Después del Acuerdo de Paz los veedores ambientales juegan un papel importante

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Foto: Guillermo Torres / SEMANA

Se establece un periodo de 18 meses, a partir de la ratificación, para adelantar una etapa de estabilización que facilite las condiciones de transición de los guerrilleros a la vida civil. 

Dentro de las acciones para impedir que el medioambiente se convierta en víctima están: el mejoramiento de vías terciarias, el desarrollo de infraestructura de energía y telecomunicaciones, desminado, fomento de alternativas productivas, proyectos de vivienda y urbanización, erradicación de cultivos de uso ilícito, restitución de tierras y reparación de pasivos ambientales, que redunden en oportunidades para el crecimiento verde.

En todos estos desafíos es indispensable el papel que jugarán las Corporaciones Autónomas Regionales (CARs), las cuales deberán aportar en procesos como la creación del Fondo de Tierras, la generación de mecanismos para la resolución de conflictos de tenencia y uso de terrenos, el cierre de la frontera agrícola, el desarrollo de infraestructura de riego en el sector rural y la priorización de territorios para el Programa Nacional Integral de Sustitución de Cultivos de Uso Ilícito. 

Tras varias jornadas de reuniones las entidades ambientales coinciden en que para implementar el Acuerdo deben: 

  1. Garantizar el acceso y uso a los recursos naturales para las comunidades que retornen u ocupen nuevos territorios.
  2. Entregar los insumos ambientales necesarios para la planificación y desarrollo sostenible de los territorios rurales.
  3. Ejercer presencia en el territorio para garantizar el uso adecuado de los recursos naturales y la protección de las áreas de especial interés ambiental.
  4. Fomentar la implementación de alternativas productivas sostenibles y ayudar en la comercialización de los productos.
  5. Desarrollar procesos que generen cultura ambiental para la conservación y usos sostenibles de los recursos naturales. 

Para dar cumplimiento a lo negociado, surgen varios retos: 

  1. Fortalecer las capacidades institucionales.
  2. Fomentar la articulación institucional regional con la sectorial.
  3. Apoyar procesos como el de la restitución de tierras, para que esta se dé en zonas donde la productividad no choque con lo ambiental.
  4. Formular, implementar y articular los instrumentos de planificación del territorio con participación comunitaria.
  5. Mayor control para prevenir la deforestación y el tráfico ilegal de los recursos naturales. 

El ordenamiento del territorio también es un objetivo en el que las Cars deben centrar sus esfuerzos. Es necesario el mejoramiento de la cartografía, ya que esta es indispensable para la asistencia y acompañamiento técnico a los entes territoriales, para el ordenamiento territorial y el adecuado diseño de los planes de gestión del riesgo.

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