‘Mank’

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Foto: Netflix

La nueva cinta de David Fincher es una biografía del creador de ‘El Ciudadano Kane’.

El nombre de Herman J. Mankiewicz ha estado a la sombra del poderoso Orson Welles, la reciente producción de David Fincher pone los focos en él, en su ingenio, en sus excesos; Nos adentra en la vida de un crítico de teatro con gran bagaje cultural que hace parte de la nómina de la Metro-Goldwyn-Mayer.

El guion es de Jack Fincher, el padre del director que tiene un perfil muy similar a la del protagonista, sin duda una historia muy especial para Fincher que ha sido nominado al Oscar por ‘Red Social’ y ‘El curioso caso de Benjamin Button’, pero lo mejor ha sido ‘Seven’ ‘El club de la pelea’ y ‘Zodiac’. En otras palabras, no hay duda de su gran talento y por eso la gran expectativa sobre su reciente estreno en Netflix.

En blanco y negro seguimos a Gary Oldman como ‘Mank’ un intelectual que tras un accidente debe pasar su recuperación escribiendo lo que muchos consideran la mejor película de todos los tiempos, durante los 131 minutos podemos entender y querer a ese borracho que no tiene filtro al hablar.

Con él conocemos al magnate William Randolph Hearst que fue quien inspiró al personaje de Charles Foster Kane (‘El Ciudadano Kane’) y la controvertida mirada de Marion Davies que en esa magistral cinta es retratada como una mujer sin talento que fue amante de Hearst y que fue amiga de Mank.

Por eso el juicio moral es uno de los elementos que aparecen de manera constante. A lo largo de la película podemos apreciar la magia del cine, pero también el poder de la manipulación no es el inicio de las falsas noticias, pero si vemos esa manipulación directa en la campaña al estado de California, como se utilizan a los recién llegados, problemas, el miedo al socialismo, a perder la propiedad privada y las mentiras que aún hoy escuchamos en un juego sucio de política.

El guiño constante a los Hermanos Marx, el mal tratamiento de los estudios, a la moral dominante de los grandes estudios, la lucha por el poder y el riesgo que viven los que quieran tener una mirada distinta, el pecado de disentir.

Como es habitual Gary Oldman brilla en su interpretación como Mank, su obstinación y sus largas líneas no nos dejan de sorprender, otro punto alto la dulzura de Amanda Seyfried como Marion Davies.

No es necesario haber visto el ‘El Ciudadano Kane’ para disfrutar de ‘Mank’, la película se defiende por sí sola, pero si estimula para buscar el clásico y verlo con una mirada más amplia y cuestionarnos una vez más que significa ‘Rosebud'.

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