¿Es padre y usa demasiado el celular delante de su hijo? Aquí las consecuencias
Foto: Magnific
La tecnointerferencia parental es un comportamiento que ha tomado fuerza en las últimas décadas. Conozca el impacto que produce en el desarrollo de los menores de edad.
La tecnología es una herramienta que ha mejorado la vida del ser humano para la realización de sus tareas, estudio, trabajo, inclusive para comunicarse fácilmente con personas que están a kilómetros de distancia. Pero el uso excesivo es contraproducente para la interacción con aquellos que se tienen cerca. El efecto adverso es mucho mayor cuando los padres o cuidadores descuidan a sus hijos por estar “conectados todo el tiempo”. ¿Qué pierden los menores mientras esto ocurre?
Para abordar el tema LAUD 90.4 FM ESTÉREO, dialogó con Karen Aguia Rojas, terapeuta ocupacional de la Universidad del Rosario quien explicó: “Este comportamiento se llama tecnointerferencia parental. Es cualquier tipo de distracción o interrupción de la relación que puede tener progenitor e infante debido a la conexión al celular, computador, televisor, entre otro. Es una especie de ninguneo”.
La acción se ha normalizado en los últimos años, hasta es justificado con palabras como “debo contestar este mensaje” o “es un asunto de trabajo”, y son los niños quienes terminan por sentirse ignorados en los momentos más importantes de su crecimiento.
Vivencias que se van para siempre
El desarrollo cognitivo, emocional y físico de los hijos son fundamentales para definir la personalidad del adulto de mañana, por eso durante estos años es necesario atender a tiempo inquietudes y necesidades. “Si se pierden estos instantes, se hace para siempre. No volverán”, enfatizó Aguia. Lo delicado es que afectan emociones tanto en el presente como en el futuro.
Uno de los principales aspectos que se descuidan son el juego, una actividad donde los menores imaginan, exploran, crean situaciones, toman decisiones y socializan con otras personas. Esta etapa permite que ellos aprendan a discernir qué desean hacer, generen sus propias ideas y enfrenten la frustración. El proceso requiere, en la mayoría de veces, de la guía del progenitor para saber cómo actuar en ciertas circunstancias.
Consecuencias
Más allá de la diversión, la falta de la interacción se presenta en escenarios como la hora de comer, viajar, estar en casa, realizar las tareas y demás espacios donde están los adultos con los infantes. Los efectos desfavorables se dimensionan en:
· Desarrollo cognitivo: Se desaprovechan oportunidades de conversación, exploración y acompañamiento.
· Desarrollo emocional: Disminuyen los momentos en los que el niño expresa lo que siente.
· Interacción social: Se reducen las experiencias de comunicación y participación conjunta.
· Apego: Se desaprovechan minutos importantes para fortalecer el vínculo entre padres e hijos.
· Seguridad emocional: El departir con los cuidadores proporciona confianza y acompañamiento.
· Imaginación: Se restan menos espacios para compartir los mundos y situaciones que construyen los pequeños durante el juego.
En muchas ocasiones, los menores al sentirse ignorados, acuden a formas de llamar la atención y ahí es cuando aparecen las pataletas, gritos, llantos, enojo, aislamiento o refugio en dispositivos, siguiendo el “mal” ejemplo de los mayores.
¿Qué hacer?
La clave para reducir la tecnointerferencia es, en primer lugar, reconocer que existe una conexión excesiva y que en gran parte se usan las excusas expuestas inicialmente. Al descubrir este comportamiento se pueden tomar medidas para optimizar los instantes de convivencia. Para ello la experta recomendó:
· Identificar las horas: Descubrir los momentos de mayor conexión, para comenzar el desapego y establecer cambios concretos.
· Crear tiempos libres de tecnología: Es llegar a un acuerdo con todos los integrantes del hogar para que no se manipulen los celulares o pantallas en ciertos periodos.
· Desactivar notificaciones: Luego de los acuerdos familiares es necesario desactivar los mensajes que llegan, pues los relojes digitales siguen activos. Otra opción es dejar a un lado también estos.
· Dar ejemplo: Los menores al ver a los adultos desconectarse de dichos equipos y dar campo al diálogo, juego, diversión o escucha, ellos replicarán estas sanas conductas y evitarán una dependencia a los dispositivos.
· Recuperar el valor de estar presentes: No es rechazar la tecnología, sino utilizarla adecuadamente para que no ocupe el lugar de las experiencias irremplazables que fundamentan las relaciones familiares.
Descubra qué otras recomendaciones expuso la experta, en el siguiente video:
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