Sanar la raíz familiar es el comienzo para eliminar las violencias

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Foto: Pinterest

Tradiciones de patriarcado, emociones reprimidas, educación de sobreprotección, dependencia emocional, hacen parte del origen de las agresiones.

En el corazón de las familias, desde la concepción y la crianza se tejen las emociones, patrones de comportamiento y convicciones, que serán las que rijan a una persona durante la vida, es por esa razón que a la hora de buscar medidas que frenen la violencia intrafamiliar o el maltrato a la mujer, hay que volver a la raíz del hogar para limpiar las heridas generadas por agresiones heredadas, superar dolores y crear nuevas sensaciones para caminar por las sendas de la paz interior.

Así lo señala la psicóloga experta contra el maltrato intrafamiliar, Ana Luz Arias Rodríguez, quien en entrevista con LAUD 90.4 FM ESTÉREO en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, el 25 de noviembre, hizo varias reflexiones con el fin de hacer un alto en el camino, evaluar y replantear la vida en aras de erradicar las causas de este flagelo.

¿Por qué la violencia?

A propósito la experta dijo: “El común denominador es la inocencia de creencias que nos tienen hipnotizados y terminamos viviendo para ellas. Las personas se victimizan pero no se hacen responsables de lo que se tiene adentro que hace que se atraigan personas que lastiman… Hay que sacar la información que nos hace repetir violencias del clan familiar”

Injerencia de los padres

Su papel es definitivo a la hora de formar seres humanos: “Los padres tratamos diferentes a los hijos y a las hijas y desde ahí comienza una competencia y una rivalidad entre las relaciones familiares que se proyecta a la sociedad… tenemos ira reprimida y ese es el origen de la agresión… todos estamos predispuestos a ser rechazados y no valorados, y recibimos la tradición que con el enojo defendemos nuestro criterio… debemos aprender a gestionar desde raíz estos sentimiento”, afirmó.

Emociones reprimidas

Estas son uno de los detonantes de la repetición de patrones de comportamiento o el rechazo de los mismos pero sin ser corregidos debidamente: “Cuando se reprimen las violencias pasa que cuando las niñas crecen y se convierten en madres al tener hijas, las tratan con dureza para sacarle el masculino, con el fin de quitarle el poder al hombre. Cuando nacen los hombres, los castran mentalmente, no los dejas desarrollar creaciones, al darles todo sin esfuerzo y con el tiempo se convierte en holgazanes y con rencor contra las mujeres, eso también es violencia… posteriormente al iniciar una relación ahí salen a flote esas represiones”.

La psicóloga también se refirió cómo el patriarcado, el matriarcado y algunas tradiciones influyen en la generación de maltrato, también se refirió sobre la importancia del respeto de géneros para lograr un equilibrio y no la lucha de poderes.

Escuche la entrevista completa aquí.

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