Páramo de Santurbán en grave riesgo

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Foto: Colprensa

Multinacional persiste en extraer oro en la delimitación, lo que afectará todo el ecosistema y agotará el agua que abastece a poblaciones, argumentan expertos.

Una amenaza latente tiene el Páramo de Santurbán, uno de los tesoros hídricos del país. El riesgo lo corre por parte de la Sociedad Minera de Santander – Minesa que desde hace varios años ha insistido en intervenirlo en su parte inferior, donde se marca la limitación del mismo. Lo peor, sus intereses de explotación se acrecientan cuando por parte del Gobierno Nacional se pretende hacer una nueva delimitación del terreno, es decir, estar más cerca al corazón del páramo.

Las consecuencias serían fatales e irreparables, afirman expertos, ambientalistas y comunidades aledañas al macizo montañoso, quienes a su vez adelantan jornadas de concientización con entidades públicas, privadas y políticas; sostenidas en evidencia, para que el Gobierno no apruebe la solicitud de Minesa. Uno de los biólogos experimentados sobre la conservación, Jesús Orlando Rangel, titular del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional e investigador emérito de Colciencias dialogó con LAUD 90.4 FM ESTÉREO, para explicar cuáles serían los daños.

“El 71% de la población nacional está asentada sobre la Cordillera de los Andes y la mayoría de las capitales captan el agua para abastecerse de cuencas que están en las partes altas de una manera eficiente… Llega por gravedad… Sí no fuera así, tuviéramos que traerla del río Magdalena y eso generaría un desequilibrio bárbaro porque, si en la actualidad no tenemos cómo llegar con el recurso hídrico a toda la población, ahora cómo sería si tocara subirlo del río a la montaña, contra la gravedad; procesarlo y distribuirlo, más personas no podrían acceder a este”, afirmó.

Mutilar el ciclo natural

Los páramos son la herencia de las glaciaciones, sus reservas de agua se agotarán en el tiempo, con la minería se aceleraría su exterminio, asegura Rangel; además dice que allí se vive un ciclo natural de evaporación, condensación, precipitación e infiltración, sumado a las lagunas que posee el terreno que permiten conservar el recurso hídrico al interior de la montaña: “no es que se produzca, pero sí su eficiencia es mayor gracias al ecosistema”. Intervenirlo sería cortar el ciclo y destruir las reservas.

Oro por agua

Minesa y el Gobierno Nacional sostienen que el macizo guarda una mina de oro que salvará la economía colombiana y minimizan el discurso del impacto ambiental que ocasionará la extracción, argumentando que solo se llevará a cabo en la delimitación. Sin embargo, Rangel dice tocar la base de la montaña implica afectar todo el páramo porque el ecosistema es uno solo: “La pregunta es, hacia dónde van hacer la intervención, cómo va ser la perforación,  se irán por debajo de la montaña.  Al tocar el límite inferior se afectan las partes altas, es lo mismo como si perforaran por arriba”.

Promesa de las regalías

Cuando hay proyectos de esta clase se indica que detrás de la explotación llegarán ganancias que favorecerán la región. Ante ello el biólogo fue enfático en aseverar: “Nos hablan de unas regalías, y ¿Los pasivos ambientales que nos dejan?, cuánto nos cuentan estos pasivos de las acciones carboníferas en el Caribe… Siempre es atractivo decir que van a extraer 30 mil toneladas de oro y que eso dará ganancias… pero qué le han dado las regalías, por ejemplo, al Chocó; es uno de los departamentos más pobres… si comparamos vemos que no dan nada, no hay industria, ni desarrollo”.

Actualmente el Gobierno no ha retomado el proceso de delimitación debido que fue suspendido por la pandemia del Covid-19, se pretende quitarle al Páramo 3.446 hectáreas protegidas. Por su parte Minesa espera la aprobación del proyecto por parte de la Autoridad Nacional de Licencias Naturales – ANLA que será la que finalmente determine si se impactarán o no las fuentes de agua.

“Colombia es el país mejor documentado sobre los páramos, ellos son un bien social, debemos protegerlos… las multinacionales no tienen ni Dios, ni religión, ni país, su único dios es el dinero”, concluyó Rangel.

Conozca los argumentos científicos del experto sobre las consecuencias de la explotación minera en este siguiente enlace.

Ver entrevista completa aquí:

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