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¡Una fiesta de armónicas y saxos! Regresa el Festival de Blues y Jazz a Bogotá
Foto: Prensa Libélula Dorada
Del 19 de septiembre al 3 de octubre, ocho agrupaciones se tomarán Bogotá con una programación que reúne los mejores sonidos de la escena independiente.
Entre finales del siglo XIX y comienzos del XX, el sur de Estados Unidos fue testigo del nacimiento de dos géneros que transformarían la historia de la música: El blues y el jazz. Sus raíces están ligadas a las tradiciones musicales de las comunidades afrodescendientes como los ‘spirituals’, ‘work songs’ y el gospel, expresiones que se convirtieron en la musa para preservar su identidad y narrar sus propias historias.
Con esta herencia como punto de partida, Bogotá se prepara para una nueva edición del ‘Festival de Blues y Jazz de la Libélula Dorada’, un encuentro que durante 28 años ha abierto espacio a diferentes propuestas de la escena independiente. Esta vez, ocho agrupaciones recorrerán sonidos que van desde el jazz contemporáneo y el blues hasta las músicas colombianas, el rock, el soul y la psicodelia.
“Entendemos estos dos géneros como columnas vertebrales en la historia y, por eso, durante casi tres décadas, hemos abierto un espacio para celebrar a sus artistas. En esta edición, además, rendimos homenaje a la armónica, un instrumento fundamental en el desarrollo del blues”, explicó Santiago Álvarez, director del evento en los micrófonos de ‘Amantes del Círculo Polar’.
Este 2026, la agenda se trasladará temporalmente a la Alianza Francesa, sede Centro, mientras avanza la reconstrucción del teatro habitual de la Libélua Dorada. La Media Torta también recibirá ‘El Expreso del Viento, Noche de Armónicas’, una cita tradicional dedicada a este instrumento que, en esta edición, hará parte de ‘El Tortazo Blues’, en medio de la celebración de los 50 años de la compañía teatral y de títeres.
El encargado de abrir esta edición será Bandejas Espaciales, proyecto que explora la improvisación y el diálogo entre instrumentos y medios electrónicos para construir una propuesta de sonidos diversos.
“Empecé componiendo muy interesado en ritmos africanos y en esas mezclas que llegaron a la Costa Caribe con los picós. Desde ahí comenzamos a experimentar con el rock, el reggae, la salsa y hasta la música andina”, destacó Marco Fajardo, fundador de Bandejas Espaciales.
¡Otras fechas a tener en cuenta!
- Jueves 24 de septiembre: Nico Trujillo Quinteto: Proyecto liderado por el saxofonista, compositor y arreglista colombiano, que cruza el jazz contemporáneo con ritmos tradicionales colombianos y sonoridades afrocaribeñas.
- Viernes 25 de septiembre: Guafa Tribu: Celebrará sus 28 años de trayectoria con un lenguaje construido desde la improvisación, los ritmos andinos y los golpes llaneros.
- Sábado 26 de septiembre: Bluesila: Cuarteto bogotano con más de una década de recorrido, llevará su visión del blues, el electric blues, el jazz, el rock y el soul. Su música también ha llegado a escenarios de París y Buenos Aires.
- Domingo 27 de septiembre a las 4:00 p. m.: Sunset at Five: Agrupación integrada por estudiantes de grado undécimo del Colegio Liceo Juan Ramón Jiménez, mostrará el resultado de su proceso de formación alrededor del jazz y la improvisación.
Para conocer más detalles puede visitar el siguiente link.
‘Último de Piscis’: Una travesía que envuelve la fe, la duda y la identidad
Foto: Kit de prensa
Inspirado en una conversación sobre el horóscopo y la incertidumbre humana, el nuevo sencillo de la agrupación nariñense encabeza una etapa reflexiva y postapocalíptica impregnada de indie rock y sonidos andinos.
Hay canciones que nacen de preguntas cotidianas y terminan convirtiéndose en el pilar de un nuevo ciclo artístico. Ese es el caso de ‘Último de Piscis’, el lanzamiento más actual de la banda colombiana Dados Eternos, una pieza que no solo inaugura su producción musical reciente, sino que sintetiza la madurez y la búsqueda estética del proyecto.
