Una mirada en tonalidad menor sobre la firma del acuerdo en La Habana

07/11/2016 - 07:24

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Muchos colombianos están considerando como fecha histórica para el país el jueves 23 de junio de 2016, por la firma del acuerdo que firmaron la FARC y el gobierno de Juan Manuel Santos sobre el fin del conflicto.  ¿Será cierto que el país pasó la página de un conflicto armado  que lleva más de cincuenta años?

Todavía es un acuerdo inconcluso porque faltan muchos apartes por concretar, entre los que se encuentran por definir están: la reinserción de los combatientes a la vida civil, la elección del tribunal para la paz, las curules especiales para la guerrilla, sus territorios de influencia. Ante todo este panorama,  ya está en vilo la resistencia que pueden tomar los municipios donde se instalarán las 23 zonas y los ocho campamentos. Un ejemplo para tener en cuenta y en el cual se empieza sembrar la desconfianza y la cizaña, es  la ciudad de Valledupar, ya que es una de esas zonas será el municipio de La Paz (Cesar).

¿Qué hay de cierto que el conflicto cesó en Colombia? una pregunta que tiene más interrogantes que conclusiones cuando los diálogos no han terminado en La Habana (Cuba). Al día de hoy hay frentes que le están haciendo resistencia al proceso de paz, y allí se encuentran los Frentes 57, 18, 16, 36 y el primero.

Así se reconozca por parte de Timochenko "que el dinero de la coca les ha hecho daño a algunos de sus combatientes y jefes de tropa, que al verse con recursos que nunca soñaron perdieron el rumbo", es una variable que no estaba en la agenda política del gobierno y la Farc.

Así se quiera minimizar por parte de una fuente próxima a la negociación, cuando indica "en el peor de los casos, disidentes de Farc sería el 6%". Sin lugar a dudas, es un hecho que entra a reforzar el discurso de los opositores y de todos aquellos gremios y enemigos del proceso de paz.

Urge una didáctica y una pedagogía no solo para los frentes que buscan realizar su propia resistencia al perder el dinero y el control que ejercían sobre la minería ilegal, la siembra de la hoja de coca, extorsión y laboratorios; y para una opinión pública que es el blanco perfecto de unos medios de información que no argumentan y mucho menos contextualizan.

La historia de los procesos de paz en Colombia han quedado sin explicación, sin una verdadera información que nos aporte más claridad política que los claroscuros de la institucionalizad, de los partidos políticos y que los medios de información del país no han podido contar ni narrar porque no la conocen.

¿En qué quedó el proceso de paz en el gobierno de Belisario Betancur? ¿La arremetida que realizó el señor César Gaviria en 'Casa Verde'? ¿Qué pasó con los secuestros masivos y el proceso 8000 en el gobierno de Ernesto Samper Pizano?  ¿Cuál fue el balance final del despeje del Caguan y el famoso Plan Colombia regentado por periodista-rockero, Andrés Pastrana? ¿Al país se le sigue debiendo un verdadero consejo comunitario y ciudadano de los ocho años en que el poder lo ejerció el pacificador Uribe, para saber más de las chuzadas del DAS, Agro Ingreso Seguro, Falsos Positivos y de todos sus amigos presos y en exilio?

¿Por qué el país no conoce a ciencia cierta todo lo que se armó en la refundación del país y que tuvo como epicentro a Ralito en (Córdoba), Chivolo y Pivijay en el (Magdalena)? Aquí existe una parte de la historia que el país no conoce y que solo han podido realizar unas instituciones alternativas por fuera del poder y de los partidos tradicionales.

Esa historia es desconocida y si el poder la cuenta lo hace a su manera y desde su perspectiva histórica, buscando siempre el unanimismo y la cohesión nacional, donde predomina la emoción y toda disidencia se silencia.

Esta élite, los partidos, ciertos periodistas y los medios de información no han leído Jenkins (2003, 6-7) cuando nos dice que "La historia es una serie de discursos sobre el mundo. Los discursos no son los que crean al mundo, pero sí lo apropian y dan un sentido al mismo. Es el uso de diferentes categorías y conceptos lo que ofrece las posibilidades de lograr distintas interpretaciones. La historia como disciplina es el conocimiento de la humanidad en el pasado. La dimensión del tiempo, vista como categoría analítica, es importante para los historiadores, al igual que la relación con otras disciplinas. Del tipo de evidencias y vestigios que el hombre deja, el historiador de modo heurístico define sus métodos y su dialogo interdisciplinar; dependiendo del tiempo en que vive plantea sus representaciones, desarrolla sus enfoques y ofrece sus hipótesis".

Desde esta mirada hay que contar, narrar y analizar con rigurosidad el conflicto, la violencia, el postconflicto  y los acuerdos que se han firmado con las Farc; y donde los medios de información deben ahondar y hacer consciencia del cómo y el porqué contar la historia con ética y rigurosidad.

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