Proteja a su perro de la ‘gripa’

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Foto: www.snau.es

Los perros pueden presentar episodios de gripa, conocido en el mundo de esto seres peludos como traqueobronquitis infecciosa canina o tos de las perreras.

En épocas de lluvias o cuando hay cambios constantes y abruptos de temperatura, esta es una de las enfermedades más comunes en los perros y de las que más  genera consultas al veterinarioEs causada por bacterias (principalmente la Bordetella bronchiseptica), virus (especialmente el de la parainfluenza canina), parásitos y hongos.

Estas bacterias al ser inhaladas en ambientes contaminados y con alta presencia de perros, como guarderías, colegios, hoteles, clínicas veterinarias, dan como resultado una enfermedad respiratoria altamente contagiosa que puede afectar a caninos  de cualquier edad y raza, siendo los principales afectados los animales jóvenes, seniles o inmunodeprimidos.

Luego de tres a cinco días de haber tenido contacto con el agente infeccioso aparecen los síntomas que pueden presentarse como una tos seca y persistente, acompañada por falta de apetito, decaimiento y depresión. Adicionalmente, el perro podrá tener fiebre (temperatura corporal superior a los 39 °C), respiraciones rápidas e incomodidad al respirar por la presencia de flujo nasal u ocular.

Aunque no es una enfermedad mortal, que normalmente se resuelve sin tratamiento, si los síntomas continúan pasados dos o tres semanas, se debe que prestar atención para tratarla a tiempo y evitar que las lesiones respiratorias evolucionen hacia una bronquitis o a una bronconeumonía.

Un manejo veterinario adecuado y a tiempo reducirá los síntomas, mejorará las condiciones de vida del canino que por lo general incluye medicamentos antiinflamatorios, antibióticos y antitusígenos, sin embargo, cuando los síntomas son muy marcados se puede recurrir a terapia respiratoria con nebulizaciones, entre otros.

Además del manejo médico, los perros afectados deben permanecer en lugares ventilados (libres de polvo y humo) y protegidos del frío y la lluvia, y con alimentación e hidratación adecuada. Así como se debe suspender el uso del collar o reemplazarlo por una pechera en los paseos, con el fin de reducir la irritación de las vías respiratorias altas y la tos de nuestra mascota.

Mantenga su perro bien alimentado, y cuente con el esquema de vacunas que estén al día. Aunque la vacuna contra la tos de las perreras no garantiza un 100 por ciento de protección y no sirve cuando la enfermedad ya se encuentra activa, esta sí es una herramienta que ayuda a evitar el contagio si se administra por lo menos tres días antes de la exposición a las fuentes potenciales de la enfermedad y se revacuna anualmente.

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