Multiplex Embajador, un teatro que conserva su uso de origen desde 1969

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Foto: www.panoramio.com

Inicialmente, este teatro contaba con una sola sala de cine para 2.500 personas, hoy tiene seis salas con disposición para más películas en múltiples horarios. 

Desde que en Grecia, en los siglos VI y V antes de Cristo, se creó la representación teatral a partir de danzas y cantos corales celebrados durante las fiestas en honor del dios Dioniso; el teatro ha ocupado un lugar importante en la vida del hombre, y en eso coinciden todos los historiadores, desde el teatro antiguo, pasando por el teatro medieval hasta el contemporáneo. Es así como los escenarios de las diferentes manifestaciones teatrales se han constituido en la aspiración humana para reconocerse con sus semejantes y con la cultura, un tema de gran importancia para el quehacer artístico de toda ciudad.

Según arquitectos de la talla de Rogelio Salmona, quien se interesó por la historia de la arquitectura como sus maestros Le Corbusier y Pierre Francastel, en Colombia la evolución del teatro como objeto arquitectónico estuvo relacionada por un lado, con espectáculos y artes escénicas y por otro, con el avance del sistema de exhibición cinematográfica de la ciudad.

Algunos de los antecedentes en la transformación de estos escenarios sucede durante la década de los años treinta y principios de los años cuarenta, donde se consolidó la presencia de compañías distribuidoras de cine nacionales e internacionales, las cuales propiciaron la construcción de teatros públicos y privados en razón de proyectar películas.

El centro de Bogotá tuvo grandes aperturas de teatros durante el siglo XX, una época considerada la Edad de Oro de los Teatros de Cine, que va desde la década del cuarenta a la década del sesenta. Y es precisamente en 1969 el año en cual se abren las puertas del Teatro Embajador, ubicado en la calle 24 # 6-04.

Actualmente y como ya es sabido por los miles de bogotanos que acostumbraban a ir a muchos de estos teatros, dichos escenarios han sufrido modificaciones físicas y de uso, otros están en estado de abandono, yotros ya han desaparecido para siempre.

Algunos de los teatros convertidos en otra cosa son, por ejemplo, el Teatro Olympia, donde hoy funciona un Banco Colpatria, el Teatro Tequendama, hoy una bodega de almacenamiento, el Teatro El Cid (1951),archivo de esta entidad, el Teatro Astral (1935), también conocido como Metro, donde hoy funciona el Casino Caribe;y así sucesivamente muchos de los teatros más representativos de Bogotá se han convertido en escenarios que nada tienen que ver con la cultura.

Solo algunos han logrado continuar en pie y han sido restaurados como memoria activa de la capital colombiana.Uno de ellos es el Teatro Embajador, la gran sala fue subdividida en otras más pequeñas, ofreciendoasí una variada oferta de películas. De esta manerase logra conservar el espíritu cinematográfico  le dio su origen, lo cual sirve de referencia sobre cómo se podrían recuperar algunos de estos espacios, joyas arquitectónicas de la capital.

No es un secreto que la entrada de la cinematografía al país produjo una fuerte movida cultural en torno a espacios propicios para las nuevas tecnologías. En otras ciudades principales como Barranquilla, Medellín y Cali se crearon teatros de cine al estilo Art Decó, que incluso hoy también se han modificado y se han trasladado a los centros comerciales, los cuales se erigen como pequeñas ciudades donde puede encontrar una “plaza”, un “parque”, varias salas de cine, tiendas de ropa, etc.

Es por esta razón, que a pesar de que el Teatro Embajador ya no tenga el mismo brillo de antes y no se vea como a principios de los años 70, con la misma magia y entusiasmo que merecía ir a un escenario propicio para el arte cinematográfico, hoy es uno de los pocos teatros de Bogotá que aun conservan su uso original, por lo cual se convierte en uno de los escenarios a destacar por su valor en la apropiación de la infraestructura teatral del centro de la ciudad en peligro de desaparecer.

Por último, un tema para analizar es que si bien la capital cuenta con una alta demanda de lugares aptos para espectáculos de festivales nacionales e internacionales.Resulta extraño reconocer la insuficiencia de escenarios, sabiendo que en el pasado se cerraron las puertas o cambiaron la función de tantos lugares que nacieron siendo un teatro, por lo tanto hoy deben adecuar otros lugares no propicios que suplan la creciente necesidad de teatros en Bogotá.

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