré mi lado femenino y visualicé a una mujer ejecutiva deseando ese texto. Así comenzó la construcción de este libro”, concluyó.
Al final, su propuesta nos demuestra que el poema no es un enigma por resolver, sino una experiencia para ser vivida.
Por: Giovanna Sánchez Bustamante
‘Esta Verde Morada’: El libro que explora la infancia con poesía e ilustración
Foto: LAUD 90.4 FM ESTÉREO
Sebastián García y Catalina Roncancio presentan una obra que transforma la memoria del hogar en un refugio íntimo nacido del juego y la complicidad.
La poesía y la ilustración se entrelazan en ‘Esta Verde Morada’, un proyecto donde García y Roncancio convirtieron el recuerdo doméstico en un territorio habitable. Esta propuesta surgió de una dinámica creativa espontánea, sugiriendo un regreso sensible a los vestigios de la niñez.
Durante su paso por los micrófonos de LAUD 90.4 FM ESTÉREO, los creadores compartieron cómo dicha libertad cobró estructura. Ambos artistas comenzaron a producir sin la presión de una publicación formal, permitiendo que sus lenguajes se fusionaran de manera orgánica.
“Nos dimos cuenta de que estábamos construyendo un hogar. Yo soy escritor, Catalina es ilustradora; pasábamos las noches jugando, diciéndonos: “Tú haces este dibujo y yo escribo, a ver qué sale”. En ese ejercicio fue pasando el tiempo y entendimos que teníamos un libro entre manos”, explicó García.
En aquel diálogo casi infantil, donde el resultado importaba menos que el proceso, la ilustradora recuerda que lo iniciado como improvisación se transformó en una labor consciente. “Fue como jugar, salió improvisado y de un momento a otro comprendimos lo que teníamos. Nos pusimos serios y dijimos: Esto está bien hecho”.
Para Sebastián, la lírica no responde a una utilidad práctica; precisamente allí reside su potencia. Al despojarse de lo utilitario, el poema privilegia el sentimiento y la construcción de lo propio. Bajo esta premisa, la pieza no intenta dar respuestas, sino abrir puertas: Es una casa simbólica que se descubre despacio para dejar entrar la nostalgia.
Esta obra no es solo un ejemplar de poesía ilustrada; es una invitación afectiva a entrar, sin prisa, a los cuartos internos donde la memoria todavía respira.
Por: Giovanna Sánchez Bustamante.
De la poesía al rap: Un encuentro de rimas y bibliotecas con ‘Totuma Libros’
Foto: Bibliored
Esta es la historia de un joven que fusiona la edición artesanal, la lírica y la profundidad de las letras.
A sus 11 años, Cristián Garzón, recorría parte de las colinas centro orientales de Bogotá para poder llegar a su lugar favorito: La Biblioteca Pública La Peña, un espacio que acababa de abrir sus puertas en la localidad de San Cristóbal.
Su primer acercamiento no fue a través de los estantes ni de la literatura, sino de algunos talleres escolares de robótica que buscaban los niños a este nuevo lugar. Sin saberlo, estaba entrando a un espacio que marcaría para siempre su vida.
“Cuando entré a grado décimo me pegó la gripa de la lectura. Empecé a volver por cuenta propia y me quedaba durante horas recorriendo las colecciones de cuento, poesía, novela y ensayo. Allí descubrí autores y autoras que no aparecían en el colegio y convertí la biblioteca en mi lugar de estudio”, aseguró Cristián Garzón en los micrófonos de ‘Amantes del Círculo Polar’.
Un sueño llamado ‘Totuma Libros’
Este camino lo llevó a estudiar Licenciatura en Filosofía en la Universidad Pedagógica Nacional y para sostener sus estudios empezó a editar, encuadernar y vender libros. Su día a día consistía en corregir textos, diagramar, imprimir y coser páginas a mano.
Así fue como una labor de supervivencia se convirtió en su vocación y poco a poco dio paso a ‘Totuma Libros’, una editorial independiente y autogestionada que ha publicado cerca de 22 títulos, resaltando en la mayoría de sus obras la poesía.
