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Tribu Stars revela la cultura detrás de la champeta más allá del baile
Foto: LAUD 90.4 FM ESTÉREO
Con ‘Auxilio’, la agrupación vuelve a escena apostando por una mezcla renovada de ritmos afrocaribeños.
Tribu Stars pasó por los micrófonos de ‘Amantes del Círculo Polar’ con una conversación que abrió una puerta inesperada: Entender que la champeta no es solo música para bailar, sino un universo cultural lleno de historias, oficios, luchas y símbolos que ayudan a comprender cómo se construyen las identidades en Colombia.
La champeta nació entre calles populares, comunidades migrantes y la influencia del Palenque de San Basilio. Ese origen diverso permite entender por qué este género, que hoy suena en tarimas y festivales, que además funciona como un archivo vivo de memoria social. Durante la charla, Moniqui recordó que sus canciones viajan entre realidades distintas: “Tenemos temas que hablan de persistencia como ‘Yo le doy’, otros más íntimos como ‘Secreto en la Boca’ y uno muy especial, ‘Polizón’, que relata la historia de los migrantes que deben buscar nuevas oportunidades”. Esa mezcla muestra que el género no se limita a entretener: también narra procesos que atraviesan a miles de personas.
Para quienes se acercan por primera vez a la champeta, los integrantes insistieron en algo clave: Este género está hecho de experiencias cotidianas. Chaka contó que, al llegar a Bogotá, trabajó como domiciliario y cantó en buses, y agregó entre risas: “Yo hacía buen show… hacía el gallo culeco y la gente se reía, enseguida me daban monedas”. Esas anécdotas permiten ver cómo la música se nutre de oficios reales, trayectos urbanos y aprendizajes que conectan a artistas y oyentes desde la vida diaria, no desde la fama.
El lanzamiento de ‘Auxilio’ marca el regreso de Tribu Stars a la escena champetera con una propuesta que mezcla frescura, viaje musical y reafirmación de identidad. La canción llega como el punto de partida de su nuevo proyecto, en el que la agrupación recorre influencias de Jamaica, las Antillas y San Andrés, incorporando sonidos afrocaribeños que amplían el universo sonoro de la champeta.
Otro punto que llamó la atención fue la explicación sobre la cultura picotera, declarada patrimonio junto con la champeta. Chaka lo resumió así: “El picot ha sido una emisora ambulante… sin picot no hubiera champeta”. Moniqui complementó señalando el trabajo artesanal detrás de estos equipos: Pintura, carpintería, iconografía, selección de parlantes y hasta códigos visuales propios. Para el lector, esta información abre un panorama donde la estética, el sonido y la comunidad forman un mismo sistema cultural.
El grupo habló del videoclip de ‘Yo le doy’, grabado en Bogotá solo con celulares. Más que un dato curioso, esto permite entender cómo la tecnología cotidiana democratiza la creación audiovisual. Camilo, director del video, explicó el propósito: “No hay que tener los grandes equipos ni los grandes presupuestos para sacar un video decente”. La idea se refuerza cuando cuentan que cada integrante interpretó un oficio real: Vendedor de flores, trabajador del aseo, domiciliario. Chaka añadió: “Básicamente es un homenaje a la persona común y corriente, el que coge bus, el que anda en moto”.
La conversación abordó el reciente reconocimiento de la champeta como patrimonio cultural de Colombia. Chaka recordó su larga trayectoria: “Desde 1996 venimos trabajando, esto ha tomado décadas”. Y señaló que la protección del género va más allá del título: Requiere enseñar, contextualizar y crear espacios adecuados para sus prácticas. Como explicó Moniqui: “Hay que socializar y buscar espacios adecuados… no se puede prender un picot en cualquier parte”. Para el lector joven, este punto muestra cómo la cultura también implica responsabilidad y construcción colectiva.
Finalmente, Tribu Stars resaltó que su misión actual incluye llevar esta pedagogía a escenarios internacionales. “Esto que hacemos aquí lo vamos a hacer en Canadá y Estados Unidos: Explicar qué es la champeta y qué abarca la cultura champetua”, afirmó Chaka. Ese enfoque convierte su proyecto en un puente entre generaciones y territorios, mostrando que entender la champeta es entender cómo se transforma y se proyecta una identidad musical del país hacia el mundo.
