¿Es posible pensar a la universidad pública como un territorio de paz?

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Foto: LAUD

Académicos dan su opinión sobre posibles infiltraciones de grupos armados al margen de la ley en las universidades públicas.

Al inicio del mes de mayo el Fiscal General de la Nación, Néstor Humberto Martínez, denunció una “estrategia criminal de los Grupos Armados Organizados Residuales y del ELN para infiltrar los principales centros universitarios del país de carácter público, y ofrecer capacitación técnica para elaborar artefactos explosivos y obtener la materia prima para el efecto”.

Lo expuesto por la Fiscalía abrió el debate con respecto a la infiltración de grupos armados en las universidades públicas del país, por tal razón LAUD 90.4 FM ESTÉREO abordó este tema en el programa ‘Revista de la Mañana’ con los académicos Carlo Tognato, Investigador asociado, Centro de SociologÍa Cultural, Universidad Yale. EE.UU. Juan Carlos Amador, Profesor e investigador en Comunicación- Educación y Educación para La Paz y Wilson Reyes, director del Observatorio para la Paz de la Gobernación del Valle del Cauca. Escuchar panel aquí.

Carlo Tognato inició el panel manifestado que es fundamental llevar el enfoque de la discusión sobre el respaldo cultural que algunos grupos y ciertas prácticas de violencia puedan tener dentro de las comunidades universitarias y qué hacen las mismas para cuestionar cierto tipo de comportamientos.

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Por su parte, Wilson Reyes indicó que se debe empezar con reconocer que en Colombia existe una insurgencia armada como el ELN y para el caso del suroccidente y oriente colombiano hay una recomposición de quienes no acogieron los acuerdos de paz. “Hay un proceso de rearme y la presencia de grupos en algunas universidades como las Juventudes M19 o JM19, que no es armado sino clandestino y estudiantil, presenta una forma de manifestación y solidaridad con la protesta social de otros sectores de la sociedad colombiana que es violenta”.

Para Reyes, no es un secreto la injerencia de actores armados insurgentes en la universidad pública, sin embargo, recalca que “no hay infiltraciones, yo no comparto lo dicho por el Fiscal, pues sus afirmaciones llevan a una criminalización de la protesta y la movilización social que recorta la democracia”. 

Juan Carlos Amador dijo que lo anunciado por el Fiscal tiene unos efectos, pues se estigmatiza a las universidades públicas y a la protesta social, porque sale en una coyuntura compleja como la minga indígena, las movilizaciones estudiantiles y en general manifestaciones sociales.

Añadió el docente que “no se puede desconocer que los campus universitarios han estado atravesados, no solo por la teatralización de los grupos insurgentes, armados o violentos, sino también por un ambiente de intimidación hacia la comunidad universitaria, y este tipo de acciones nos desactiva social y políticamente y sobre todo en un momento histórico cuando necesitamos fortalecer las acciones de democracias y de cultura de paz” y se preguntó: “¿es posible pensar la universidad pública como un territorio de paz?, es una oportunidad histórica para recuperar ese debate y pensar si nuestros espacios universitarios posibilitan el pluralismo, el diálogo y las distintas perspectivas ideológicas”.

Finalmente, el director del Observatorio para la Paz incito a generar espacios de discusión interna alrededor de la autonomía universitaria, del ejercicio de la protesta y la movilización social desde la universidad o al interior de la misma. “que sea punto de encuentro, análisis y reflexión”.

Para Carlo Tognato las universidades tienen que plantear conversaciones colectivas y publicas sobre la vigencia de las narrativas de la violencia como medio para la consecución de objetivos políticos “con el proceso de paz hubo un desarme de las acciones, pero no de las narrativas y es algo que queda pendiente”.

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