Incremento de cobertura boscosa en Bogotá

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Foto: Instituto Humboldt

Aunque la región está dominada por zonas productivas, una reciente investigación reveló que los bosques y matorrales alrededor de la capital pasaron de 16.100 hectáreas en 1985 a 22.850 en 2015.

A pesar que la deforestación aumentó un 44% entre 2015 y 2016, sobresale un aspecto positivo: la cobertura boscosa en los alrededores de Bogotá incrementó un 42% entre 1985 y 2015, al pasar de 16.100 a 22.850 hectáreas.

Una reciente investigación conjunta entre el Instituto Humboldt y las universidades Javeriana y del Rosario mostró lo avances durante del proyecto Rastrojos, en el cual, el incremento de la cobertura boscosa ha sido significativa considerando que Bogotá es la segunda ciudad más densa de Suramérica después de Sao Paulo (Brasil).

Natalia Norden, investigadora del programa Ciencias Básicas  de la Biodiversidad del Instituto Humboldt, aseguró: “durante años, el impulso de muchos biólogos fue el de irse a lugares recónditos para estudiar la ecología de bosques maduros, sin incluir el efecto que ocasionamos en los ecosistemas más cercanos a la gente; sin embargo, en los últimos años el concepto de socioecosistema ha tomado mucha fuerza, y ahora hay una persistente tendencia a integrar al ser humano como un actor fundamental de los ecosistemas”

Los matorrales también han mostrado un comportamiento similar al del bosque, aumentando su área en un 43% durante el mismo periodo de tiempo. Y aunque es previsible que la deforestación se intensifique cerca de vías y centros urbanos, curiosamente, también se puede favorecer a la conservación y a la expansión de los bosques debido, a que los habitantes de estas zonas aprecian cada vez más su entorno y favorecen la regeneración de los bosques en sus predios.

Según la investigadora, actualmente, en el área de estudio se encuentran cerca de 136.000 hectáreas de fragmentos boscosos en buen estado de conservación y se encuentran ubicadas al norte de la capital, en los municipios de Chía, Tabio, Cajicá, Sopó, Guasca, Guatavita, Tocancipá, y Gachacipá, lejos de las cabeceras municipales y vías principales, y en zonas de alta pendiente en donde la conversión de bosque a tierras productivas es menos provechosa.

En la investigación se utilizaron imágenes satelitales Landsat, con las cuales se mapearon los cambios en las coberturas boscosas en 1985, 1991, 2001 y 2015. Es por eso que el análisis permitió inferir la edad aproximada de los parches boscosos.

Esta es una buena noticia que debe propender en mayores esfuerzos para disminuir el riesgo al que se enfrentan la biodiversidad y la provisión de servicios ecosistémicos, debido al acelerado crecimiento demográfico registrado en los últimos 60 años en Bogotá, ubicando  a la capital como una de las regiones con mayor transformación y presión sobre el paisaje de los Andes colombianos.

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