Incendios forestales en el Amazonas son más destructores que en otras regiones

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Foto: El Espectador

La Universidad de Lancaster (Inglaterra) prendió las alarmas este lunes al publicar tres estudios, en compañía con otras instituciones internacionales, sobre los profundos efectos de un incendio forestal en la Amazonia.

Tres investigaciones, enfocadas en el periodo de sequías que vivió la selva durante 2015 y 2016 gracias al fenómeno de El Niño, da cuenta que las quemas en esta región son más devastadoras para el planeta de lo que se conocía.

El primer aviso fue hecho por un grupo de expertos tras analizar una región de 6,5 millones de hectáreas de la Amazonía brasileña, en donde casi un millón de hectáreas de bosques terminaron en cenizas hace dos años gracias a El Niño. El área en cuestión equivale a menos del 0.2 % de toda la selva de ese país, sin embargo, las emisiones de dióxido de carbono que provocó la quema fueron de más de 30 millones de toneladas. Es decir, cuatro veces más de CO2 a lo estimado en hechos similares a nivel global.

Kieran Withey, el autor principal del estudio, en la plataforma Phys.org.explicó "estos incendios modernos consumen completamente la hojarasca y los residuos de madera fina, mientras que se quema parcialmente con madera maciza".

Así mismo el segundo estudio publicado, está a cargo del profesor Jos Barlow y científicos internacionales. Estuvo concentrado en un municipio brasileño del estado de Pará, Santarém, siendo el epicentro de una grave sequía y un sinnúmero de incendios a finales de 2015, se instalaron 20 parcelas. De ellas, ocho fueron devastadas por las llamas.

Los expertos pudieron estudiar en detalle qué pasaba cuando el fuego impactaba el bosque a esta escala, notando que los árboles que sobrevivían al incendio crecían hasta 249 % más que aquellos ubicados en bosques afectados por la sequía, pero no por el fuego. Sin embargo, no es tan buena noticia ya que su velocidad de crecer no compensa la pérdida del cárbono de liberaron.

Finalmente, otro equipo utilizó el mismo método en 31 parcelas que también se quemaron históricamente en la Amazonía brasileña. El resultado, a manos de la científica Camila V. J. Silva, fue que 30 años después del evento, los bosques que parecían haberse recuperado contenían un 25 % menos de carbono que aquellos que no habían sido perturbados.

Estos tres resultados publicados en un especial de la revista Philosophical Transactions of the Royal Society, coinciden en que los incendios forestales deben ser un factor de estudio más a fondo para los expertos.

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