Jazz al Parque, un disfrute con la música por la vida, la tolerancia y la reconciliación

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Foto: LAUD

Asistir al Festival Jazz al Parque en esta versión número XXIII resulta más que interesante, no solo por los artistas nacionales e internacionales, sino porque allí se da un punto de encuentro que demuestra que se puede compartir la diversidad musical.

Este es un encuentro de amigos que se saludan con euforia y comparten una bebida, un tinto; van almorzar o simplemente se citan para disfrutar este género musical que no cuenta solo con la aceptación de conocedores, sino de jóvenes, universitarios, amas de casa y señoras encopetadas que van con un vestuario impecable.

Tampoco me parece un Festival para la élite de Bogotá. Esa percepción me parece equivocada porque en esta reunión que se hace anualmente se convoca a todo tipo de público, no excluye, no segrega, ni mucho menos desconoce. El Jazz, es sin lugar a equivocarme una conversa, un dialogo, una narración musical que se alimenta de la conversación de todos los que asisten a través del lenguaje y de la improvisación.

Por eso las bandas que salieron airosas a partir del programa ‘Crea’ de Idartes y de las convocatorias distritales que son el futuro y el punto de partida para mantener vivo el jazz en Colombia. Aquí hay un proyecto musical que generará con el corre corre de los días un trabajo de vida afincado en este formato musical cargado de partituras y de mucha creación para seguir dándole vida a todos los festivales que se hacen en el país.

'Bent Banda' salió del programa Crea. Una banda de lujo y lleno de mucha fantasía musical, sonido muy pertinente a lo que son, una actuación en tarima digna de su talento. Los 'Pris Quarteto', ganaron la convocatoria distrital, por el aporte que genera  con sus creaciones musicales y el reto de involucrar el rock y el bambuco al jazz.

Qué decir de 'Eirruku Ensamble', si se valida y se reconoce su propuesta, fue la más novedosa, no solo por la ejecución de la música ancestral de los pueblos nativos sino por la instrumentación utilizada en su presentación. Le dieron vida a la 'Marimbula' un instrumento olvidado por nuestros músicos. En esta presentación la ejecutora fue Sandra Sánchez quien ha fungido como una de las mujeres que en Colombia tocan este instrumento. 

Y en ese mismo camino nos topamos con 'Itapúa Cuarteto’, invitado nacional que vino de la ciudad de Medellín, a presentar su propuesta que estaba trazada por un repertorio de música brasileña, samba, bosa nova y cantadas en portugués. Una presentación limpia por la responsabilidad musical en la ejecución de sus instrumentos que acompañan a este género que despierta tantas pasiones. Excelente esta presentación: creo que no tiene tacha y se merece que vuelva a Jazz al Parque.

Lo grandioso, lo bullicioso, lo inmarcesible, como para ponerle un nombre a la presentación de Daymé Arocena fue un éxito total, el público se le entregó y le cantó. Venía a Bogotá precedida de sus éxitos internacionales y no defraudó. Cada canción fue interpretada como si fuera la primera vez que saliera al escenario, y para demostrar que Cuba es grande en la música, literatura y poesía, salió vestida de un blanco liquilique y le puso una firma al Festival que no podrá borrase por estos tiempos. 

Su banda es toda una magistralidad. El piano, la guitarra, el bajo, la batería y la voz portentosa se dan el lujo de jugar con los tonos altos y bajos demostrando su grandeza. Arocena es una maestra de la afinación que cualquier cantante envidiaría en estos tiempos de los seudocantantes desafinados. Por algo es graduada en el 'Sistema de Educación Musical', como directora de coro, en Cuba.

Lástima que solo sean dos días de Jazz al Parque: lo cierto es que se asiste al parque a trabajar, a observar, a ver más allá de los Saxos Tenores, Sopranos, pianos, baterías y voces. Ojalá, la democracia de este país tuviera una respuesta así como la que encontramos en esta reunión que construye país a partir de los instrumentos nacionales e internacionales.

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