Visión Púrpura y Perro Parlante: La mezcla del rock y el pop en Bogotá
Foto: LAUD 90.4 FM ESTÉREO
Desde Guatemala y Colombia, estas dos bandas se encuentran para intercalar años de experiencia con las nuevas generaciones musicales.
El idioma de la música es universal, sin importar las culturas, los años o las distancias. Gracias a ello, cuando dos agrupaciones concuerdan con un mismo género, la conexión es más evidente y posible. Eso fue lo que ocurrió con las bandas Visión Púrpura y Perro Parlante, la primera es originaria de Guatemala, y la segunda nació en el corazón de Bogotá. Si bien no se conocían, coincidieron con un ritmo que los llevó a compartir tarima y pensar en proyectos juntos.
“Nos conocimos en la capital, hicimos una buena amistad, hemos tocado juntos y ahora los invitamos para que se vengan con nosotros a nuestro país”, dijo a LAUD 90.4 FM ESTÉREO, Willy Rodas, vocalista y guitarrista de Visión Purpura. A su vez, Alexander Sepúlveda Gil, guitarrista y cantante de Perros Parlantes, expresó “Ha sido muy bonito contar con el apoyo de ellos y que nos tuvieran en cuenta para su visita a Colombia”.
Visión Púrpura
La banda fue formada en Quetzaltenango en 2003 por un grupo de jóvenes universitarios que empezaron a plasmar sus historias a través de canciones de pop rock. De esta forma grabaron un EP con temas que fueron éxitos en su tierra. Sin embargo, al terminar sus estudios cada integrante fue tomando rumbos distintos con sus profesiones y familias, lo que hizo que se tomara una pausa de 15 años.
Pero la música no paró, los seguidores empezaron a subir y a reproducir las canciones en las nacientes redes sociales y se popularizaron hasta la actualidad. Es ahí donde los miembros del grupo decidieron reintegrase y lanzar en 2025 ‘Yo allí estaré’. Y este single fue el que los motivó a exportar su talento a otros países y por ello es que acordaron hacer una gira en Bogotá. Perro Parlante
En el año 2014, los hermanos Alexander (Alexparlante) y Michael Sepúlveda (Mikerockbass), conocieron a su primo Oscar Espinosa (Donn.kann), gracias a la recomendación de su abuela que los presentó, con el objetivo de que formaran un grupo musical. Es así que nació la banda de rock.
Con el paso del tiempo los tres integrantes optaron por interpretar todos los instrumentos, de esta manera en los shows en vivo se pueden rotar los mismos sin generar baches, creando admiración entre sus fans. De igual forma no hay una voz principal, pues cualquiera de ellos puede ser el vocalista
Bajo este estilo han logrado varias producciones, entre ellas la más reciente ‘Universo Animal’ en 2025, un disco que ellos consideran como rock que se mueve en la calle y enfrenta todo para seguir adelante.
Dos bandas, un solo camino
Visión Púrpura y Perro Parlante encontraron en sus historias hechas canciones, ritmos, intención y objetivos, puntos en común; este fue el motivo de la conexión entre las dos propuestas artísticas para el Tour 2025, donde se mezcla su pasión por el rock, la experiencia musical y la novedad de las nuevas generaciones.
El Tour se está llevando a cabo en Bogotá durante el mes de diciembre y restan las presentaciones del 11, 12 y 13. Ver la información aquí.
Vea la entrevista completa en este video:
‘Degodify’: El metal que explica cómo funcionan los dogmas para cuestionarlos
Foto: LAUD 90.4 FM ESTÉREO
El proyecto THY METHOD propone un álbum que usa el metal progresivo para analizar cómo las ideas impuestas influyen en la vida cotidiana.
Este trabajo combina música pesada con una reflexión directa sobre los dogmas que moldean decisiones, comportamientos y relaciones. Su creador, Nicolás Restrepo, plantea el disco como un ejercicio para entender de dónde vienen esas reglas no escritas que muchas veces se siguen sin pensar. Él mismo resume la idea así: “hay un orden global que rige a las personas a través de un compendio de dogmas… que nos dicen cómo vivir”.