La idea detrás del tema surgió durante un viaje entre amigos, a partir de la inquietud de un cercano que dudaba acerca de su pertenencia astronómica, debatida entre los límites del signo de Piscis y el inicio de Acuario. Esa anécdota cotidiana dio pie a una reflexión profunda de cómo las personas buscan referentes en el horóscopo o en la simbología para definir su propia identidad.
Gabriel Rojas y Felipe Ricaurte, integrantes de la agrupación, compartieron en los micrófonos de ‘Amantes del Círculo Polar’ la manera en que esa inquietud terminó transformada en un sencillo de tintes nostálgicos. Aunque la génesis parte de una duda conceptual, la letra se presta a múltiples lecturas, abriéndose camino hacia el terreno del romanticismo y el desamor de forma muy natural.
“Siento que la continuidad ayuda a darle una narrativa sólida a un proyecto musical, porque es importante sentir un proceso de evolución”, explicó Gabriel, refiriéndose a la importancia de mantener la constancia creativa tras el periodo de silencio que antecedió a esta entrega.
En el plano conceptual, ‘Último de Piscis’ marca un contraste evidente con los primeros trabajos de la agrupación, concebidos en medio del encierro a causa de la pandemia. Esta nueva composición se adentra en atmósferas postapocalípticas para indagar aquello que ocurre después de la crisis, abordando temas como la fe, la autocomprensión y la reconstrucción personal tras enfrentarse al caos.
Musicalmente, la canción encabeza una propuesta que entrelaza el rock alternativo y el indie con la riqueza cultural de Nariño. La proximidad de su región natal con Ecuador y las sonoridades tradicionales andinas alimentan un lenguaje diverso que busca romper con los moldes convencionales del género en Colombia.
El trayecto de la banda, que adoptó su nombre definitivo tras una reestructuración inspirada en la poesía de César Vallejo, encuentra en este corte el primer paso firme de una serie de estrenos programados para los próximos meses. Con cada entrega, el grupo apunta a consolidar una identidad visual y sonora caracterizada por la coherencia y la expresividad en escena.
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Frente a la incertidumbre del panorama independiente, el sencillo refleja la determinación de sus integrantes por superar el temor y apostarle a la esperanza por medio de la creación. Es una propuesta que invita al público a apropiarse de cada verso y a explorar sus propias emociones a través de la música.
‘La Divinidad’: Las raíces del Pacífico se mezclan con la música del mundo
Foto: Rugidos Disidentes
En este nuevo proyecto solista, Deiner Mosquera propone un viaje íntimo por la soledad, el desamor, la sensualidad y los afectos, con una mezcla envolvente de soul, blues, funk, pop y rock.
Hay un hilo invisible que une el amor, el ego y las ganas de entenderse a uno mismo en ‘La Divinidad’, el álbum más reciente del músico colombiano Deiner Mosquera. Todo parte de una necesidad honesta: Mirar hacia adentro, reconocer lo que se siente y quitarse de encima esas barreras que muchas veces impiden conectar con los demás.
Esa idea central no nació de la nada; fue tomando forma entre noches en vela, lecturas, música a solas y muchas preguntas. En medio de ese proceso, un texto sobre la visión budista de la divinidad le dio el empujón definitivo. El artista entendió este concepto no como algo lejano, sino como ese punto al que se llega después de un camino de autodescubrimiento, de mirar al ego de frente y volverse más consciente de quién se es.
Deiner estuvo en los micrófonos de ‘Amantes del Círculo Polar’ contando detalles de esta etapa. Habló de cómo se acercó al blues, el soul y el góspel, y de la forma en que estas sonoridades terminaron cruzándose y dialogando con la música tradicional del Pacífico colombiano.
“La historia y el viaje que narra ‘La Divinidad’ se construyeron en noches de composición, soledad, lecturas, escuchas y una búsqueda que no sabía que estaba haciendo”, compartió Reyner durante la charla.
El disco también juega a poner frente a frente a dos personajes: El artista que sale a escena y la persona común y corriente que queda cuando las luces se apagan. El primer tramo habla precisamente de esa fachada ligada al aplauso y a la exposición; mientras que el resto del álbum se sumerge sin rodeos en la intimidad, en lo que duele y en lo que se disfruta: El desamor, el deseo, el sexo y el amor maduro.
En lo musical, la producción es un abanico colorido de estilos. Hay tintes de blues, soul, funk, pop y rock, aderezados con coros de espíritu góspel y pequeños guiños al son cubano. Todo esto sosteniéndose en la guitarra, que sigue siendo el corazón y la guía creativa de Reyner.
