Dolor y gloria: A ritmo de tango

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Foto: sony pictures

La nueva película de Almodóvar es de lo mejor en el 2019.

‘Dolor y Gloria’es una producción con personalidad propia, es decir no hace parte de una trilogía, sino que es una pieza más de un rompecabezas en su obra, es imposible no unir sus cintas, más cuando esta es la octava vez que trabaja con Antonio Banderas.

Un escenario común en una película del español es recordar que hay mucho de su vida en la cinta, aquí con más méritos porque para muchos es un cierre de lo ya se ha visto en ‘La ley del deseo’ (1987) y en la ‘Mala educación’ (2004).

Banderas interpreta a Salvador Mallo un exitoso director de cine que está lleno de dolor tanto físico como mental, condición que lo lleva a dejar el séptimo arte por más de 30 años.

Banderas se viste como Almodóvar, lleva el cabello como él, usa las mismas zapatillas, el apartamento tiene la misma decoración del apartamento de él, sin embargo, el actor prefirió no imitarlo y darle su propia voz, no obstante, es casi imposible no ver a Pedro Almodóvar en su interpretación.  

Penélope Cruzcompleta la sexta participación con el director, interpretando a la madre joven de Salvador. El resto de los personajes brillan gracias a la profundidad de la creación: Asier Etxeandía, Julieta Serrano, Leonardo Sbaraglia y Nora Navas.

La película luce por su nostalgia, por su belleza estética, esencial en la filmografía, de Almodóvar, por la intimidad que comparte el director, por hacer cine dentro del cine, por compartir el dolor con maestría y sobre todo por no decepcionar después de tantos años, en un nuevo género llamado auto ficción.

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