Recompensa por indígenas que tumbaron monumento de Belalcázar

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Foto: www.eluniversal.com.co

Para muchos justicia, para otros vandalismos y para unos más una puesta artística, eso es lo que ha significado la caída de la estatua del español Sebastián de Belalcázar.

Tras los hechos que se presentaron en Popayán, cuando indígenas que participaban de una manifestación derribaron la estatua de quien fundó esa ciudad el 13 de enero de 1537, se ha generado una controversia, primero por el hecho mismo que algunos han calificado de vandalismos, y segundo por quienes dicen que es una muestra de la reivindicación de grupos sociales que han sido vulnerados a lo largo de los tiempos.

Luis Enrique Nieto, director de la Unidad de Patrimonio Cultural de la Universidad del Rosario, consultado por LAUD 90.4 FM ESTÉREO, señaló que este no es un hecho aislado, sino que corresponde al mundo entero en donde se han dado reacciones similares, tumbando estatuas de personajes que han sido nefastos para una determinada cultura.

“Hay un proceso que corresponde a condiciones de invisibilización de algunas minorías que han sido de alguna manera silenciadas”, señaló el académico, quien agregó que independiente de que estos sucesos sean justificables o no, lo que hay que tratar de ver es el trasfondo.

El Ministerio de Cultura ha anunciado la restauración de la escultura, y en las últimas horas se conoció que el alcalde de Popayán ofreció una recompensa para capturar a los indígenas Misak que derribaron el monumento. Para Nieto, en medio de esta situación debe haber un diálogo entre las partes.

“Es difícil llegar a un acuerdo, lo cierto es que con actos violentos de ambos lados no se llega a ningún lado. Se debe conversar para solucionar de manera pacífica donde prime la igualdad de todos los colombianos”, puntualizó el invitado.

Escuchar el análisis completo aquí.

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