Para darle forma a este universo sonoro, trabajó mano a mano con el productor Danzo y el equipo de Triple S Studios. Juntos lograron entrelazar las ideas iniciales con un trasfondo donde se sienten vivas las raíces afroamericanas y la herencia del rock. Entre los referentes que respiran en estas canciones aparecen nombres indispensables como Marvin Gaye, Giveon, Jeff Buckley, Amy Winehouse, Alabama Shakes, Sade, Queen y Lenny Kravitz, influencias que se conectan de manera muy natural con el origen chocoano del músico y con el peso de la tradición afrocolombiana.
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Esa búsqueda personal se escucha claramente en las emociones de cada tema. ‘Lucía’, por ejemplo, se mete en el terreno del despecho y la melancolía, inspirándose en el clima y la sensibilidad de la clásica canción de Joan Manuel Serrat. “Es un trabajo donde me muestro de forma transparente, exponiendo mis luces, pero también mis sombras”, confesó el cantautor.
El listado de temas incluye, además, ‘La Elección’, ‘Las Memorias de Quien no Ama’, ‘Libertad’, ‘El Ascenso’, ‘La Pared’, ‘Sola’, ‘Volver a ver el Sol’, ‘El Sueño de su Piel’ y ‘El Paraíso’. Esta última, elegida como el tema principal de presentación, aborda el amor como una experiencia de entrega absoluta y calma.
Curiosamente, la travesía del proyecto desemboca en ese mismo punto: ‘El Paraíso’, para Reyner, ese nombre no es más que la forma en que decide nombrar la meta de su propia búsqueda. “A través de mis historias, mis sentimientos y mis canciones narro mi propio camino hacia la divinidad; aunque, para ser fiel a mis ideas y a lo que creo, el lugar al que logro llegar se llama ‘El Paraíso’”, concluyó.
Así, ‘La Divinidad’ termina siendo mucho más que un conjunto de temas: Es una confesión honesta sobre lo que significa sentir y estar vivo. Un viaje en español que combina influencias globales con un acento y un corazón profundamente colombianos.
Divök conecta a México y Colombia en ‘Luz del Sur’
Foto: Kit de prensa Divök
El sencillo marca una nueva etapa para la agrupación de hard rock y hace parte de un álbum construido entre México y Colombia.
Este nuevo sencillo reúne las historias y los recorridos musicales de sus integrantes pertenece a un trabajo producido entre ambos países, con la participación del músico y productor colombiano Juan Carlos “Chato” Rivas.
El guitarrista mexicano Julio Kruzdhi y el baterista colombiano Ítalo Lamboglia estuvieron en los micrófonos de ‘Amantes del Círculo Polar’, donde hablaron sobre el origen de Divök, las coincidencias que los llevaron a trabajar juntos y la construcción de una propuesta musical que, más que plantear una fusión de sonidos, busca encontrar un punto en común.
La historia de Divök no comenzó con ‘Luz del Sur’. Los hermanos Julio y Charly Kruzdhi empezaron a desarrollar canciones propias desde 2001, en una etapa marcada por la trova y el rock latino. Más de dos décadas después, esa trayectoria encontró en Colombia un nuevo escenario para continuar desarrollándose.
El encuentro con Ítalo Lamboglia surgió, precisamente, de una de esas coincidencias que terminan modificando el rumbo de un proyecto. Unos músicos que tenían previsto participar en una sesión de grabación no llegaron y, en medio de esa circunstancia, apareció la posibilidad de que el músico colombiano participara. Lo que inicialmente era una colaboración terminó dando forma a una nueva etapa de la banda.
El encuentro con Juan Carlos “Chato” Rivas amplió todavía más ese cruce. El músico y productor colombiano, con una trayectoria vinculada al desarrollo del rock nacional y al trabajo junto a distintos artistas, se incorporó al proceso como bajista y asumió la producción del álbum. Rivas también había compartido con Lamboglia el entorno musical de Shakira, una etapa anterior a la formación de Divök que terminó conectando nuevamente sus caminos.
