Una nota en Tonalidad Menor para el Festival de la leyenda Vallenata (Segunda entrega)

04/03/2017 - 08:56

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Que bueno sería que pudieran realizar una rendición de cuenta de los últimos festivales por todo el territorio nacional por ser un evento de todos los colombianos y poder trabajar con la transparencia pública dentro de una esfera pública que necesita de este tipo de agenda cuando se habla de cultura y dineros públicos.

El Foro que se hacía perdió ese sentido de pertenencia y de pertinencia con el mundo académico. No volvió a tener el protagonismo inicial donde primaba el análisis  complejo sobre el evento y de la importancia en el contexto local, regional y nacional desde el punto de vista literario, poético, sociológico e histórico. Solo se quedó en el anecdotario y en la autoalabanza.

Creo que la Fundación puede sacar una partida presupuestal para pagarle a unos buenos conferencistas y a  excelentes escritores con el fin de que se publiquen en la Revista del Festival. No todo puede ser colaboración para que el periodista o escritor se sienta orgullosos porque escribió para la revista sabiendo que para producir estos textos se  requiere de unas consultas y trabajo de campo.

Por eso quiero citar a la poeta y novelista Piedad Bonnet en su escrito, publicado el domingo 19 de marzo de 2016, en el periódico 'El Espectador', y que tituló 'Con la aureola en el piso' "Sin embargo, como lo de la perdida de la aureola no se ha divulgado de manera suficiente, es corriente que una invitación a dar una charla o a escribir un artículo se considere un honor y no se menciones ningún pago. En otros casos hay una adenda llena de consideración: "desafortunadamente, no podemos ofrecerle honorarios". Si es una institución digna pero paupérrima o si lo cogieron a uno con la guardia baja tal vez digamos que sí. A veces la cosa mejora: "Es un honor contar con su presencia, aunque sólo podemos ofrecerle una suma simbólica (y aquí el monto de la chichigua). Se necesitan años de maduración, reflexión y aprendizaje. Algo que a veces olvidan los crueles verdugos de los escritores free-lance".

Ya sabemos que vuelve el concierto mercantilista de todos los años con los mismos artistas vallenatos, Pedro Manjarrez, Silvestre Dangond, Jorge Celedón y Martín Elías. Casi todas las veces repitiendo el mismo repertorio y la misma puesta en escena. Que fastidio, sin innovación, sin creación estética y simbólica, sino el mismo salta que salta y pidiendo histeria.

Vuelve a repetir por tercera vez Marc Anthony, cobra bien y le pagan bien, no creo que aburran sus presentaciones. Y vuelve el cansón y fastidioso de Carlos Vives queriendo mostrarse como el show man de la música colombiana, el que cuenta con la ayuda de unos medios que no se atreven a cuestionar lo que hace en tarima, ni si canta o desafina si compone o no compone. Solo cumplen con la tarea de subirlo en el curubito de la fama y que circule por el mundo mediático. 

Será que no hay más artista en el mundo vallenato: y más agrupaciones colombianas que puedan estar en el Parque la Leyenda como son 'Herencia de Timbiquí', 'Grupo Niche', 'Guayacán Orquesta', 'Calle 13', 'Puerto Candelaria', 'Mojarra Eléctrica' ‘Toto la Monposina', Gaiteros de San Jacinto, 'Orquesta la 33' y demás agrupaciones nacionales dignas de estar en ese magno evento. 

Y por último: ojalá, los periodista no vuelvan a vivir el Viacrucis del 2016. El año pasado fue una falta de respeto y una burla  en la entrega de las credenciales. Dio la sensación de estar mendigando un documento que debía estar listo para entregarse a tiempo. Se buscaba y se perseguía a los encargados por todo el parque y la ciudad, que desastre. 

Aquí la  fundación también peca con un gremio que es sometido a una indiferencia y son tratados como alguien más.  Gracias, a esos  periodistas  y a las emisoras locales, regionales y nacionales se conoce el festival en el país y más allá de nuestras fronteras.

Uno espera que en esta versión escojan un jurado digno de calificar el ‘Rey de reyes’ y sigan el ejemplo del Festival de Francisco el Hombre en Riohacha (Guajira) donde calificaron y evaluaron unos jurados que sabían de música y eran músicos. Y no vayan a montar ministros, ni politiqueros, ni señoras encopetadas de la élite de este país, que no tienen ni idea que se va evaluar. 

La razón de ser de un país también es su música: con ella podemos construir nación y solo esperamos que la cultura no sea otra víctima más por la falta de presupuesto. Ya es hora de cambiar ese pomposo ‘Ministerio de la cultura’.

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