Mensaje de amor, humildad, alegría y justicia expresó su Santidad en Bogotá

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Foto: LAUD

Desde muy temprano, en su segundo día el Santo Padre en la capital de la República empezó la visita al Palacio de Nariño, posteriormente estuvo en la Catedral Primada, luego en el Palacio Cardenalicio desde donde se dirigió a los fieles de la Plaza de Bolívar.

Paso seguido, el Papa Francisco se reunió con cerca de 130 obispos colombianos a quienes expresó: “cuiden pues, con santo temor y conmoción, ese primer paso de Dios hacia ustedes y, con su ministerio, hacia la gente que les ha sido confiada, en la conciencia de ser sacramento viviente de esa libertad divina que no tiene miedo de salir de sí misma por amor, que no teme empobrecerse mientras se entrega, que no tiene necesidad de otra fuerza que el amor”.

En el evento de la Plaza de Bolívar, que convocó alrededor de 22.000 personas, agradeció por sus vidas y se solidarizó con el dolor que como patria se ha vivido. En esta misma aparición, Francisco centró su mensaje en los jóvenes y señaló: “ustedes, los jóvenes, tienen una sensibilidad especial para reconocer el sufrimiento de otros; los voluntariados del mundo entero se nutren de miles de ustedes que son capaces de resignar tiempos propios, comodidades, proyectos centrados en ustedes mismos, para dejarse conmover por las necesidades de los más frágiles y dedicarse a ellos”. 

“Pero también puede suceder que hayan nacido en ambientes donde la muerte, el dolor, la división han calado tan hondo que los hayan dejado medio mareados, como anestesiados: Dejen que el sufrimiento de sus hermanos colombianos los abofetee y los movilice. Ayúdennos a nosotros, los mayores, a no acostumbrarnos al dolor y al abandono”, declaró el máximo Jerarca de la Iglesia Católica. Escuchar audio. 

En la reunión sostenida con el Comité Directivo de la Conferencia del Episcopado Latinoamericano, CELAM, Jorge Mario Bergolio, manifestó: “no se puede, por tanto, reducir el Evangelio a un programa al servicio de un gnosticismo de moda, a un proyecto de ascenso social o a una concepción de la Iglesia como una burocracia que se autobeneficia, como tampoco esta se puede reducir a una organización dirigida, con modernos criterios empresariales, por una casta clerical”.

Finalmente, en el evento que convocó al mayor número de personas en Bogotá, cerca de 1’360.000 feligreses se reunieron en el Parque Metropolitano Simón Bolívar, el Papa declaró en su homilía: “hace falta llamarnos unos a otros, hacernos señas, como los pescadores, volver a considerarnos hermanos, compañeros de camino, socios de esta empresa común que es la patria”. Escuchar audio.

“Bogotá y Colombia son, al mismo tiempo, orilla, lago, mar abierto, ciudad por donde Jesús ha transitado y transita, para ofrecer su presencia y su palabra fecunda, para sacar de las tinieblas y llevarnos a la luz y la vida. Llamar a otros, a todos, para que nadie quede al arbitrio de las tempestades; subir a la barca a todas las familias, santuario de vida; hacer lugar al bien común por encima de los intereses mezquinos o particulares, cargar a los más frágiles promoviendo sus derechos”, señaló Su Santidad.

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