El desgaste de la Tierra

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Foto: elmediodelcampo.com.ar

La pobreza, la inestabilidad política, la deforestación, el sobrepastoreo y las malas prácticas de riego afectan negativamente a la productividad del suelo.

Cada 17 de junio la Organización de las Naciones Unidas celebra el Día Mundial para de Lucha contra la Desertificación y la Sequía con el fin de crear conciencia sobre las iniciativas internacionales que se llevan a cabo para combatir estos fenómenos, siendo una oportunidad para recordar y reflexionar sobre el modo en que aún se puede poner fin a la degradación de la tierra mediante la búsqueda de soluciones, con una participación de la comunidad y de cooperación a todos los niveles.

La desertificación es la degradación de la tierra en las zonas áridas, semiáridas y subhúmedas secas. Está causada fundamentalmente por la actividad humana y las variaciones climáticas. Se trata de uno de los principales retos medioambientales de nuestro tiempo.

La desertificación se debe a la vulnerabilidad de los ecosistemas de zonas secas que cubren un tercio de la superficie del planeta, la sobrexplotación del territorio y al uso inadecuado de la tierra. Factores como la pobreza, la inestabilidad política, la deforestación, la minería, el sobrepastoreo y las malas prácticas de riego que también afectan negativamente a la productividad del suelo.

Este fenómeno se produce por la desaparición de la cubierta vegetal que mantiene la capa fértil del suelo, debido a la tala de árboles y arbustos por su valor maderero, uso como combustible o para obtener tierras para cultivos; así como el sobrepastoreo, o excesiva carga ganadera, también impide la regeneración de las plantas al ritmo que son consumidas por los animales y que con sus pisadas destruyen la capa superior del suelo.

Así mismo el papel de agricultura intensiva, que agota los nutrientes del suelo, haciéndolo más vulnerable a los factores climáticos. El viento y el agua agravan la situación arrastrando la capa superficial de suelo fértil y dejando atrás tierras improductivas. La persistencia de esta combinación de factores acaba por convertir las tierras degradadas en desiertos.

No se trata de un fenómeno violento y repentino como los ciclones, huracanes o terremotos; el proceso de desertificación avanza lenta pero infaliblemente, y de hecho las cifras muestran que sus catastróficos resultados pueden alcanzar grandes órdenes de magnitud.

La desertificación es un problema mundial que conlleva repercusiones graves para la biodiversidad, la seguridad alimentaria, la erradicación de la pobreza, la estabilidad socioeconómica y el desarrollo sostenible.

Datos:

Suelo y sequía

"De cara a 2025, 1800 millones de personas vivirán una escasez absoluta de agua. Además, dos tercios de la población mundial no dispondrán de suficientes recursos hídricos".

Hablamos de una compleja amenazada medioambiental que irrumpe con fuerza en el ámbito socioeconómico, causando más muertes y desplazamientos humanos que cualquier otro desastre natural.

Tierra y seguridad humana

“En 2045 alrededor de 135 millones de personas en todo el mundo pueden haber sido desplazadas como consecuencia de la desertificación".

Frenar la degradación de nuestros suelos- mediante la rehabilitación de tierras, la expansión de terrenos gestionados sosteniblemente y el incremento de iniciativas de reparación de terrenos— es una de las principales vías hacia una mayor capacidad de adaptación y un mejor equilibrio ecológico.

Los suelos y el clima

"La restauración de suelos en ecosistemas ya degradados puede conducir a la absorción y almacenaje de hasta 3000 millones de toneladas de carbono cada año".

Las actividades del uso de suelos representan casi el 25% de las emisiones globales de CO2. Por lo tanto, las mejoras en este sector, junto con un uso más sostenible de las tierras, son fundamentales para ayudar a combatir el cambio climático.

La desertificación, una compleja amenaza medioambiental que cada vez irrumpe con más fuerza en el ámbito socioeconómico, causando más muertes y desplazamientos humanos que cualquier otro desastre natural.

Con información de las Naciones Unidas. 

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