Lo interesante de este proyecto es que no nació con una intención clara. Nicolás contó que regresó a la música después de muchos años lejos de ella y que todo comenzó con ideas sueltas en la guitarra: “no lo planeé; lancé ideas sin un sonido específico y empezaron a tomar forma de canción”.
Ese proceso permite ver cómo un trabajo artístico también puede ser un método para ordenar pensamientos, cuestionar experiencias y encontrar un lenguaje propio sin pretender imitar géneros o estructuras tradicionales.
El nombre THY METHOD también funciona como una puerta de entrada al concepto del álbum. Según Nicolás, thy es una forma antigua de your, usada en contextos religiosos. Con esto buscó señalar a las figuras que imponen métodos o reglas: Familia, instituciones, educación, política o autoridades simbólicas. “Cada canción se puede estar dirigiendo a una de esas figuras o a los métodos que nos imponen”, explicó en ‘Amantes del Círculo Polar’.
Esta perspectiva convierte los temas en un mapa de cómo se forman creencias y cómo estás influyen en la autonomía.
Las siete pistas del disco abordan distintas formas de control. Por ejemplo, ‘Divinely a Machine’ examina la relación entre productividad, fe y obediencia; ‘A Love Story’ expone vínculos afectivos que se convierten en dinámicas de dominación; y ‘Megalomaniac’ analiza el poder heredado que se legitima sin cuestionamientos. En la entrevista, Nicolás mencionó que muchos de estos dogmas se aceptan “sin cuestionarlos para nada”, aunque definan decisiones fundamentales.
El álbum usa el metal progresivo como un espacio para representar esas tensiones con cambios métricos, atmósferas densas y secciones que rompen esquemas tradicionales.
La canción que da nombre al álbum, ‘Degodify’, aborda la ruptura con los preceptos que han guiado la vida de una persona. Nicolás lo sintetiza así: “al liberarnos podemos desarrollar y evolucionar, pero sin transgredir la individualidad de los demás”.
En esta pieza se contrasta la culpa impuesta con la reconstrucción interior, mostrando que cuestionar no implica rechazarlo todo, sino identificar qué ideas aportan y cuáles limitan.
Otro rasgo del proyecto es la decisión de trabajar solo la mayor parte del proceso. Para Nicolás, este camino también implicó romper un paradigma: “cuando uno decide alejarse de esos dogmas, el grupo te dice que estás loco, pero yo ya elegí cómo quiero vivir”.
Esa postura revela una dimensión práctica del álbum: Más allá del metal, ‘Degodify’ plantea la importancia de reconocer por cuenta propia qué normas se aceptan, cuáles se transforman y cuáles se dejan atrás para construir un criterio propio.
‘Muévelo’, el grito por la paz que unió a Roberto Camargo y Jairo Barón
Foto: LAUD 90.4 FM ESTÉREO
Valiéndose del energético ritmo del reggae y los sonidos orientales, los músicos se unieron para hacer un alto en el camino y clamar por una paz sin fronteras.
En medio de los convulsos tiempos por los que atraviesa el mundo, el cantautor colombiano Roberto Camargo presenta ‘Muévelo’, una canción que nace como un puente entre culturas y como un recordatorio urgente de la necesidad de paz y unión entre los pueblos. Un tema que fusiona el reggae del Caribe con una atmósfera sonora que evoca los paisajes musicales del Oriente Medio, creando un diálogo artístico tan inesperado como poderoso.
Con ‘Muévelo’, Camargo propone un recorrido emocional guiado por una pregunta: ¿por qué persisten las injusticias en el planeta? Este trabajo invita a mirar al otro, a reconocer el dolor compartido y a mover el espíritu hacia la solidaridad. Lo hace a través de una apuesta sonora que mezcla ritmos cálidos y cadenciosos con melodías en español y árabe, interpretadas por artistas provenientes de distintos puntos del mundo.
Roberto Camargo, acompañado de Jairo Barón, estuvieron visitando los micrófonos de ‘Amantes del Círculo Polar’ para contar mayores detalles de esta incursión sonora en la que, como pocas veces antes, occidente y oriente se encuentran para enviar un potente mensaje.