“La poesía es una posibilidad de criticar el lenguaje, de liberarlo de los mecanismos de poder y de lo comercial. No nace desde el mercado ni el capitalismo, sino desde algo visceral y entrañable, como una forma de devolverle a la palabra su sentido más humano”, agregó el editor.
Entre el rap, la lírica y los versos
Junto a amistades del mundo editorial, Garzón formó un grupo de rap donde la poesía ocupa el centro. En 2024 lanzaron el EP ‘Hablando solos’ y actualmente trabajan en su primer álbum, ‘Galguerías’, una producción que dialoga directamente con el universo literario que han construido entre lecturas, versos y encuentros culturales.
‘Génesis’, literatura que narra desde la piel el dolor de ser mujer
Foto: Laura Velandia
La escritora y actriz bogotana Laura Velandia presenta ‘Génesis’, una antología de cuentos que aborda la experiencia femenina desde el cuerpo, la memoria y el dolor.
A través de historias que dialogan con la realidad colombiana, el libro propone una lectura incómoda pero necesaria sobre la violencia de género y sus huellas. En un contexto donde las agresiones siguen marcando la actualidad de Colombia, la literatura se convierte en un refugio. 'Génesis: Olores y recuerdos de la piel', invita a explorar un conjunto de relatos que desnudan las heridas del cuerpo femenino, narrando el dolor y la resistencia en un país en el que la intimidación aún deja huella.
Para la autora, Laura Velandia, quien nos acompañó en LAUD 90.4 FM ESTÉREO, el horror no es un género, sino una forma de narrar aquello que se vive y se acumula en la corporalidad. “El horror es algo que me ha llamado la atención, hablo de las experiencias de ser mujer, de haber crecido como mujer, de lo que habita un cuerpo feminizado. Es una historia de terror que recae en la piel, en la violencia estética, en la presión de encajar socialmente con estándares de belleza, y puede que muchas veces la memoria las olvide, pero el cuerpo deja marcas por siempre”.
Y agregó. “Estos relatos tan crudos que hablan de estética, feminicidio, y migración, nos pegan en el cuerpo y es imposible narrar estas historias sin hablar desde la piel”.
Laura, reconoce que escribir sobre estas realidades implicó volver a atravesar el trauma. “A veces es cuestión de explorar el dolor y fundirse un poco en él para poder entenderlo desde lo más íntimo y profundo y suavizarlo lo hace violento, ya que es minimizar un poco la violencia, sin embargo, no fue fácil, porque trato temáticas que son muy delicadas y no solo para mí, sino para las personas con las que hablé, porque son algunas allegadas a mi familia, a amigas, a mí misma; fue como repasar esa herida una y otra vez”.
El libro también plantea una lectura crítica de los discursos religiosos que han moldeado el pensamiento de lo femenino. En lugar de reproducir la culpa asociada al origen bíblico, la obra propone una resignificación del deseo y de la conciencia como actos de afirmación. Desde allí, 'Génesis: Olores y recuerdos de la piel' cuestiona las narrativas que han justificado el sometimiento del cuerpo femenino bajo la idea de obediencia o sacrificio.
Por: Giovanna Sánchez Bustamante
‘De su vientre, el mar’: Un libro de cuentos donde el dolor también es paisaje
Foto: Cortesía Hugo Oquendo
El escritor y poeta Hugo Oquendo presentó: ‘De su vientre, el mar’, una obra que recorre territorios marcados por la violencia, la memoria y la espiritualidad desde historias breves y potentes.
‘De su vientre, el mar’ es un libro de cuentos que se sitúa en regiones como Urabá, el Chocó y la periferia de Medellín, donde la historia personal y la colectiva se cruzan constantemente. Hugo Oquendo explicó que estos relatos nacen de personajes que no suelen aparecer en las historias oficiales del país. “Para mí el cuento es una forma de pensar, de filosofar”, afirmó, al señalar que escribir es una manera de interrogar la realidad.
