Comunicado a propósito del vicerrector académico y de las exigencias injustas

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Foto: LAUD

Comunicado de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas a propósito del Vicerrector Académico y de las exigencias injustas.

En un escrito denominado “Pliego de Exigencias local” y radicado en la Secretaría General se plantea lo siguiente:

“Establecemos (sic) a William Castrillón, vicerrector académico, persona no grata, por sus constantes ataques al movimiento estudiantil, exigiendo su renuncia y completa desvinculación con la institución… Además instamos a la Procuraduría, Contraloría y Fiscalía a que le habrán (sic!) investigación judicial por sus posibles relaciones clientelares durante su proceso como funcionario público”

Lo primero que hay que advertir a propósito de este párrafo, muy traído de los cabellos, y sin relación con el resto del texto, es el hecho de que contiene una falsedad evidente, la de que el vicerrector académico realiza, “constantes ataques al movimiento estudiantil” (¿?).

Tal párrafo representa la extravagante exigencia de que salga William Castrillón de su cargo, la Vicerrectoría Académica. Nada más injusto, ni más excluyente y discriminatorio; nada más autoritario, ni más caprichoso.

1. Se trata de una exigencia injusta porque William Fernando Castrillón, a los ojos de todos, es un funcionario prudente, honrado y eficiente. Su conducta como ciudadano y funcionario se ajusta enteramente a los valores cívicos que dicta la carta de los derechos, consagrada en la Constitución del 91; sus comportamientos son transparentes y con ellos defiende el bien público y la institución universitaria; y finalmente ha cumplido con las tareas bajo su cargo, consiguiendo resultados tangibles, como el impulso de los proyectos que se han convertido en decisiones del Consejo Académico.

2. La petición inusual es también excluyente y discriminatoria porque escoge como blanco del ataque injusto a un docente de la Universidad de ideas democráticas, y que siempre ha honrado su profesión como maestro e investigador. Una injuria contra él por cumplir con las responsabilidades de su cargo se convierte en una discriminación por esa condición de docente y por esa identidad de demócrata. En últimas, la exigencia para su defenestración resulta ser una exclusión odiosa, que impediría a un individuo, titular de esa identidad de persona apegada a su profesión, a la ley y a la democracia avanzada, ejercer una dignidad como la de vicerrector académico.

3. Esa demanda además es autoritaria, por sugerir un procedimiento en el que no se da lugar a que el funcionario tenga derecho a decir su palabra, a alzar su voz, a explicar su conducta, dentro del debate propio del mundo universitario. Se trata de una exigencia, tan apoyada en una cultura autoritaria, que contiene incluso la petición de que el colega y compañero sea “desvinculado de la institución” (es decir, destituido de la Universidad), al tiempo que se le descalifica como “persona no grata”, algo que refleja más bien la subcultura de las expulsiones, muy propia de los partidos o los regímenes totalitarios, enemigos del espíritu humanitario.

4. Es finalmente una pretensión caprichosa porque aparece como una exigencia descontextualizada, pues no tiene que ver con las condiciones generales de la coyuntura nacional o local; y, por lo demás, no se apoya en alguna razón creíble o en algún motivo que pudiese mínimamente ser considerado plausible. Por ello mismo, termina siendo una petición arbitraria, ajena a la cultura académica y democrática del mundo universitario y de la acción colectiva.

Sistema Integrado de Comunicaciones

Fuente de información: Rectoría

Comunicado oficial

Universidad Distrital Francisco José de Caldas.

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