“‘Muévelo’ arrancó hace varios años, no como la escuchamos hoy en día, pero si en ese encuentro creativo que tuvimos con Jairo y con dos personas más muy cercanas en su momento que fueron Alexis Galindo, bajista, y el percusionista Luis Guardela, (...) ‘Muévelo’ hizo parte de algunas canciones que quedaron por fuera pero que en su momento hablaba sobre paz, guerra y unión”, reveló Camargo.
La canción propone un reggae caribeño que se une a la ornamentación vocal del Oriente Medio, dando vida a un mensaje universal que trasciende fronteras en el que Roberto Camargo, reconocido por su estilo que fusiona ritmos tropicales, humor, performance y una profunda sensibilidad artística, vuelve a demostrar su capacidad para contar historias desde la música.
La alianza entre Camargo y Barón da como resultado una pieza que combina profundidad emocional, riqueza musical y una intención artística clara: recordar que la música puede ser un espacio para la reflexión y la reconciliación. De hecho, la canción también se ha convertido en una proclama para Jairo Barón, ante una industria que parece rechazar a quien levanta su voz y hace crítica de lo social.
“El que me conoce sabe que, por encima de cualquier cosa, mi mensaje siempre será la música y el bien que haga en la gente. Para mí esa es el arma poderosa más allá de alguna decisión bilateral (...) Hay cosas que hay que decirlas y yo como soldado de la música tengo que decirlas. Claro que uno lo piensa, aquí en un país en el que decir algo en este momento es delicado”, agregó Barón durante la entrevista.
Además del gran aporte de este destacado productor colombiano, la canción contó con la participación de músicos de distintos orígenes, entre ellos Ahmad Mohsen, Ibrahim Salem y Mohamed Salem, quienes interpretan los versos en árabe, y un ensamble de instrumentistas que incorporan saxofón, clarinete, guitarras eléctricas, batería y programaciones.
Incluso la carátula del sencillo tiene un peso simbólico: fue dibujada por Roberto Camargo a partir de una fotografía tomada en Gaza por el periodista ABU EYA (AFP), lo que subraya la intención humanista del proyecto.
Bogotá y Nueva York en una misma canción: Mousix presenta ‘Moments’
Foto: PRENSA MOUXIS
El cantautor colombiano celebra la magia del amor espontáneo con su nuevo sencillo y un videoclip rodado en ‘La Gran Manzana’.
Las guitarras y los sintetizadores, el pop y la electrónica, se entremezclan en una sensibilidad profunda e innovadora al lado de Mousix. Un compositor y multiinstrumentista colombiano que construye su identidad sonora a partir de paisajes que dialogan con diversas emociones y una energía fresca.
Con sus más recientes cuatro sencillos ha superado las 250 mil reproducciones en plataformas digitales y su pulso electrónico moderno vuelve a ser tendencia gracias a ‘Moments’, una canción que irrumpe en un mundo donde el amor suele medirse por la inmediatez y las expectativas.
“’Moments’ trata sobre la belleza de no tener un plan. Vivimos en un mundo que nos presiona para definirlo todo al instante. Yo quería capturar esa magia que sucede cuando simplemente dejas que las cosas fluyan. Es sobre encontrar esa sensación de libertad y esperanza en la conexión con otra persona, sin guiones, solo siendo reales”, contó el artista en los micrófonos de ‘Amantes del Círculo Polar’.
Con un videoclip filmado entre las calles de Nueva York y una terraza en West New York bañada por el atardecer, este sencillo busca ser un recordatorio de que las conexiones auténticas continúan existiendo.
La producción sigue a una pareja durante una cita que se mueve entre cafés, paseos y miradas, en una narrativa que refleja la esencia del sencillo: nada está planeado, todo fluye.
El trabajo cuenta con la participación de Alou Productions en Melbourne, Australia y hace parte del más reciente EP de Mouxis, proyecto por ciclos que espera ser presentado en su totalidad durante los próximos meses.
Nadie, revive la historia del punk criollo: 30 años resumidos en un escenario
Foto: Cortesía de prensa
La agrupación invita a entender cómo ha cambiado el punk colombiano y qué significa mantener una banda durante tres décadas.
El show Lado A – Lado B de la banda Nadie llega a Bogotá como una oportunidad para observar el cambio sonoro y la transformación del punk colombiano en los últimos 30 años. Además, de mostrar la evolución de su música, su forma de trabajar y su relación con el público.
