Por enfermedad grave del cónyuge, se puede recurrir a divorcio

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Foto: www.uniderecho.com

Una de las razones por la cual se recurre al divorcio en Colombia es por enfermedad grave o terminal del cónyuge y que afecte la salud mental según la sentencia C-246/02 de la Corte Constitucional.

De acuerdo a esta causal, que fue aprobada en la legislación colombiana desde el 1992, “toda enfermedad o anormalidad grave e incurable, física o psíquica de uno de los cónyuges, que ponga en peligro la salud mental o física del otro cónyuge e imposibilite la comunidad matrimonial”, se puede solicitar el divorcio.

Sin embargo, aduce el Alto tribunal, la obligación de socorro y ayuda que la ley predica de los cónyuges casados comprende varias dimensiones como, prestaciones de carácter personal y económico que hacen posible la vida en común y el auxilio mutuo. A través de estos vínculos, no solo se manifiesta el deber constitucional de solidaridad, sino que también se desarrolla el principio de reciprocidad que caracteriza la relación conyugal. No está en juego la simple materialización de un deber referido por la Carta Política sino también la protección de la igualdad entre los miembros de la pareja matrimonial puesto que la obligación es mutua y semejante para cada uno. Además, esta obligación también contribuye al goce efectivo de la autonomía de cada esposo, en la medida en que la ayuda de uno a otro le permita desarrollar libremente el proyecto de vida que escoja. Por ello, si bien la obligación mencionada desarrolla un deber constitucional, también se inscribe dentro del goce de igualdad y de autonomía.

Para el abogado y docente Germán Humberto Perfetti, quien estuvo en LAUD 90.4 FM ESTÉREO, ha existido mucha resistencia frente a esta causal, “para mí es absurda, pues estaríamos al frente de qué es más importante, el deber de solidaridad o el riesgo matrimonial en razón a una enfermedad. Por eso no deberían existir causales de divorcio porque eso es obligar a la persona a mantener un vínculo y encontrar una excusa frente al tema de incompatibilidad de caracteres”.

Para que se de esta causal se necesita una sumatoria de circunstancias, como que sea una enfermedad o anormalidad grave física o psíquica, que ponga en peligro al otro cónyuge e imposibilite la comunidad matrimonial y esto debe ser probado a través de un dictamen médico que corrobore si hay fundamento, y así el juzgado de familia tome la decisión.

La Corte Constitucional señala que no basta que la enfermedad o discapacidad grave e incurable de uno de los cónyuges afecte la salud física o mental del otro cónyuge. Tampoco basta que dicha enfermedad o discapacidad haga imposible la comunidad matrimonial. La ocurrencia de una sola de estas condiciones es insuficiente para invocar el divorcio. Ambas condiciones deben concurrir para que el juez pueda declarar la disolución del vínculo matrimonial, con lo que el legislador ha hecho bastante exigente el divorcio por razones de enfermedad o discapacidad.

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