Una Nota en Tonalidad Menor

11/09/2014 - 17:58

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Un vistazo a la radio comunitaria.

Hay que reivindicar el valor de la palabra, poderosa herramienta que puede cambiar nuestro mundo, aún en esta época de satélites y ordenadores. William Holding.

Uno de los autores más reconocidos con relación a la investigación en comunicación es el profesor Luís Ramiro Beltrán, quien en el prologo del libro sobre las Políticas y legislación para la radio local en América Latina, expresa un interés por la radio comunitaria y el papel que puede cumplir a favor de una verdadera democracia. Una radiodifusión que esté distante de la avidez comercial y que no contribuya a fortalecer la propaganda manipuladora de los regímenes.

De una forma ilustrada nos indica como esta radio comunitaria tiene sus orígenes en Colombia y Bolivia los cuales fueron los países precursores de dicha radio. Con propuestas diferentes, procedimientos y con posiciones políticas diametralmente opuestas.

En el año de 1947 se gesta el proyecto en Colombia con el montaje de una pequeña emisora en la región de Sutatenza, para seguir impulsando el discurso religioso y  acrecentar la fe entre los pobladores de la región, que eran netamente campesinos. Éstos fueron dotados de un pequeño radio llamado radio-transistor, era  la tecnología del momento.

El ejercicio radiofónico no quedaría solamente allí, sino que tenían que alfabetizar a la gente excluida, desamparada y a partir de este momento aparece la escuela radiofónica. Las escuelas estaban organizadas por campesinos agricultores, que se convocaban cada dos semanas, para oír los programas que ellos mismos producían y dirigían. El fundamento de estos espacios era buscar alternativas de desarrollo local y comunitario para el subdesarrollo al que vivían sometidos.

Dentro del ejercicio radial comunitario, tuvieron el acompañamiento y asesoría de personas especializadas, quienes eran formadas por la iglesia católica. Como también el material didáctico, pedagógico, escritos y producción auditiva era  producido y editado por la misma congregación. La acción cultural popular (ACPO), institución religiosa que en menos de diez años, logró convertirse en lo más representativo del género radial comunitario y de la región en proceso de desarrollo.

Contó con el apoyo internacional y gubernamental, y esto permitió montar toda una infraestructura de emisoras con antenas repetidoras, para sus escuelas y también fundar un periódico rural que servía de soporte informativo para la región y hasta donde podía llegar su circulación. Su alcance desbordó las fronteras y llegó hasta la ciudad de Quito, donde instalaron una sede de la Asociación latinoamericana de escuela radiofónicas (ALER).

El ejercicio Boliviano también empieza en el año de 1947, coincidiendo con el colombiano, y se realiza en la localidad (Andina), en el siglo XX, territorio de la gran minería de estaño. Dos apuestas interesantes de la radio comunitaria, con propósitos y puntos de partida diferentes. Lo que posteriormente se va llamar comunicación alternativa, y es también un referente valioso, ya que para esos tiempos, no se está hablando de la teoría de la comunicación, pero sí va a contribuir para el posterior análisis de la radio.

En este periodo histórico de Bolivia aparecen los reporteros populares, los mismos que realizaron  un ejercicio de información al interior de la comunidad; aunque fuera instrumental, tenían un sentido práctico para llegar con elementos discursivos a la población, y es lo que nos permite plantear una figura, como la del reportero comunitario. Quizás es lo que vienen haciendo los líderes en las emisoras de San Jacinto (Bolívar), Florencia (Caquetá), Tamalameque (Cesar), Ingakuna Estereo 105.3,  Puerto Caycedo (Putumayo) y Piamonte (Cauca).

Esto nos permite centrarnos brevemente, en lo que significa comunidad, concepto utilizado en los campos  de la investigación, por las ciencias sociales, principalmente por la Sociología, Antropología, Teoría Política y la Comunicación Social, últimamente. Este concepto se vuelve difícil, por no tener un consenso unánime al interior de cada una de estas profesiones. No se  puede perder de vista que el término ha sido utilizado en diferentes periodos  de la historia de la humanidad para aceptar y analizar tipos de sociedades en contradicción.

El concepto de comunidad puede agrupar varias concepciones como: raza, nación, localidad, barrio, tribus etc. El mismo termino puede expresar muchas significaciones, como imaginarios, cargas políticas e ideológicas, y esto permite identificarnos con la categorización que hace Michel Taylor, cuando afirma como un concepto de textura abierta, refiriéndose a que no existe, ni existirá una especificación exhaustiva de las condiciones de uso del concepto ya que cumplir con una sola de sus características cualquier grupo humano puede considerarse como tal.

Nos toca seguir construyendo todo ese constructo teórico que reclama la radio comunitaria. No todo está dicho por los grandes teóricos, solamente el trabajo de campo al interior de las comunidades, nos dará todos los elementos prácticos y simbólicos para afianzar esa fuerza teórico-social que necesita este medio alterativo. Y lo complejo de comunidad no está en la reflexión y el aporte del teórico, sino, como es qué vamos a deliberar, participar y categorizar desde nuestro accionar. El compromiso es colectivo, no es individual.

El periodista y crítico de televisión Omar Rincón, nos pone de presente lo que es esa radio cuando dice la verdad es que debemos mirarnos en la radio; hemos sido libres gracias a la radio. La radio es el medio de nuestro cuento popular y latino porque somos los hijos de la tradiciónoral; somos los sobrevivientes del cuento.

Y continua Y si hablamos de políticas públicas de la radio tenemos de dónde aprender: de la vivencia cotidiana que nos demuestra el papel de la radio en la vida de la gente; de la espontaneidad de nuestra habla que nos enseña que hay que intervenir el tiempo cotidiano con relatos; de la conversación pública que nos expresa que la creación del vínculo social cercano es asunto de hablar; del tiempo que nos dice que habitamos la compañía, que la radio se hizo para comerse el tiempo; de la oralidad que nos ubica en una memoria, en una tradición, en un modo de estar en el mundo; de una estrategia comunicativa que invita y reinventa los modos de la interacción; de una cultura que nos nombra desde el gusto y la estética popular; de un público que significa inclusión de la diversidad pero desde y en las estéticas y los formatos y los modos de contar.

Con este vistazo de Omar Rincón, quiero concluir y seguir dándole vida a la radio comunitaria. Para que no se sigan cometiendo atropellos contra estas emisoras y sus periodistas, como en el caso de Ingakuna Estereo 105.3 que dirige Guaira Jacanamijoy en Yurayaco (Caquetá). 

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Este es un espacio de opinión que trata diversas temáticas. Las expresiones de los autores  son responsabilidad exclusiva de estos; los espacios destinados a este fin por LAUD 90.4 FM ESTÉREO no reflejan la opinión o posición de la emisora.

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