En ‘Amantes del Círculo Polar’ en conversación con el vocalista Julián Velásquez recordó que la historia de la banda empezó en el colegio, en 1994, cuando ensayaban “en el departamento de alguno, molestando a los vecinos”, porque casi no existían salas de ensayo en Bogotá. Esa anécdota evidencia cómo funcionaban antes las bandas emergentes y cómo la escena ha cambiado: hoy existen más espacios, más rutas técnicas y una forma distinta de producir música. “Antes pegábamos unos afiches y ya… ahora hay que invertir y hacer marketing”, explicó, resaltando que comprender estos procesos también hace parte de crecer como músicos.
Igualmente, el sonido del punk local ha tenido un cambio profundo. Julián lo resumió así: “El punk medallo era mucho más de garage, guitarras desafinadas y mucho alcohol en el escenario”. Con la llegada de nuevas generaciones, incluyendo Nadie, ese estilo se transformó hacia una propuesta más técnica y organizada, influenciada por el hardcore californiano y el ska. Para quienes siguen la escena rockera, este recorrido permite entender por qué el género ya no se define solo por la rebeldía, sino también por el trabajo musical detrás.
Asimismo, la banda ha vivido pausas y reorganizaciones, algo común en proyectos de larga trayectoria. Después del 2017, la salida de integrantes, los cambios de país y la necesidad de sostener la vida laboral llevaron a Julián a replantear su ritmo de trabajo. Él mismo lo contó sin rodeos: “yo necesitaba tener un espacio para instalar mis negocios, porque no podía estar en todo al tiempo”. Este tipo de ajustes revela la realidad detrás de las bandas independientes, donde sostener el proyecto implica equilibrar creación, economía y vida personal.
La gira actual ha sido un punto clave para medir cómo se conectan hoy las audiencias con esos sonidos que nacieron hace tres décadas. Según la banda, los asistentes “han recibido el nuevo sonido con oídos abiertos”, destacando la energía de una formación renovada y el impacto de comenzar los conciertos con “10 temas seguidos sin parar”. Esta respuesta del público demuestra que, incluso dentro de géneros intensos como el punk, la puesta en escena y la claridad técnica influyen en la experiencia del oyente.
Finalmente, esta presentación en Bogotá se vuelve un punto de encuentro entre distintas generaciones del punk colombiano. La banda recuerda con fuerza la época de la Avenida 19 llena de tiendas de discos, los videoclips que marcaron ruta cuando el género casi no producía audiovisuales, y las giras que los llevaron a compartir escenario con Misfits y Ataque 77. Recuperar ese pasado en un formato actual permite conectar a oyentes jóvenes con la historia del punk local y, al mismo tiempo, entender por qué este género sigue renovándose sin perder su carácter crítico.
Nadie iniciará la preproducción de su nuevo disco 'Veneno' y lanzará una serie de sencillos durante el segundo semestre del año.
Papayebrass, la brass band que dejó en alto el nombre de Colombia en Europa
Foto: PAPAYEBRASS
Fusionando la tradición de la papayera con la grandeza de las orquestas de los años cincuenta, la propuesta tomasina brilla con identidad propia. ¡Conozca su historia!
La energía del Caribe colombiano electrizó algunos de los escenarios más vibrantes de Europa con Papayebrass, la brass band originaria de Santo Tomás, Atlántico, que desde 2016 ha puesto en alto el legado de las tradicionales papayeras mientras lo mezcla con influencias de jazz, funk, hip-hop, electrónica y una extensa paleta de ritmos ribereños.
Se trata de un trabajo musical que, siguiendo los pasos de grandes referentes como el maestro Pacho Galán, se ha propuesto mezclar diversos sonidos del Caribe Colombiano y rescatar el formato big band. En entrevista con ‘Amantes del Círculo Polar’ hablamos con Isaac Navarro, trompetista, fundador y director de esta agrupación, quien contó mayores detalles sobre su creación y los principales logros en los escenarios internacionales.
“‘Papayebrass’ nace de una inquietud que prevalece en el Atlántico: El afán del músico de hacer fusiones. La inspiración más grande que tenemos la tenemos muy cerca: el maestro Pacho Galán, Lucho Bermúdez, el maestro Julio Ojito, la Banda 20 de Julio de Repelón… Todos estos grandes maestros que siempre fusionaron”, reveló Navarro sobre sus principales influencias.
