Un tributo para el primer rey de la 'Leyenda Vallenata'

12/11/2017 - 11:17

Arminio del Cristo.jpg

Tercera entrega.

Toño 'el guapo', uno de sus grandes amigos, le regaló un acordeón de tres teclados que bauticé  'El niño bonito'.

René me lo regaló

yo lo tengo que aprecia.

Me lo trajo el niño Dios, 

me lo trajo el niño Dios

de regalo e' Navidad

'El Pechichón'. Con este fue excesivamente consentido, tal vez por la delicadeza que tuvo con él su cómplice en los momentos tristes y alegres. El poeta 'Álvaro Morales Aguilar recoge el sentido pleno del acordeón de Alejo;

¡Ah!...su acordeón.

Su acordeón tocada con vida;

que cuando tiembla su pecho y rehíla

ácido perfume de corral trae la

mañana; el sol encandila y soasa

colgado del aire secreto de río,

y perfume de frutas

arrea la brisa, y el viento infla sus 

toldas de celofán para navegar,

entre las olas del día.

'Pedazo de Acordeón'. Aparte de su talento, Alejo fue y se hizo por su acordeón, por eso lo llamó 'Pedazo', no como algo despectivo, sino como ese pedazo de sus entrañas, de lo más profundo del alma. Cuando lo abrió en 'La Leyenda Vallenata', el Festival tomo una dimensión diferente, sólo después él era el mejor en tocarlo. Nuevamente, Álvaro Morales Aguilar, lo resume así:

Su Acordeón

"...Este pedazo de acordeón donde tengo el alma mía"...

Y su acordeón

¡Ah!... su acordeón

pequeño y mágico baúl

de piel revigida

repleto de vida,

repleto de mundo,

repleto de sueños.

Alforja sonora,

silbido de pájaros,

canto de agua,

aleteo de viento,

alborozo de ramas,

susurro de hojas,

júbilo de amor,

eco de llanto, 

Suspiro de pitos...

Alejo en su conjunto no utilizó batería electrónica, sintetizador, flautas traveseras, saxos, trombones o guitarra acústica. A pesar de irrumpir en la modernidad él no quería cambiar, sin embargo, no se oponía a este fenómeno cultural, económico y político. Su conjunto en sus inicios tuvo dos guitarras, recordando que el conjunto vallenato está integrado básicamente por caja, guacharaca y acordeón. 

Cuando llegó a Barranquilla por los años 50, integró su agrupación con Julio Herazo y Juan Madrid, sus guitarras de la época; Jaime López en la guacharaca; cajeros, Belisario Ariza y Pablo Corrales. Esta organización de buenos músicos duró mucho tiempo y se hizo exitoso no sólo en la costa sino en todo el país.

Un segundo conjunto estuvo integrado por Juan Madrid, Julio Erazo, Jaime López, y Chema Martínez este último hermano de Luis Enrique Martínez Argote. Después se dieron variantes en el conjunto y llegaron José Manuel Tapias (guacharaquero), y Manuel Castro Mora (cajero). Cada uno de estos integrantes fue escogido con un criterio de rigurosidad, se vivió una estabilidad y se adquirió una responsabilidad profesional.

Si se quiere fue una de las ´primeras organizaciones serias en la música vallenata, hasta el punto que en sus compromisos y toques, el beber trago era vedado para sus integrantes mientras estuvieran tocando. El maestro nunca supo qué era negarle un centavo de trabajo a sus compañeros de profesión. Fue solidario, tolerante, comprensivo, hombre del consejo oportuno, recio cuando tenía que serlo, porque estaban de por medio su fama y su credibilidad.

Cuando fue a México el gran Pablo López, su cajero de preferencia, se quedó viendo un partido de fútbol donde jugaba Colombia, por el cual llegó tarde a la presentación que tenían ese día. Alejo estaba descompuesto y sólo atinó decirle: ¿Usted vino a ver jugar fútbol o a tocar conmigo?".

No cambiaba sus integrantes de conjunto por capricho. Era exigente en la selección, porque adaptarse a ese estilo era un ceremonial que necesitaba compenetración, sentimiento, sentido de pertenencia.

_____________________________________________________________________________

 

Este es un espacio de opinión que trata diversas temáticas. Las expresiones de los autores  son responsabilidad exclusiva de estos; los espacios destinados a este fin por LAUD 90.4 FM ESTÉREO no reflejan la opinión o posición de la emisora.

Share this