David Silva Rojas gana el Premio Internacional de Novela Breve

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Foto: Cortesía de Prensa

Yuly Esperanza Sopó Bejarano

Yuly Esperanza Sopó Bejarano

29 de septiembre del 2026 - 11:09 am

Una investigación que comenzó en los campos agrícolas de Ica terminó convirtiéndose en una historia literaria reconocida internacionalmente.

El escritor colombiano David Silva Rojas recibió el Premio Internacional de Novela Breve Almadía–Ventosa Arrufat por ‘Donde el agua trabaja’, una obra que explora la memoria, el territorio y las huellas que deja el pasado.

Su escrito aborda la explotación laboral, la vulnerabilidad y la violencia a través de una escritura marcada por los silencios y las formas contemporáneas de vulnerabilidad en el territorio.

El premio fue anunciado el 29 de julio en Ciudad de México. El jurado, integrado por las escritoras Cristina Rivera Garza, presidenta; Selva Almada y Mónica Ojeda, otorgó el reconocimiento por unanimidad. La obra fue seleccionada entre 2.204 manuscritos procedentes de 22 países y cuatro continentes.

El galardón contempla la publicación de la novela en México, España, Argentina, Colombia y Perú, además de su distribución en otros países de Latinoamérica. El proyecto incluye una edición digital y la producción de un audiolibro con el patrocinio de Zebralution.

Una novela donde el silencio también cuenta

En ‘Donde el agua trabaja’, una joven abandona su comunidad para trasladarse temporalmente a una hacienda vinícola de Ica. Lo que inicialmente parece una oportunidad de trabajo pronto revela un entorno atravesado por la vigilancia y la deshumanización.

En ese escenario, el agua que recorre acequias y canales para alimentar los cultivos del desierto se convierte en un elemento central de la narración. Mientras el trabajo cotidiano avanza, comienzan a aparecer desapariciones, rumores y silencios que transforman el campamento de trabajadoras en un espacio cada vez más inquietante.

 

Foto: Kit de Prensa

 

La violencia, en la novela, no siempre aparece de manera explícita. También está presente en aquello que los personajes callan, en el desgaste del cuerpo y en las relaciones desiguales entre quienes trabajan y quienes ejercen el control.

Precisamente, el uso del silencio como recurso narrativo fue uno de los aspectos destacados por el jurado. Durante la ceremonia, las escritoras señalaron que el texto construye “la atmósfera opresiva de la explotación laboral, la vulnerabilidad y la relación desigual entre trabajadoras y capataces”, mediante un lenguaje sutil y oraciones breves.

Asimismo, la valoración del jurado pone el foco en la relación entre cuerpo, territorio y trabajo. Cristina Rivera Garza destacó que la novela se acerca a procesos laborales particularmente duros en el campo y permite observar el desgaste y la explotación del cuerpo desde una perspectiva poco habitual en la narrativa contemporánea.

El origen está relacionado con el interés de Silva Rojas por las personas que trabajan en el campo peruano y que, pese a ser fundamentales para la actividad agroexportadora, pocas veces ocupan el centro de las historias sobre el crecimiento económico.

Por su parte, tras conocer el fallo, el autor explicó el origen de la historia: “Durante años escuché hablar del éxito de la agroexportación peruana, de sus cifras y de su crecimiento. Yo quise escribir sobre las personas que hacen posible todo esto”.

Silva Rojas ha contado que, inicialmente, pensaba que estaba escribiendo una novela sobre la dureza del trabajo agrícola. Sin embargo, al terminarla, descubrió otra dimensión de la historia: “El amor silencioso de quienes sacrifican su propia vida para que otra persona tenga una vida mejor”.

El escritor, nacido en Ica, es abogado, investigador y narrador. Su trabajo también ha estado relacionado con asuntos de vulnerabilidad, derechos y problemáticas sociales. Su formación literaria incluye una etapa en Japón, donde participó en programas de escritura dramática y talleres de guion.

Antes del fallo definitivo, el jurado seleccionó cuatro novelas finalistas:

· ‘El cazador de caracoles’, de Félix Bruzzone (Argentina).

· ‘Fiebre, de Camila de Urioste’ (Bolivia).

· ‘El sulky, de Ivo Marinich’ (Argentina).

· ‘Donde el agua trabaja’, de David Silva Rojas (Perú).

Un premio que llevará la novela a Latinoamérica y Europa

El proyecto editorial incluye también el lanzamiento de la obra en Bolivia mediante una coedición con Editorial Nuevo Milenio, mientras que en Perú se contempla una edición en coedición con Alastor Editores.

Con esta primera edición, el Premio Internacional de Novela Breve Almadía–Ventosa Arrufat busca impulsar la circulación de obras inéditas escritas en español y conectar a autores de distintas generaciones y procedencias con lectores de diferentes países.

Para Guillermo Quijas, director general de Almadía, la iniciativa forma parte del trabajo que desarrolla la edición independiente para ampliar los espacios de circulación de la literatura y fortalecer el vínculo entre autores, libros y lectores.

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