‘Luz del Sur’ comenzó con una maqueta que ya tenía un concepto musical, pero a la que todavía le hacía falta una letra. El concepto apareció alrededor de una figura sencilla: Las mismas estrellas pueden verse desde México y Colombia. De ahí surgió el “susurro de estrellas”, una imagen que atraviesa la canción y que convierte la distancia en una posibilidad de comunicación.
El tema también representa un cambio frente a una parte del repertorio que Divök había construido desde sus primeros años. Las composiciones iniciales tenían un marcado componente romántico, mientras que ‘Luz del Sur’ amplía esa mirada hacia la relación entre personas, territorios y culturas. La propia banda ha explicado que la canción nació de la idea de la música como un espacio de comunión.
Esa idea aparece también en la letra. Las referencias a fronteras, heridas, guerras y banderas de paz llevan la canción más allá de una historia de amor y la sitúan en un terreno de encuentro. En ese sentido, el propósito de “luz del sur” funciona como una imagen que reúne dos geografías y, al mismo tiempo, dos experiencias musicales.
Leo Beltri busca la luz entre guitarras y melodías
Foto: RRSS Artista
‘En Busca de la Luz’, es el primer EP del artista bogotano un proyecto que fusiona sonidos del pop rock y que ya está disponible en todas las plataformas.
El trabajo reúne cinco canciones: ‘CANDY’, ‘Almas Sin Color’, ‘Siempre Te Voy A Cuidar’, ‘Paraíso De Tu Piel’ y ‘Atardecer’. Las tres primeras ya habían sido presentadas como sencillos, mientras que el lanzamiento del EP incorpora las dos restantes y el video oficial de ‘Paraíso De Tu Piel’.
Aunque los temas no fueron concebidas inicialmente como partes de una misma obra, con el tiempo empezaron a revelar un vínculo. La búsqueda de un lenguaje propio, la diferencia entre una pasión pasajera y aquello que permanece y la relación entre crear y encontrar reconocimiento terminaron convirtiéndose en el hilo conductor del EP.
“’En Busca De La Luz’ significa perseguir el sentimiento de hacer lo que te apasiona sin importar lo que pase en el mundo y también, es una búsqueda constante por un estado de lucidez”, explicó Beltri en ‘Amantes del Círculo Polar’.
De tocar en una banda a buscar su propia voz
Antes de embarcarse en su proyecto solista, Beltri fue guitarrista y compositor de Lxs Parker, agrupación bogotana de rock más pesado fundada en 2020. Con ellos tuvo la oportunidad de desarrollar una propuesta escénica y una forma de entender la construcción conceptual de las piezas musicales, además de presentarse en escenarios como Relevant Music Hall, Ace of Spades y Ozzy Bar.
Ahora, con ‘En Busca de la Luz’, las guitarras ocupan un lugar central. Sus canciones se mueven entre melodías y momentos de mayor intensidad, con influencias que pasan por nombres como Gustavo Cerati, Zoé y Bandalos Chinos. pero sin plantear esas referencias
Dos coronas se levantan: Marta Gómez y Susana Baca cantan bajo una misma piel
Foto: Prensa Marta Gómez
Tras once años de su primer encuentro, las cantaoras del folclore latinoamericano, regresan con un emotivo y poderoso sencillo.
Hay voces que no solo transmiten melodías; su verdadero poder está en guardar la memoria de un territorio. Marta Gómez y Susana Baca han dedicado décadas de sus vidas a impulsar la música de raíz desde Colombia y Perú, conquistando nuevos públicos al lado de las historias, los ritmos y el eco de sus ancestros.
Su lugar como referentes del folclor es cada vez más visible y ahora regresan con ‘Dentro de mi piel’, una canción que habla de identidad, memoria y poesía. Una historia que comenzó a componerse en 2015, cuando ambas artistas compartieron escenario junto a Pedro Aznar en ‘Festejo de Color’, composición de Nano Stern que reunió a artistas músicos de Argentina, Colombia y Perú. Once años después, vuelven a cruzar sus caminos, pero esta vez para poner sus propias voces al servicio de las mujeres y los territorios que las habitan.
“Yo le mandé la canción que compuse para ella, pensando en lo que nosotras como cantoras podemos ofrecer, el dolor, la esperanza, la ternura. Su respuesta fue: ‘Quiero que vengas a Perú, a estar conmigo un fin de semana’. Allí compartimos con sus músicos, creamos y grabamos durante esos tres días. Fue un regalo para mi vida”, contó la maestra Marta Gómez, en los micrófonos de ‘Amantes del Círculo Polar’.
