Una nota en tonalidad menor

06/09/2014 - 14:21

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UNOS ALLEGROS PARA LEANDRO JOSÉ DÍAZ DUARTE.

PRIMER ALLEGRO

Leandro no tuvo esa gran estirpe musical, pero si había músicos muy próximos a la familia, por ejemplo: José Luís Díaz quien era el papá de su mamá fue un destacado acordeonero para su época. Josefa Díaz su tía quien se desenvolvía muy bien en el canto  le enseñó varias canciones y le dio muchas pautas para interpretar  rancheras y boleros. En muchas entrevistas concedidas siempre ha manifestado que se “inclinó por los sonidos a los cinco años de edad y le ponía mucho cuidado a la música y que a los 10 años ya cantaba canciones”.

SEGUNDO ALLEGRO.

“Dios no le puso ojos en la cara, porque empleó demasiado tiempo, poniéndoselo en el alma”, se le conoce en el mundo artístico como el “hombre que ve con los ojos del alma”. Si usted lo quiere aceptar; un verdadero vate, ciego como el poeta épico Homero y los canta- autores: Arsenio Rodríguez, Ray Charles, Steve Wonder, José Feliciano, Andrea Bocelli. Él se sobrepuso a su inconveniente de no poder ver y siguió el proceso que debe seguir todo ser humano para lograr la grandeza y notoriedad. Pudo organizar, armonizar y musicalizar sus pensamientos para llevarlos a la cúspide a través de sus composiciones, donde reivindica a la mujer, sus amigos, y  la madre naturaleza también es protagónica; fue contundente  cuando su pensamiento le compuso a la crítica social.

TERCER ALLEGRO.

Muchos investigadores y periodistas dedicados a auscultar el mundo de los maestros vallenatos coinciden que a la edad de 17 años se inspiró y trajo al mundo su primera composición, esa canción se tituló. “A mi no me consuela nadie”. También opinan que otras de sus primeras creaciones fue: “La Loba Ceniza” la que posteriormente fuera grabada por Abel Antonio Villa como la “Camaleona”:

“Una mujer que vive en la sierra

Llegó a su casa y la encuentro rabiosa

La encontré con mucha soberbia, señores.

Con la espuma en la boca (4) bis.

Seria de la misma rabia”.

El personaje de esta composición fue su vecina de los pajales Adelina Palmesano.

CUARTO ALLEGRO.

Las canciones de Leandro José tienen una química muy especial, llevan impregnado su estilo muy particular, la vivencia, la imaginación, la creatividad y una memoria prodigiosa que todo lo que logra envolver lo vuelve un poema cantado. Sus composiciones surgen de las cosas que ha vivido, de sus propias situaciones, de las pequeñas cosas que se parecen a él, canciones líricas amorosas que han llegado a tocar las puertas del corazón, si es que en verdad este órgano es el motor del amor. En la entrevista que le concedió al mejor cronista de este país Alberto Salcedo Ramos, para el libro:” Diez Juglares en su patio” se lo dijo “lo único que he hecho es ponerle música a mis sueños, a mis pensamientos, a mis angustias y a mis alegrías. O, mejor dicho le puse música a mi vida”.

QUINTO ALLEGRO

Una genialidad a toda prueba: En el merengue “Los Tocaimeros” o la “Trampa”, grabada por Jorge Oñate y Colacho Mendoza en el trabajo Titulado: “Los Dos Amigos”, escribió un verso sobre cada uno de los personajes de la canción. Un merengue magistral, donde los protagonistas de la canción son los habitantes de Tocaimo. Como todo un hombre lleno de virtudes se fue de pueblo en pueblo a cantar para demostrar su talento y por cada canción interpretada le pagan 10 centavos.

SEXTO ALLEGRO.

 “La Diosa Coronada”, canto realizado a una mujer que no le prestaba atención porque tenía otro enamorado. Cansado de esta situación un día lanzó la expresión “esa mujer se cree una diosa coronada”, esa expresión la fue trabajando hasta que logró construir la primera estrofa:” Señores vengo a contarles// Hay nuevo encanto en la sabana// En adelanto van estos lugares// ya tienen su diosa coronada//. En el libro “Música y Maestros de Nuestra Tierra” del periodista Fausto Pérez Villarreal, se registra a la Diosa Coronada, como Josefa Guerra y, en la publicación del periódico” El Pilón” el día 29 de abril del 2005 aparece como Josefa Coronado.

SEPTIMO ALLEGRO.