La historia de la agrupación tomasina es ejemplo de tradición y ganas de romper fronteras. Bajo la sombra de un viejo árbol de mango, en Santo Tomás, nació la idea de crear una propuesta que preservara la esencia de las bandas de viento tradicionales del Caribe y la grandeza de las orquestas de los años cincuenta. Allí, ocho músicos: Siete de instrumentos de viento y un baterista, decidieron dar forma a un proyecto que uniera tradición y modernidad.
“Yo ya tenía el nombre en mente, pensando siempre como en las fusiones, y le comenté a un compañero que tenía esta idea, la de desarrollar música de instrumentos de viento, hacer un formato parecido al de las papayeras pero dándole un toque internacional. De ahí arranca Papayebras, la fusión de la Papayera y la Brass Band Norteamericana”, acotó su director.
La gira por Europa no fue solo una serie de conciertos: Si no un viaje creativo que incluyó dos residencias fundamentales para la evolución de la banda. La primera tuvo lugar en Londres, en los estudios de The Midi Music Company, donde trabajaron junto a Ahnansé, músico, productor y líder del colectivo Steam Down, para componer y coproducir nuevas piezas. La segunda residencia fue escénica, en los espacios de La Fabra i Coats en Barcelona, de la mano de la compañía catalana Dans In Vitro, con quienes exploraron nuevas formas de movimiento y puesta en escena.
En estos ocho años, Papayebrass ha pisado escenarios esenciales de Colombia, incluyendo el Carnaval Internacional de las Artes de Barranquilla, Jazz al Parque en Bogotá y el BUM Sessions, que ganaron en 2023. Su música ha viajado además al Bogotá Music Market (BOmm), TEDx Barranquilla y diversos festivales a nivel nacional.
Ahora, cerrando el 2025, la banda vuelve a casa con un sonido más maduro, una visión internacional y el mismo impulso que los vio nacer bajo aquel árbol de mango: celebrar el latido vivo de la música del Caribe colombiano y la importancia de la fusión para la construcción de identidad musical.
‘Vestido de Movimiento’: El álbum que invita a entender las cosas con calma
Foto: LAUD 90.4 FM ESTÉREO
Un disco que propone mirar la vida con más tranquilidad y aprender de aquello que suele pasar desapercibido.
El álbum ‘Vestido de movimiento’, del cantautor bogotano Sebastián Castaño, reúne nueve canciones que exploran emociones cotidianas como la culpa, el miedo, la paciencia y la imaginación. El artista utiliza influencias familiares, experiencias personales y un enfoque reflexivo para crear un recorrido sonoro que invita a pensar y a observar el presente con más atención. Según él, cada tema nace de una pregunta concreta sobre la vida y de un interés por construir música que realmente aporte algo al oyente.
Una de las primeras claves para comprender este trabajo está en el origen musical del artista. Durante la entrevista en ‘Amantes del Círculo Polar’, Sebastián recordó que creció rodeado de guitarras y serenatas: “En mi casa siempre se escuchó música por todo lado”, contó, explicando que ese ambiente lo llevó a reconectarse con el arte en la adolescencia y a estudiar formalmente canto y guitarra. Este punto resulta útil para cualquier persona interesada en la creación: La influencia inicial no siempre marca un camino fijo, pero sí abre puertas a una sensibilidad que después se transforma en propuestas más complejas.
El trabajo también aporta una mirada interesante sobre cómo la música puede relacionarse con el bienestar emocional. Sebastián lo explicó así: “la gente que escucha la música se merece todo el respeto del mundo, por eso cada mensaje debía tener una palabra y una filosofía detrás”. Esta visión permite entender por qué sus letras no buscan únicamente dar una explicación, sino plantear ideas que ayuden a detener la mente y a reconocer emociones difíciles de procesar en la vida diaria. La música aparece entonces como un espacio para organizar pensamientos, más que como un refugio pasajero.