Marta Gómez nació en Girardot y creció en Cali, rodeada de los sonidos del Pacífico, bambucos y zambas argentinas. Aunque en su adolescencia se inclinó por el pop y las baladas, fue durante sus años de estudio en Estados Unidos, lejos de Colombia, cuando volvió a mirar esas raíces con otros ojos. La distancia despertó en ella una conexión más profunda que hoy la convierte en una de las voces “maternales” de Colombia.
“Yo no me siento triste de que el folclor nos haya llegado un poquito tarde; al contrario, me gusta porque todavía estamos descubriéndolo y nos faltan muchos territorios por conocer. Me encantan las fusiones que surgen de ahí. Siempre habrá alguien que haga algo maravilloso y nuevas generaciones que lo transformen y le den otros caminos”, destacó la artista.
“Y yo soy entera mi sombra y mi luz, y yo cargo sola mi canto, mi llanto y mi cruz... y ese canto es guía y camino, mi norte y mi sur”. Este es uno de los versos más emotivos de la canción. Porque, así como la piel es el órgano más grande del cuerpo, un dato que muchas veces pasa desapercibido, ‘Dentro de mi piel’ deja una invitación a descubrir todo aquello que habita en cada persona.
Las imágenes que acompañan el lanzamiento fueron registradas durante la visita de Gómez a Perú y llevan al videoclip parte de la cercanía y la complicidad que acompañaron la creación de esta magistral obra.
'Sinchi Raimy': La fiesta ancestral que transforma el rock contemporáneo
Foto: FB La Tulpa Raymi
La agrupación Tulpa Raimy presentó su más reciente trabajo discográfico, un viaje sonoro que entrelaza la memoria indígena del sur del país con la potencia de la música moderna.
Este nuevo lanzamiento constituye un ejercicio de indagación cultural que explora la cosmovisión del sur andino-amazónico colombiano, conectando los saberes tradicionales de Nariño y el Putumayo con los lenguajes de la producción independiente actual.
El concepto del EP surge del encuentro entre las palabras Inga Sinchi, que significa fuerza, y el término Raimi, que puede traducirse en fiesta o celebración. Una propuesta donde la ritualidad de las montañas se traslada a la creación artística. A través de sus seis sencillos, la producción teje un diálogo directo entre instrumentos propios de las comunidades originarias y elementos contemporáneos como la guitarra eléctrica, el bajo, los sintetizadores y la batería.
En su paso por los micrófonos de ‘Amantes del Círculo Polar’, Olimpo Herrera Jacanamijoy, director de la agrupación, enfatizó el valor patrimonial que sustenta esta búsqueda artística: "Más allá de plantear géneros musicales, es decirnos que nosotros tenemos mucha riqueza cultural y sonora. Como colombianos podemos decir: Somos y tenemos esta música y esta variedad". Bajo esta premisa, la banda trasciende la mera mezcla de estilos para proponer un punto de encuentro entre las prácticas comunitarias y las dinámicas del mercado musical.
Estructuralmente, este trabajo musical plantea un recorrido narrativo dividido en tres ejes conceptuales que representan el tránsito del pensamiento indígena: Cabildo (el arraigo a la comunidad), Pueblo (la vivencia de las festividades locales) y Ciudad (la adaptación y el diálogo dentro del entorno urbano). Esta arquitectura sonora busca desmontar la concepción del legado nativo como una expresión estática o distante.
"Nuestras músicas propias no son folklore, son músicas vivas del hoy. Por eso pueden entrar en diálogo con otro tipo de sonoridades perfectamente", contó Andrés Cuervo, segunda voz del proyecto. De esta manera, el disco se reafirma como una manifestación vigente que mantiene como núcleo la tulpa o fogón tradicional, espacio donde el pensamiento colectivo y la celebración se transforman en canciones.
De esta manera, ‘Sinchi Raimy’ trasciende el formato de un lanzamiento convencional y se consolida como el resultado de un proyecto pedagógico y social. La producción discográfica ya se encuentra disponible en las principales plataformas de reproducción streaming.
Carlos Snaider encuentra identidad entre el jazz, el Caribe y el español
Foto: Canvas Rebel
El proyecto estadounidense presenta ‘Daño Choca’, un sencillo que conecta sus raíces latinoamericanas con una exploración sonora atravesada por el jazz, la salsa y el hip-hop.