 La Famosa Matilde Lina es otra historia amorosa, canción compuesta a orillas del río Tocaimo. Esta hermosa melodía ha sido grabada por Alfredo Gutiérrez, El Gran Combo de Puerto Rico, Jhony Ventura, Ivo Luís Díaz, su hijo, Diomedes Díaz Maestre, Carlos Vives, etc. Pero la versión que más le gusta es la de el tres veces rey vallenato, Alfredo de Jesús Gutiérrez Vital, por la cadencia que le puso en la vocalización. Y el verdadero nombre de esta mujer que inspiró a Leandro es: Matilde Elina.

OCTAVO ALLEGRO.

Los padres de Leandro Díaz, fueron: Abel Duarte y María Ignacia Díaz. Leandro lleva el apellido materno y no el paterno, porque en su época la iglesia recomendaba que los hijos naturales llevaran el apellido de la madre, el nombre debía ser: Leandro José Duarte Díaz. Aprendió a tocar y sacarle los sonidos a la armónica (violina) como se le dice en la región caribe. Tocó redoblante, Bombo, y perfeccionó el toque de la guacharaca. Leandro, “solo canta después que logra pensar”, esta visión filosófica y nivel de consciencia, rara vez se encuentra en la música vallenata y menos en esta avalancha de nuevos compositores, que no saben a que quieren aspirar, o sino lean el llamado de atención que hace Rita Fernández Padilla, sobre las composiciones inéditas que llegan al festival de la Leyenda Vallenata. El cantautor toma una actitud reflexiva en cantos como el “Bozal”, “Tres Guitarras”, “Matilde Elina”, “Mi pueblo”, “Yo comprendo”, “El Negativo”, también cuenta con un perfil autobiográfico con el cimentado ejercicio de ser el mejor compositor de la música vallenta y por que no de la Región Caribe.

NOVENO ALLEGRO.

Muchos lo han definido como el rapsoda del siglo XX en la música vallenata y, se podría comparar con sus antecesores griegos. Lo han relacionado con Tiresías el sabio ciego en la tragedia de Sófocles; que pertenece a la estirpe de los sufrientes caballeros andantes, de la cual Don Quijote es el máximo exponente. Fue declarado Rey Vitalicio de la canción Inédita en el Festival Número 38 del año 2005, al lado de: Rafael Calixto Escalona Martínez, Emiliano Antonio Zuleta Baquero, Calixto de Jesús Ochoa Campo, Adolfo Rafael Pacheco Anillo, Tobías Enrique Pumarejo.

DECIMO ALLEGRO.

Con más de trescientas composiciones es el cantautor que deja un aporte valioso para la cultura colombiana y donde el mundo académico debe estar comprometido en seguir reflexionando sobre la obra de este gran músico. Ojalá, el reconocimiento no se quede sólo en la  medalla otorgada por el Congreso si no que trascienda más allá. Y pensar en un centro cultural donde se medie para hablar de la música, la danza y todos nuestros ritmos. Que las regalías de su trabajo sean acordes a lo que escribió y produjo durante  toda su vida musical.

DECIMO PRIMER ALLEGRO.

 Leandro pintó canciones, no solo para deleitar a los amigos, sino para que Colombia y el mundo supieran que aquí contábamos  con un verseador, compositor, decimero, músico, cuentero, el poeta que hacia décimas y  estrofas de ocho versos. Un ejemplo, para los compositores actuales, sé que esto incomoda a más de uno, pero la realidad es esa. Los nuevos compositores que están componiendo y que están proponiendo, si en verdad quieren insertarse al mundo globalizado o a la mundialización musical, y de seguro estoy que no  serán con temas recargados de estribillos.

DECIMO SEGUNDO ALLEGRO.

Quiero terminar este homenaje musical con esos territorios que lo conocieron y rápido supieron de sus virtudes y grandezas: “Desde Barrancas hasta Manaure, pasando por Distracción, El Hatico, Fonseca, Villanueva, Urumita, La Jagua del pilar y el Molino”, el mismo recorrido de Francisco el Hombre. Todos los habitantes de estos pueblos supieron del adivino pero nunca se imaginaron que también tenía la magia para cantar, componer e improvisar. Me gustaría, que los verdaderos cantantes de este género musical, le siguieran grabando sus composiciones. Siempre decía: “He vivido muchos momentos agradables y de todos ellos he creado mi felicidad. A veces no soy tan feliz como quisiera, pero estoy vivo y estar vivo es lo que se necesita para pintar la felicidad”.

Leandro Díaz, gracias por habernos brindado tanta felicidad y alegría con tus composiciones y tu canto. 

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