“El Gobierno tiene una actitud facilista y es que los padres decidan”, experto

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Foto: caracol.com.co

En la “nueva normalidad” la educación en Bogotá no está exenta y las autoridades distritales les dejaron la decisión a los padres para enviar o no a los estudiantes a las aulas de clases.

Será un proceso de preparación, protección, cuidado y seguridad para el regreso a clases en jardines, colegios y universidades que quieran hacerlo de manera voluntaria y concertada

La decisión del retorno a las aulas implica el despliegue de múltiples acciones y la intervención de varios actores, considerando que el sistema educativo de la capital está compuesto por aproximadamente 2‘300.000 personas, entre estudiantes, docentes, administrativos, contratistas y personal vinculado, distribuidos en jardines y colegios oficiales y privados, Instituciones de Educación Superior (IES) e Instituciones de Educación para el Trabajo y el Desarrollo Humano (IETDH).

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Para el experto en educación y docente de la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, Juan Carlos Amador,  quien estuvo en LAUD 90.4 FM ESTÉREO en este proceso hay tres puntos de vista, uno es la calidad, pues hay un costo en términos de formación y aprendizaje para los niños y jóvenes “porque para una sociedad como la nuestra, con un rezago estructural en educación tan complicado, el aprendizaje es una actividad social y por más de que se haga en un ambiente virtual, la calidad  no se garantiza y en eso radica la preocupación del Gobierno Nacional y es entendible”.

El otro punto es la posición de los padres de familia, pues están en un dilema, porque algunos estarán agotados de tener a sus hijos en casa, pero otros entran en pánico porque prevalece la salud de sus hijos y “me parece que el Gobierno tiene una actitud facilista y es que los padres decidan”.

Y en tercer lugar está la posición de los profesores, que en su objetivo de defensa gremial se preguntan acerca de qué garantías tienen frente al panorama de reapertura, pues muchos son adultos mayores o tienen comorbilidades y puede ser un riesgo para ellos de un posible contagio”.

Para el docente, el hecho de mandar a los hijos a instituciones educativas, también radica en la falta de herramientas tecnológicas para los alumnos, sobre todo en las zonas rurales, el 60 % de los niños y jóvenes no tiene accedo a dispositivos ni a conectividad y es un esfuerzo para padres, hijos y docentes, por lo tanto la afectación en aprendizaje es alto.

Amador, finalmente señala que en esa reapertura gradual y segura se debe contar con garantías biosanitarias en los espacios escolares como aulas, zonas lúdicas, laboratorios y hasta en las mismas rutas escolares.

Escuchar entrevista aquí.

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