El proyecto musical ‘Aquiestoy’, liderado por el músico, compositor y productor estadounidense Carlos Snaider, presenta una propuesta que conecta distintas experiencias culturales y musicales a través de la identidad, el territorio y el desplazamiento. Esta búsqueda se desarrolla en ‘Daño Choca’, sencillo que hace parte de ‘Til We Dissolve’, su segundo álbum de estudio.
La canción se articula desde una combinación de guitarras eléctricas, sintetizadores y elementos rítmicos que dialogan con el latin jazz, el hip-hop y las tradiciones musicales del Caribe. El trabajo se compone doce canciones compuesto durante aproximadamente dos años, en el que Snaider asumió la escritura de las letras y las armonías, además de participar en la interpretación de varios de los instrumentos.
‘Daño Choca’ también plantea una reflexión alrededor de la idea de la isla. El agua, las fronteras y el movimiento aparecen como elementos que atraviesan la propuesta, mientras la figura de una persona aislada funciona como punto de partida para hablar sobre la manera en que las identidades se construyen y se relacionan con otros territorios. En este contexto, Snaider resume la imagen central de la canción con una frase: “Yo soy una isla”.
El concepto está relacionado con el recorrido personal del músico. Su padre es ecuatoriano y su madre puertorriqueña, mientras que parte de su infancia transcurrió en Quito, ciudad donde aprendió español. Posteriormente, su relación con el idioma continuó en Nueva York, en contacto con comunidades puertorriqueñas y dominicanas. Esta experiencia terminó convirtiendo el español en una herramienta para recuperar vínculos con sus raíces y conectar diferentes momentos de su historia.
La música se convierte así en un espacio para reunir geografías que en su trayectoria han permanecido conectadas. Nueva York, Los Ángeles, Ecuador y Puerto Rico aparecen como referentes dentro de una propuesta que alterna entre el inglés y el español y que entiende el lenguaje como una forma de acercamiento entre distintas culturas.
El fútbol también ocupa un lugar dentro de este relato. Snaider creció practicándolo y llegó a desempeñarse como arquero en su etapa escolar. Esta experiencia aparece representada en el universo audiovisual de ‘Daño Choca’, donde un balón atraviesa un río como una imagen asociada al juego, la infancia y el movimiento.
Su formación académica amplió posteriormente esta exploración. Durante sus estudios en Harvard profundizó en la historia sociocultural afroestadounidense y en las raíces africanas y caribeñas del jazz, además de aproximarse a la composición, los arreglos y la improvisación. La salsa también se convirtió en una referencia importante dentro de este proceso y en una vía para acercarse a su herencia familiar.
Canparaní lleva la carranga y el reggae a las nuevas generaciones
Foto: Kit de prensa Canparaní
La agrupación desarrolla una propuesta musical para niños y familias que conecta las tradiciones colombianas con ritmos contemporáneos y contenidos relacionados con la protección de la naturaleza.
El proyecto, conformado por Mauricio Ramírez, Hugo Velásquez y Gilia Andrea Jiménez, nació en las montañas del Carmen de Viboral, Antioquia, a partir de experiencias relacionadas con la música, la educación y la naturaleza.
El grupo reúne diferentes recorridos personales. Mauricio Ramírez, encargado de escribir las letras y componer la música, tiene experiencia en la apicultura y el trabajo con cultivos, mientras Gilia Andrea Jiménez se desempeña como docente de música para niños. Desde estos contextos surge una propuesta que incorpora en sus canciones temas relacionados con la preservación del medio ambiente, la fauna, la flora y el cuidado personal.
Esta búsqueda se encuentra en ‘Titilán Tilán’, un sencillo que combina sonidos de la carranga y el reggae. La canción parte de una exploración sonora que busca llevar una tradición musical colombiana hacia públicos más jóvenes, sin desligarla de otras influencias contemporáneas.
La decisión responde a una concepción de la tradición como una característica que puede permanecer vigente al establecer nuevas conexiones con el presente. “Nosotros consideramos que las tradiciones no han de ser elementos que están lejanos, sino que estas pueden ser parte del presente”, explicó Gilia Andrea Jiménez en los micrófonos de ‘Amantes del Círculo Polar’.
