A pesar de todo, la Filbo es un carnaval de las letras y los libros

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Foto: LAUD

Visitar la Filbo 2018 es estar al frente de la biblioteca más grande del mundo. Es fantástica y maravillosa a pesar de tener un sinnúmero de críticos, que manifiestan que este encuentro se está convirtiendo en un verdadero negocio mercantilista, donde  unas cuantas editoriales son las dueñas de la escena librera. 

Aquí  con contadas excepciones las editoras independientes, por ponerle un calificativo, tienen  muy poca figuración en el mundo del libro. El  metro cuadrado de cemento aquí en la feria se ha convertido en un verdadero negocio. 

Cuando se dialoga con ese editor que lleva más de treinta años asistiendo a este carnaval del libro: lo primero que se escucha es un lamento, una nostalgia de lo que ha sido la Feria con el transcurrir del tiempo, dejó de ser un punto de encuentro para el saber  el divertimento cultural a convertirse en lo que es hoy, un negocio del capital transnacional.

A parte de las observaciones que se le hace al encuentro anual, también advierten que con tantos escritores que tiene el país y las regiones de Colombia, lo que se encuentra todos los años y lo que sale a relucir es esa élite que se ha consagrado en el   show literario del espectáculo mediático, los mismos nombres y apellidos que están considerados los minervos de la creación literaria en Colombia. Y de esos escritores que producen en el país porque no se les invita con más frecuencia. ¿No son rentables y no producen ganancias en el negocio del libro?

A pesar de todo esto me encontré con verdaderos creadores en el cuento erótico la crónica, literatura de testimonio, de poesía, evocaciones y poemas inéditos. Unos libros que no están en el universo de los elegidos y de los destacados, pero que son unas joyas literarias por el contenido que traen y le muestran al lector que está ansioso de leer otras realidades, otras ficciones y otros acontecimientos, entre ellos se encuentran:

'Manzanitas verdes al desayuno' (Cuentos eróticos) de Milciades Arévalo, donde se pueden disfrutar 'Alina y el fuego', 'Las últimas alegrías', 'Fuego de Luna', entre otros. Todos ellos provistos de un lenguaje claro y sencillo que nos permite entender la dimensión del cuento literario, poco cultivado en Colombia. ¡Excelente!.

¡Todo sigue vivo! Testimonio de la Masacre de Mejor Esquina' (Literatura testimonio) de Marcos Velásquez. “cada día se me vienen a mi cabeza muchos recuerdos. Entre esos lo feliz que era cuando mi papá aún vivía, teníamos una relación tan bonita que aún me encantaría tenerlo aquí conmigo"... Afirmó el escritor.

'Huellas de Garra'. Cónicas del escritor Amadeo Gonzales Triviño. "Suma de crónicas que entrelazan la ficción y la realidad de un desastre llamado 'El Quimbo’, represa construida en el centro del departamento del Huila, como una tragedia disfrazada de desarrollo por quienes han tenido una visión equivocada del entorno y la realidad"...

'Acerca de Edipus. Poesía inédita de Raúl Gómez Jattín', la recopilación de los poemas y la escritura fue realizada por el escritor, Joaquín Mattos Omar.  Consta de 31 poemas que recrean libremente el célebre mito griego del rey de Temas que mató a su propio padre y luego se casó con su madre. La historia está situada en la época actual y se formula principalmente en primera persona a través de unas memorias fragmentadas"...

En este carnaval del libro si se puede encontrar otras maneras de contar y de narrar para ampliar ese espectro lector que tanto necesita el país. Que no solo sea un libro en tres años, sino que sean más de cinco libros en un semestre, para que la inmensa biblioteca siga creciendo. Así tenga muchos reparos que entre otras cosas son válidos.

Por ahora, que siga creciendo el carnaval y que el sentir de las ideas siga volando en Colombia.

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