El camino literario del autor comenzó desde un lugar poco común: La teología. Oquendo contó en ‘Amantes del Círculo Polar’ que su acercamiento a la literatura estuvo mediado por textos religiosos y poéticos como los salmos y el Cantar de los Cantares. “Ahí descubrí que dentro del pensamiento religioso hay poesía”, explicó, señalando cómo ese cruce influyó en su forma de narrar y de construir imágenes.
Los cuentos del texto están atravesados por personajes que cargan historias de violencia, exclusión y resistencia. Según Oquendo, muchos de ellos son figuras anónimas: Recicladores, amas de casa, abuelas del barrio, personas trans o comunidades afro e indígenas. “Son personajes que, en un momento de sus vidas, significaron una revelación”, dijo, al referirse a cómo esas experiencias reales se transforman en ficción.
Uno de los ejes del libro es la memoria como acto necesario. Oquendo fue claro al afirmar que “la memoria es sagrada”, y que estos relatos buscan recordar lo que ha ocurrido sin convertirlo en un dato frío. En ese sentido, el conflicto armado aparece como un trasfondo constante, no desde la crónica directa, sino desde escenas cotidianas que dejan ver sus efectos en los cuerpos y en la vida diaria.
El título condensa buena parte de su propuesta simbólica. El autor explicó que el mar aparece como un lugar donde confluyen el dolor y la posibilidad de renacer. “El mar es un gran vientre, una matriz”, señaló, retomando mitos indígenas y antiguos en los que el agua representa el origen de la vida. Así, el mar funciona como metáfora del sufrimiento acumulado, pero también de la transformación.
Más que ofrecer respuestas, ‘De su vientre, el mar’ propone una lectura inquieta. Oquendo lo define como un libro que no busca comodidad, sino atención. “El dolor no puede terminar siendo nuestro futuro como sociedad”, afirmó, al explicar que escribir estos cuentos es además una forma de pensar el país y de abrir preguntas sobre lo que somos y lo que aún está por sanar.
‘Débora Arango de perfil’: Una obra incómoda
Foto: El Tiempo
A veinte años de la muerte de Débora Arango, el periodista y escritor Víctor Cabezas Albán presenta un perfil narrativo que revisa los momentos clave de una artista censurada, silenciada y, solo tarde, reconocida.
Débora Arango es una figura conocida, pero poco observada. Su imagen circula en un billete, su nombre aparece en libros de arte, sin embargo, su obra sigue siendo esquiva para buena parte del público. Esa distancia fue el punto de partida de ‘Débora Arango de perfil’, un libro que no funciona como biografía tradicional, sino como una investigación narrativa sobre los episodios que marcaron la vida y el trabajo de una de las artistas más disruptivas del siglo XX colombiano.
Víctor Cabezas Albán explicó en ‘Amantes del Círculo Polar’ que el interés nació desde la experiencia directa con la obra. “Todo parte de la obra, es una pieza que no te deja sin aliento y que ha sido muy poco observada”, señaló. Recordó que su primer encuentro fue en el Museo de Antioquia, cuando era niño, y que años después notó cómo Débora Arango tenía menos difusión que otros artistas latinoamericanos contemporáneos, pese a compartir una fuerza expresiva similar.
El libro se construye como un perfil periodístico: No indaga en la intimidad emocional de Arango, sino en los momentos en los que tuvo que tomar decisiones que definieron su camino. “No es una biografía, es un perfil”, aclaró el autor. La narración se centra en episodios clave: La pintura de desnudos femeninos, la censura, la polémica pública, el aislamiento en Casablanca y la posterior reivindicación de una obra que dialoga directamente con la historia política del país.
Uno de los ejes del libro es la relación entre arte y memoria. Para Cabezas Albán, cada cuadro de Débora Arango funciona como un registro de época. “Cada obra es una memoria viva de Colombia”, afirmó, al referirse a pinturas que abordan hechos como el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán, la violencia política o las tensiones del poder. La escritura sigue esas imágenes y reconstruye lo que pudo haber ocurrido alrededor de ellas.