En varias canciones, el artista transforma vivencias personales en reflexiones que pueden conectar con cualquier oyente. ‘Caminar sobre el mar’, por ejemplo, nace de una experiencia relacionada con el miedo y la vulnerabilidad. Sebastián aseguró que la frase central surgió al preguntarse si era posible “perder esos temores y caminar sobre el mar”, una metáfora que le permitió convertir una situación traumática en una composición que analiza la reacción humana ante el temor. Este tipo de procesos ilustra cómo la creación artística puede convertirse en una herramienta para resignificar emociones y darles un lugar más consciente.
Otra pieza que aporta una perspectiva valiosa es ‘Pensamiento Fugaz’, inspirada en una frase del escritor Kurt Vonnegut sobre la importancia de notar esos momentos simples que confirman que seguimos vivos. Sebastián dijo que buscó crear “una canción que le diera un tiempo al oyente”, una pausa que permitiera respirar y reconocer lo que está pasando ahora. Este enfoque resulta especialmente útil en un entorno donde la atención se fragmenta con facilidad; la música se presenta aquí como un recordatorio para ralentizar y observar.
En cuanto a la estructura de ‘Vestido de movimiento’ no sigue las duraciones comunes de la industria actual. Algunas canciones superan los siete minutos porque, según el artista, “la historia necesitaba ese tiempo y más corto no funcionaba”. Estas decisiones muestran un interés por priorizar el contenido sobre las fórmulas, algo que resulta atractivo para quienes buscan experiencias sonoras que salgan de lo habitual y permitan una inmersión más profunda. Además, los instrumentos acústicos y la presencia de madera en la producción fortalecen el carácter naturalista del proyecto.
Finalmente, el viaje del disco culmina con una reflexión sobre la imaginación como herramienta para proyectar una vida posible. Sebastián lo expresó así: “si no puedo ver el sol, lo quiero imaginar”, una frase que sintetiza su intención de motivar al oyente a construir sus propias imágenes internas, incluso en momentos de incertidumbre. Esta perspectiva convierte el proyecto en un acompañamiento más que en un simple repertorio musical: un espacio para pensar, sentir y reconstruir la relación con uno mismo desde la curiosidad.
‘Paren todo’, el primer álbum de Letyos que surge desde la Universidad Distrital
Foto: Instagram Letyos
Sebastián Matiz, estudiante de la Licenciatura de Ciencias Sociales de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, lanzó su trabajo musical, compuesto y producido por él mismo mientras cursó su pregrado.
Tenía pocos años de vida cuando recibió de su abuelo el legado de la música, así Letyos inició su pasión por el arte, un joven que aprendió a tocar guitarra y piano, a la vez que comenzó a realizar sus primeras composiciones. Sin embargo, la presión social sobre qué estudiar lo llevaron a buscar opciones de carreras diferentes a las artes y fue por ello que optó por ingresar a la Facultad de Ciencias y Educación de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas.
Cuando ya cursaba el segundo semestre decidió, paralelo a sus estudios, escribir una a una las 10 canciones que incluiría en su primer álbum. Así fue que, luego de cinco años, nació ‘Paren todo’: “En la universidad empecé a componer mis historias de vida, partí de una decepción amorosa y luego conté otras situaciones que enfrentaba, esto me condujo a dar un mensaje de al final de cada single: Hay que seguir adelante”, dijo Letyos en LAUD 90.4 FM ESTÉREO.
Los temas fueron compuestos y producidos por el mismo artista en género pop, su inspiración fue la forma de narración de cantantes como Andrés Cepeda y Santiago Cruz. Los sencillos describen desde historias de amor y soledad, hasta casos del diario vivir y cómo escapar cuando la sociedad absorbe con sus presiones y etiquetas, de ahí el nombre del trabajo musical. “Vi que en TikTok insistían con las cosas que se deben hacer antes de los 30 años, eso me saturó y escribí sobre lo que sentí para que me dejen vivir a mi manera, yo veo como haré mi camino. Esto se encaminó en el álbum y por eso se llama ‘Paren todo’”, describió.
Letyos contó de qué habla cada canción, sus nombres son:
• ‘Como en las películas’ • ‘Donde se quedó’ • ‘La parada’ • ‘Ella no era de aquí’ • ‘Mi propio compás’ • ‘Suéltame’ • ‘Lo que no dijimos’ • ‘Paren todo’ • ‘Qué bonito habría sido’ • ‘Puente invisible’
Escuche los temas, aquí.
