Cámaras fotomultas: El debate entre la seguridad vial y el miedo al comparendo
Foto: LAUD 90.4 FM ESTÉREO
Mientras los dispositivos de fotodetección se multiplican en las vías, las cifras de siniestralidad no parecen mejorar ¿Faltan estrategias más pedagógicas?
La decisión del Gobierno Nacional de adelantar una revisión detallada a la implementación de cámaras fotomultas en Colombia, reavivó el debate sobre la efectividad de estos dispositivos para reducir la siniestralidad en las distintas vías del país. Mientras en ciudades y departamentos las secretarías de movilidad defienden su instalación para el control de la velocidad, entre los ciudadanos crece el pensamiento de que la estrategia está más dirigida al recaudo de recursos.
De acuerdo con la Secretaría Distrital de Movilidad, el sistema de detección electrónica ha permitido una caída del 15 % en siniestros viales y ha registrado una reducción de sanciones, pasando de 462.493 multas en 2024 a 302.035 en 2025. En contravía, varios concejales de Bogotá han puesto en duda la disminución de accidentes y muertes a pesar de estas herramientas. Por ejemplo, según la cabildante Diana Diago, entre enero y marzo de 2026 163 personas perdieron la vida en las vías. Un 23,5 % más que las cifras registradas en el mismo periodo de 2025.
En diálogo con el programa ‘Revista de la Mañana', el abogado Miltón Perdomo, docente de derecho de la Universidad Politécnico Grancolombiano, se refirió a este panorama y a las razones por las cuales el debate frente a estos dispositivos va más allá de la imposición de sanciones y cruza por un importante componente de pedagogía ciudadana.
“La fotodetección está sirviendo para disuadir a los ciudadanos, pero solo para evitar la multa, no para evitar siniestros. Es decir, cuando hay una cámara los conductores reducen la velocidad y luego de pasarla desarrollan altas velocidades e infringen las normas de tránsito (...) En Bogotá la ciudadanía no va muy de la mano de cumplir la reglamentación. ”, refirió.
Ese irrespeto a las reglas no solo se limita a los conductores de vehículos. Incluso los peatones, que tienen su propio semáforo, prefieren pasárselo en rojo bajo la excusa de que no viene ningún vehículo, va de afán o por simple distracción. Lo mismo sucede con los motociclistas, con los ciclistas y con todos los actores viales.
“El solo hecho de atender y respetar las señales de tránsito sirve para salvaguardar la vida, tanto la propia como la de los demás. Debemos entrar en una cultura de la legalidad y ciudadanía interesada en el cumplimiento de las normas”, agregó el entrevistado.
Cámaras fotomultas: Una herramienta, pero no una solución integral
Teniendo en cuenta las cifras presentadas por la Secretaría Distrital de Movilidad, y el efecto disuasorio de las cámaras de fotodetección, la instalación de más de estos dispositivos sí podría traducirse en menos accidentes de tránsito. No obstante, lo ideal como sociedad sería cumplir con las normas sin la necesidad de una vigilancia permanente.
De seguir así, en un caso hipotético, el reiterado irrespeto de la ciudadanía a los límites de velocidad llevaría a que cada calle y carrera de la ciudad tendría que ser controlada por detección electrónica para que se cumpla el código de tránsito. Un panorama poco deseable para cualquier comunidad e inviable en términos presupuestales, operativos y técnicos.
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