El escritor también subraya una de las paradojas más llamativas de la artista: Su capacidad para conciliar una obra provocadora con una vida cotidiana reservada. “Fue una revolucionaria doméstica”, dijo, al describir cómo Débora Arango combinó una pintura expresionista, social y política con rutinas sencillas, familiares y religiosas. Esa tensión atraviesa el texto y ayuda a entender por qué su obra resultó tan incómoda en su tiempo.
Más que cerrar una historia, el escrito busca abrirla. Cabezas Albán fue claro al señalar su principal objetivo: “Mi ambición final es que el libro despierte curiosidad por ver la obra de Débora Arango”. Para él, el verdadero impacto ocurre cuando el lector termina el libro y decide buscar los cuadros, visitar exposiciones y confrontar esas imágenes. Así, ‘Débora Arango de perfil’ se convierte en una invitación a mirar con atención una obra que todavía interpela al país.
‘Marcianos hijos de p…’, una sátira a la fe, las logias y el temor apocalíptico
Foto: LAUD 90.4 FM ESTÉREO
Inspirada en experiencias personales e incursionando en el género de la ficción desde el contexto bogotano, la escritora Amparo Rozo presentó su segunda novela.
¿Qué lleva a una familia común a abandonar su casa, su trabajo y su vida cotidiana para esperar el fin del mundo en una montaña? Esa es la trama que mueve ‘Marcianos hijos de p…’, la novela más reciente de la periodista y escritora colombiana Amparo Rozo y en la que, además de adentrarse a una situación apocalíptica, reflexiona sobre los conflictos familiares cuando se hace parte de una logia secreta.
La obra narra la historia de los Duarte, una familia de clase media bogotana que termina involucrada en una congregación esotérica cuyas creencias en los extraterrestres, el karma y el apocalipsis marcan el rumbo de sus decisiones. Ambientada en el año 2012, el libro retrata el impacto que los discursos apocalípticos tuvieron en distintos sectores de la sociedad y cómo estos se filtraron en la vida doméstica y familiar.
En ‘Amantes del Círculo Polar’ estuvo su autora, Amparo Rozo, revelando las motivaciones detrás de este nuevo texto, en el que incursiona en el género de ficción, pero también retrata algunos de los episodios que vivió en la vida real haciendo parte de uno de estos cultos que, bajo la promesa de nuevos conocimientos o incluso capacidades más allá de las humanas, pueden llegar a cambiar la dinámica de las familias.
“Esta es mi segunda novela, ‘Marcianos hijos de p…’ tiene una singularidad y es que está inspirada en mi propia experiencia cuando pertenecí a un movimiento espiritual en el que obviamente se creía en los hermanos mayores, en el fin del mundo, pero bueno, digamos que lo que hay detrás de esta historia es un muy humana, muy profunda, porque es, más allá de la parte jocosa del título, la aventura que vive esta familia clase media metida en una logia”, reveló la escritora.
Más allá de su planteamiento fantástico, la obra se adentra en la búsqueda de sentido que atraviesa a sus personajes. El ingreso a la logia surge como respuesta a pérdidas emocionales, vacíos existenciales y a la necesidad de pertenecer a algo más grande que la vida cotidiana. En contraste, el hijo mayor de la familia representa la voz escéptica, una figura que cuestiona y pone en evidencia las contradicciones del grupo.
El año 2012 la novela funciona como un símbolo del miedo colectivo al colapso, una idea que ha reaparecido cíclicamente a lo largo de la historia. En este escenario, Rozo plantea una reflexión sobre los límites de la fe y la importancia de la autonomía individual frente a líderes, dogmas y promesas de salvación.
En ese contexto, y como una de las características principales del escrito, se encuentra la identidad capitalina impregnada en cada una de las páginas. Así, paisajes urbanos, lugares insignes, palabras muy rolas y personajes netamente bogotanos traen finalmente el género de ciencia ficción y del fin del mundo a un escenario conocido para los colombianos.
