Prevención, la mejor fórmula contra el cáncer

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Foto: Zinkinn

En el ‘Día Internacional contra el Cáncer las organizaciones mundiales instan a profundizar en la prevención y a perfeccionar los mecanismos de detención.

El cáncer es considerado un proceso descontrolado del crecimiento de las células en el cuerpo con formación anómala, lo que conlleva a la creación de tumores que pueden posteriormente afectar otros órganos y tejidos haciendo que éstos sufran la misma deformación conocida como metástasis. La patología si no es detectada a tiempo puede ser tan agresiva que causa la muerte precipitadamente.

Por tal razón entidades en el mundo como la Unión Internacional Contra el Cáncer, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer y la Organización Mundial de la Salud – OMS conmemoran cada 4 de febrero el ‘Día Internacional contra el Cáncer’ con el fin de acelerar los mecanismos de prevención y los tratamientos ante los primeros síntomas de su presencia, en búsqueda de ponerle fin al impacto generado por dicha afección, ya que el éxito de la erradicación depende de la detención temprana. El eslogan dedicado para el 2020 es ‘Yo soy y voy a’.

Las cifras de la OMS revelan que al año 14 millones de personas son diagnosticadas con la enfermedad de las cuales 9,6 millones mueren, esto equivale a que cada minuto padecen 17 personas. Son varios los factores que desarrollan el cáncer como la herencia genética; en algunos casos hábitos como el consumo de alcohol, tabaco o drogas y mala alimentación; exposición a trabajos con sustancias cancerígenas; ciertas infecciones, mala calidad del aire, entre otras.

Según datos históricos la patología la padecieron los antiguos egipcios, de acuerdo a los hallazgos hechos a una mujer del año 2.300 a.C que evidenciaba metástasis en los huesos a sus 34 años, posteriormente en los papiros de Edwin Smith y George Ebers. Más adelante Rudolf Virchow escribió sobre la enfermedad en el libro ‘Die cellulare Pathologie” en 1858. El primer tratamiento de quimioterapia fue estimado luego de la primera guerra mundial y para el año 1942 la Universidad de Yale descubrió que el gas mostaza utilizado en la guerra podía modificar el ADN de las células lo que podría detener el desarrollo de tumores.

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