El sencillo también aborda la voluntad y la determinación de actividades cotidianas. La letra relaciona los pequeños hábitos, las decisiones y el compromiso diario con la construcción de metas y sueños. En este sentido, el tema plantea que alcanzar un objetivo no depende únicamente de imaginarlo, sino de los cambios que permiten avanzar hacia él. “Las pequeñas acciones, los pequeños hábitos, las pequeñas decisiones y el compromiso diario con cualquier cosa, con cualquier meta, con cualquier sueño, es el que realmente nos va llevando por ese camino”, concluyó Jiménez.
El nombre ‘Titilán Tilán’ hace parte de esta búsqueda por construir un lenguaje cercano a las infancias. La expresión juega con la sonoridad de las palabras y con la posibilidad de que sean fáciles de pronunciar y recordar, mientras evoca el sonido de unas campanas. Este recurso combina una intención pedagógica con una exploración artística dentro de la canción.
La propuesta de Canparaní no está dirigida exclusivamente a los niños. El trabajo plantea una experiencia familiar en la que padres, madres, tíos, abuelos y otros integrantes puedan compartir las canciones con los más pequeños. La agrupación propone que los adultos también hagan parte del entorno musical de las infancias y que la música pueda convertirse en un espacio de encuentro entre diferentes edades.
La naturaleza y las tradiciones campesinas también hacen parte del repertorio. Entre las canciones que acompañan el proceso se encuentra ‘Chachafruto’, una composición que toma como referencia los mercados campesinos y la flora tradicional, y que plantea una invitación a conocer, sembrar y preservar esta especie, además de apoyar los espacios de comercialización de productos del campo.
Cuando las pesadillas se convierten en metal: Así suena una década de Vestigios
Foto: Prensa Vestigios
La banda bogotana presenta ‘PHÁSMA’, su obra más oscura y agresiva hasta el momento, que explora la culpa, la pérdida, el miedo y la memoria.
“De Castilla pal mundo”, una frase que bien podría resumir la historia de Vestigios. En 2014, un grupo de amigos de este barrio bogotano comenzó a reunirse alrededor de la música y, con el paso de los años, fue consolidando una identidad marcada por la fuerza y los sonidos estridentes. Una década después, aquellas primeras canciones dieron paso a presentaciones en diferentes escenarios del país y a ‘Grietas’, su primer álbum de estudio, publicado en 2017.
Sin embargo, la pandemia marcó un punto de quiebre. Algunos integrantes tomaron otros caminos y, después de ese periodo, el baterista y vocalista Fernando ‘Fercho’ Real y el bajista ‘Juanelo’ decidieron seguir su “loco sueño”. De ese momento, nació ‘PHÁSMA’, un segundo trabajo discográfico, lanzado el 8 de junio de 2026 y concebido como una nueva etapa de evolución y madurez.
“Este disco retrata distintas vivencias a través de las pesadillas. No hablamos únicamente del desamor, sino de aquello que hemos atravesado y que permanece de alguna manera. Queríamos llevar a la música lo que se siente en esos momentos, con sus diferentes formas: Los ciclos, el miedo, la pérdida y la atrición”, explicó ‘Fercho’ Real, en los micrófonos de ‘Amantes del Círculo Polar’.
Dentro del EP destacan títulos como ‘Culpa’, ‘Moiras’ y ‘Phasma’, la primera nació de una pesadilla que el baterista tuvo años atrás y que terminó convertida en canción; la segunda toma su nombre de las figuras de la mitología griega vinculadas con el destino; y la tercera parte del término ‘phásma’, asociado con apariciones, fantasmas o ilusiones.
La incorporación del vocalista Rick Buitrago permitió ampliar el registro vocal con guturales, growls y voces melódicas, mientras que la producción y el trabajo instrumental buscaron darle mayor profundidad a cada composición.
“Nos tocó dejar atrás esas ideas del rockstar de barrio. Ya no estamos en la banda solo con los amigos, también estamos con socios, con personas que están caminando al lado de uno y que tienen un norte. Esa madurez que nos han traído la edad, las experiencias dentro de la escena y nuestra propia vida nos ha ayudado a soltar muchas cosas y avanzar hacia este sonido más maduro”, puntualizó el artista.
Actualmente, preparan un videoclip y una propuesta visual alrededor de ‘PHÁSMA’, con la intención de llevar este universo a nuevos escenarios y públicos a nivel internacional.
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