Con ‘Marcianos hijos de p…’, Amparo Rozo consolida una propuesta narrativa que combina experiencia personal, humor y crítica social. La novela se suma a una literatura urbana que aborda temas universales desde un escenario local, demostrando que incluso el fin del mundo puede contarse con acento bogotano. Sin embargo, tal y como lo reveló en los micrófonos de LAUD 90.4 FM ESTÉREO, también plantea una reflexión sobre las creencias, la fe y la libertad frente a los dogmas.
“Yo pienso que ya llega un punto en el que podemos caminar solos, sin libros, sin profetas, sin maestros, ser nuestros propios guías y entonces ‘Marcianos hijos de p…’ finalmente nos lleva a eso, a una liberación”, concluyó.
Actualmente, el libro puede encontrarse en las librerías del Grupo Editorial Ibáñez y directamente con la autora. A partir de febrero, estará disponible también en las librerías Nacional y Lerner, así como en algunas librerías independientes del país.
VIH: 40 años de historias y desarrollo científico en Colombia
Foto: Infectoweb
Carlos Eduardo Pérez, uno de los infectólogos reconocidos del país, narró en un libro cómo se ha enfrentado el virus desde sus primeras detecciones hasta los desafíos actuales.
En el marco de la conmemoración del mes del sida, Colombia cumple 40 años de luchar contra el virus y la enfermedad. Durante este tiempo se ha pasado por mementos de negacionismo, activismo, creación de nuevas tecnologías e historias que han transformado el abordaje de los nuevos casos. Parte de estas experiencias está plasmada en el escrito ‘La escuela del VIH’.
“Es la matriz de la infectología, hablamos desde los orígenes hasta los desafíos actuales. No es un texto de medicina, es un relato histórico de cómo llegó la infección al mundo y a Colombia. Todo inició en 1908 en las islas de África, tenemos documentos que registran que el virus se presentaba en primates y el contagio se dio no por relaciones sexuales, sino por actividades de cacería donde hubo contacto con heridas abiertas”, dijo su autor Carlos Eduardo Pérez, jefe del Servicio de Infectología de la Clínica Marly y líder del Instituto Méderi de Enfermedades Infecciosas y Medicina Tropical.
La obra consta de tres partes: La primera habla acerca de esos inicios, la llegada a Colombia y su evolución. La segunda aborda situaciones como el negacionismo y cómo desde la medicina se enfrentaron retos como el desarrollo de patologías, la creación de nuevo medicamentos para tratarla y su alcance a la población infantil. Y la tercera es una reflexión sobre la dignificación de las personas y la visión a futuro.
“Los casos en el mundo nos enseñaron a respetar y a oír a los pacientes. El VIH nos ayudó a comprender la diversidad sexual, más allá de tratar la enfermedad, nos permitió entender que debemos dejar a un lado la discriminación y el estigma, y nos deja como lección que nadie está exento de tenerlo y que todos somos susceptibles”, expresó Pérez.
En este escrito se plasma las experiencias del infectólogo y su cercanía con los portadores del virus. Para estructurar su conocimiento y lograr comunicarlo en un lenguaje comprensible a todos los lectores, su narración contó con la colaboración de los periodistas Amira Abultaif y Carlos Dáguer, de esta manera el relato evidencia “las historias de una epidemia que transformó los derechos y la medicina en Colombia”. ‘La escuela del VIH’, es de editorial Planeta.
En este #DíaMundialDelSida, recordamos que la historia del VIH también es una historia de resistencia y cambio. El libro “La Escuela del VIH” del @cperezd nos muestra cómo una realidad tan dura logró transformar a toda una sociedad.
Hoy, más que nunca, seguimos aprendiendo,… pic.twitter.com/xNDqun0pz6
— InfectoWeb (@InfectoWeb) December 1, 2025
‘Los abuelos cuentan’: Revive lo que las historias enseñan sin darnos cuenta
Foto: Freepik
Este libro reúne más de 80 relatos creados por abuelos que transforman recuerdos cotidianos en aprendizajes esenciales para cualquier generación.
