Residuos de podas y mantenimiento de parques no se desperdician

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Foto: bogota.gov.co

Los residuos de las podas y mantenimiento que realiza Distrito, en diferentes zonas de la ciudad, no se desperdician.

El Jardín Botánico aprovecha el pasto, ramas y hojas que provienen de estas labores para producir cuatro toneladas de abono cada semana para sus plantas, el cual cumple con los parámetros que exige la norma para abonos orgánicos: ser libre de la bacteria salmonella y con niveles óptimos de PH.

A su vez, es utilizado para las huertas que hacen parte del programa de agricultura urbana y las plantaciones de restauración ecológica del Jardín Botánico de Bogotá. La buena calidad del material permite que el arbolado interior también se surta con el compostaje que fabrican.

Hasta cinco meses tarda el Jardín Botánico en producir abono en las zonas de aprovechamiento de residuos orgánicos y energías renovables que tiene la entidad.

El proceso cuenta primero con los residuos provenientes de las podas y labores de mantenimiento se mezclan con estiércol, cal, melaza y algunos microrganismos, que ayudan a la descomposición. Luego, estos materiales se trituran en una máquina ‘chipper’ para asegurar que las bacterias y hongos puedan permear la madera y acelerar el proceso. Por último, se dividen en grandes pilas en donde empieza la degradación.

Durante el proceso en que los desechos se convierten en abono, la pila puede alcanzar, sin factores externos, una temperatura alrededor de los 40 grados centígrados, y en el transcurso de su descomposición subir a 70 u 80 grados. Una vez el abono esté listo, la pila vuelve a su temperatura ambiente.

Las temperaturas juegan un papel indispensable para la producción de abono, ya que en la mayoría de veces es posible alcanzarlas fácilmente debido a la exposición del material al ambiente, por lo que, cuando hay verano, el sol les pega directo todo el día.

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