Francia en medio de la tensión por huelga ferroviaria

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Foto: El Economista - Regional

Los sindicatos se proponen paralizar el país de forma intermitente durante meses.

Han sido convocadas 36 jornadas de huelga en los próximos tres meses en el paro más importante del sector en las últimas décadas y el más fuerte que tiene que afrontar el gobierno del presidente Emmanuel Macron desde su elección en mayo del año pasado.

Cuatro sindicatos mayoritarios convocaron la huelga para protestar contra la reforma de la empresa pública impulsada por el gobierno que pretende terminar con privilegios de los trabajadores de la empresa como la jubilación a los 55 años y con la deuda de miles de millones contraída por la empresa pública.

Al menos 4,5 millones de franceses se quedaron sin trenes durante los días que llevan las manifestaciones porque el 75 por ciento de los trabajadores ferroviarios se declararon en huelga.

Dos de cada cinco días en la semana no habrá trenes en Francia hasta el 28 de junio para protestar contra el cambio del status de ferroviarios, que le permite un trabajo para toda la vida, con una jubilación a los 50 años.

Los ferroviarios se oponen que la SNCF, la compañía ferroviaria estatal seriamente endeudada, se abra para aceptar las reglas de competencia de la UE. El gobierno sostiene que el estado seguirá siendo su propietaria pero cotizará en bolsa. El temor gremial es que sea privatizada.

Por su parte, el gobierno niega esta privatización y argumenta que lo que está en juego es su modernización y eficiencia. Los nuevos ferroviarios que ingresen tendrán otro status, como cualquier trabajador francés y no los actuales privilegios del sector. Pero no cambiarán la estructura de la compañía.

A los trabajadores de la SNCF se suman otros sectores, tanto del sector público como del privad, como la aerolínea francesa Air France que anuló una cuarta parte de sus vuelos por un paro convocado por sus trabajadores para exigir una subida salarial.

También el grupo Carrefour se enfrenta desde hace días a numerosos bloqueos en el acceso a los supermercados por la movilización de los trabajadores, que protestan por la supresión de puestos de trabajo anunciada el pasado enero.

Otro sector afectado es el de los servicios de recogida de basuras. En este caso, los sindicatos exigen la creación de un servicio público nacional y un estatuto único para los trabajadores, que quieren que se vea reconocida la dureza de su labor. También piden una reducción de la jornada laboral.

Las organizaciones estudiantiles, por su parte, llevan varias semanas alzando la voz contra la reforma de acceso a la universidad y apelan a los jóvenes a la huelga y la movilización.

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