Cuando se habla de historias familiares, casi siempre hay un abuelo detrás de una anécdota que deja más preguntas que respuestas. Ese es el punto de partida de ‘Los abuelos cuentan’, un texto que reúne relatos escritos por abuelos de distintos oficios y estilos de vida. La compiladora, María Inés Pantoja, explica que el valor del proyecto está en cómo esas narraciones conectan a las familias con conocimientos que no suelen aparecer normalmente en los libros. “Estos cuentos son orgánicos”, contados por ellos con sus palabras, con sus inventos, con sus alucinaciones, con sus personajes”, aseguró la invitada en ‘Amantes del Círculo Polar’.
El proceso nació de una escena muy cotidiana: Una noche en la que Pantoja debía dormir a su nieto sin poder encender la luz. Improvisó un cuento sobre una hormiga y, al día siguiente, él le pidió que continuara la historia. Ese momento la llevó a pensar en “cuántos abuelos en el mundo estarían inventando un cuento para sus nietos”. Lo que parecía una curiosidad terminó convirtiéndose en un ejercicio masivo de memoria colectiva: Más de 80 personas, desde científicos hasta recicladores, enviaron relatos inspirados en experiencias reales o en personajes fantásticos.
Las historias tienen algo en común: enseñan desde la simplicidad. En LAUD 90.4 FM ESTÉREO, Pantoja resaltó que muchos cuentos hablan de resiliencia, del manejo de la frustración y de la importancia del diálogo. “A volver a conversar, a volver a mirarse a los ojos, a volver a sentir la palabra”. Estos relatos muestran como situaciones tan básicas como perder un partido o afrontar un error pueden convertirse en lecciones sobre autocontrol, convivencia y empatía.
También aparece un componente de identidad cultural que conecta a los lectores con su entorno. En varios relatos, los abuelos hablan de oficios tradicionales, juegos que hoy parecen lejanos o recuerdos de la vida en el campo. Pantoja mencionó que su propia abuela le contaba “historias alucinantes… de los árboles que se conversaban por la noche”. Esa mezcla entre fantasía y memoria permite que cada cuento sea una puerta hacia formas distintas de entender el mundo.
Entre los relatos más llamativos está el de la “pelota chismosa” del futbolista Willington Ortiz, donde una vieja pelota de trapo cuenta la historia de quienes han jugado con ella; o la historia del vigilante Dagoberto Zorro, que usa un cuento para responder a sus nietos por qué llevan ese apellido y cómo convertirlo en orgullo familiar. Sobre ese caso, Pantoja relató: “Los nietos lo molestaban por el apellido Zorro… y él escribió una historia basada en la familia de los zorros, para calmar un poco el bullying”.
Además del valor narrativo, el proyecto tiene un propósito social. Ninguna regalía va para la compiladora. Por el contrario, se destinan a dos fundaciones que trabajan con niños: SANAR, que acompaña a 2.800 menores con diagnóstico de cáncer, y DEBRA Colombia, que atiende a niños con “piel de mariposa”, una enfermedad huérfana. En palabras de Pantoja: “Sería injusto que las regalías las recibiera yo… estos cuentos los escribieron ellos”.
Finalmente, ‘Los abuelos cuentan’ funciona como una excusa para que familias enteras se reencuentren con la lectura. El libro propone algo sencillo pero valioso: Recordar que antes de las pantallas, muchas cosas se aprendían escuchando. Y aunque los tiempos cambien, los cuentos: Los que nacen en casa, sin grandes pretensiones, siguen siendo una forma poderosa de construir memoria.
Historial de página
Bienvenidos a nuestro nuevo portal web
Aquí encontrarás el enlace de nuestro anterior portal web para que sigas informado con nuestro contenido cultural, de música, de análisis de la actualidad nacional e internacional y de nuestra Universidad Distrital Francisco José de Caldas.
laud2.udistrital.edu.co