Lo que se viene para Sebastián Matiz, que es el nombre de cuna de Letyos es graduarse de la Licenciatura de Ciencias Sociales en el primer semestre de 2026, lanzar su próximo sencillo, del cual ya está la composición y promover su música en redes sociales y medios de comunicación.
Ver la entrevista en este video
Samu Páramo: Música que sana y transforma
Foto: LAUD 90.4 FM ESTÉREO
El nuevo EP MCC 440 explora cómo la música influye en las emociones y el bienestar desde una mirada sencilla y cercana.
MCC 440 abre la puerta a un tema que muchos desconocen: cómo la música, sus frecuencias y sus letras pueden ayudar a regular emociones y fortalecer vínculos. El artista colombiano Samu Páramo lo explica desde su experiencia como musicoterapeuta y psicólogo en formación.
La llegada de MCC 440 no solo marca un lanzamiento musical, sino una invitación para entender de manera sencilla por qué ciertas canciones generan calma, energía o claridad mental. Durante la entrevista en ‘Amantes del Círculo Polar’, Samu Páramo habló de la frecuencia 440 Hz como un punto de encuentro universal en la música y explicó que este EP se construye desde la idea de “Mente, Corazón y Cuerpo a la misma sintonía”. Para los que nunca han explorado estos conceptos, abre una puerta clara a cómo vibra la música y por qué esa vibración puede transformar estados emocionales cotidianos.
Un aspecto que sorprende a quienes escuchan por primera vez su propuesta es que Samu no parte de un género específico, sino de la mezcla consciente. Él lo resume así: “la música siempre ha estado presente en la humanidad desde que tenemos historia” y cada instrumento nace de la naturaleza. Esta idea permite comprender por qué su proyecto combina vallenato, cumbia, rock, elementos acústicos y sonidos ambientales: no como una moda, sino como una forma de representar cómo la emoción humana se construye desde múltiples influencias.
La entrevista también dejó ver un detalle clave para el público joven: la relación entre música y salud mental. Samu lo explica sin misterio: “cuando yo tuve una excusa para estar solo durante la pandemia, descubrí mi propósito de vida… es salvar vidas con arte”. Desde esa experiencia personal comenzó a estudiar musicoterapia y hoy cursa psicología, integrando herramientas científicas a su forma de componer. Esto ofrece un ángulo distinto: entender que las canciones no únicamente entretienen, sino que pueden ayudar a identificar emociones, procesarlas y crear diálogos más honestos con quienes nos rodean.
Uno de los momentos más ilustrativos de la conversación fue cuando Samu describió cómo compuso ‘Chocolate Caliente’. No lo hizo desde la inspiración romántica, sino desde una pregunta concreta: ¿qué necesita una persona cuando emocionalmente no está bien? Por eso incluyó pasos propios de primeros auxilios psicológicos. “Quiero conocerte desde lo más pequeño hasta lo más profundo… aunque no te entienda, te voy a apoyar”, dijo. Para los que buscan herramientas prácticas, esta explicación muestra cómo un tema puede transformarse en guía emocional cotidiana, más cercana a una conversación segura que a un discurso motivacional.
El EP también plantea una reflexión cultural relevante: el valor de las raíces colombianas. Al hablar de su versión de ‘Vivo en el Limbo’, Samu sostuvo que el reto no era copiar un clásico, sino preguntarse “cómo podemos seguir modernizando esto y hablar del vallenato”, desde una identidad más amplia. Esta perspectiva invita al lector a revisar su propia relación con la cultura local y a preguntarse cómo la música que consume moldea su sentido de pertenencia y su lenguaje emocional.
Finalmente, el concepto que atraviesa todo MCC 440 se resume en el carro imaginario con el que Samu recorre el país, un elemento simbólico que aparece en los videos y representa el viaje emocional de cada persona. “Estamos creando un parche de gente muy bacana que está llevando sus pasiones al servicio de la sociedad”, afirmó. Esto convierte al EP no solo en una propuesta sonora, sino en una experiencia educativa acerca de cómo la música puede acompañar procesos personales, fortalecer redes afectivas y abrir discusiones necesarias sobre bienestar.
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