Tony Zúñiga, el cantor del Caribe que "vivió para cantar y no para vivir"

11/06/2018 - 12:44

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La mayoría de los cantautores e intérpretes de la región Caribe poco se les recuerda a pesar de haber aportado muchas canciones y ritmos para engrandecer el folclor colombiano. Los medios de información hacen caso omiso a este aporte que han realizado los maestros a la cultura y la música.

Entre ellos, se encuentran Pablo Flórez, César Castro, Aniceto Molina, Enrique Díaz, Etelvina Maldonado, Antolín Lenes, Lucy González, Lucho Argaín, Rosendo Martínez, Chelo Cáceres, Eliseo Herrera, Julio Herazo, Crescencio Camacho, Luis Herrán, Alberto Fernández Mindiola, Rubén Darío Salcedo, Toño Fernández, Pedro Laza, Clímaco Sarmiento, Rufo Garrido, Macho Paredes, Eliseo Herrera, Rafael Campo Miranda y Tony Zúñiga.

Este último se le recuerda en diciembre por su canción 'Brisas de Diciembre', "Diciembre llegó/ con su ventolera, mujeres/ y la brisa está/ que llena al mundo de placeres". Con esta estrofa se grabó  con los arreglos del maestro Rufo Garrido, para convertirse en el  éxito en la década de los años cincuenta y sigue sonando  en la Costa Caribe.

 Eran hermosos tiempos donde los músicos cantaban  sus canciones con amor y donde el premio mayor era el pago con licor. Tenían mucha mística, creatividad, y donde la imaginación  volaba con el aporte que le brindaba la tradición oral, pasando por el regocijo que la mar sabía ofrecerles desde los colores y las fantasías.

Todavía, no existían los famosos contratos multimillonarios ni estaba de por medio la moderna tecnología que mueve la mayoría de artistas donde se encuentran  buenos, regulares, malos y desafinados.

El aprendió  a cantar desde muy pequeño, quizás por la influencia de su señor padre, quien tocaba el 'Pito atravesado' y solía cantar, cuando lo creía necesario. Su verdadero nombre era, Antonio Esteban Zúñiga Zúñiga,  ingresa por primera vez a una agrupación musical a la edad de 15 años y lo hizo con  'Sexteto Macabí', de Tolú, donde imitaban a la 'Sonora Matancera'.

Después pasa a la orquesta de los 'Hermanos Morelos', allí duró poco tiempo y Paso a Cartagena cuando tenía 20 años de edad  para conformar la 'Orquesta de Otoniel Agudelo y sus Guanipas'.

Antes de ser famoso tuvo que laborar como ayudante de albañilería y trabajar en las canteras del barrio 'Albornoz'. Jugó  beisbol en los equipos de 'San Carlos' y 'El Serrucho' ocupando el puesto de lanzador sin mayores logros deportivos.

Va a parecer en su vida artística el músico Remberto Sotomayor, quien era el director de la agrupación 'Los Pipiolos' y amenizaba las noches en el 'Hotel Caribe'. Este sitio fue un punto de partida en su carrera profesional, porque allí se le presentó el maestro del saxo, Rufo Garrido, quien lo invitó  para que hiciera parte de su banda.

Con él graba por primera vez  en 'Discos Curro', cuyo propietario era Curro Fuentes, hermano del gran director y propietario de 'Discos Fuentes' en la ciudad de Cartagena.

Grabó un disco de 78 r.p.m. y se tituló 'Trigueñita' y el respaldo traía una canción del artista, llamada, 'Llora negro’. Para esa época el mercado se los disputaban Aníbal Velásquez, quien hacia furor con sus guarachas, Pedro Laza y sus Pelayeros con sus porros, Fandangos y paseítos, y los Corraleros de Majagual, quienes vinieron a revolucionar todo el universo rítmico y simbólico.

Estuvo en el 'Carnaval de Barranquilla' con éxitos que siguen en la memoria de todos aquellos que disfrutaron el carnaval en el siglo pasado, como son: 'La Palanquerita', 'Timba y Tambó', 'Brisas de diciembre', 'Cómo son', 'El Gato de Chepa',  '24 de Diciembre’, y los 'Mandamientos del Pobre'. De igual forma, grabó con los 'Corraleros de Majagual', los temas 'La Vaca Vieja', 'Montería',  y 'Vuela Patico'.

Fue un admirador acérrimo de los cubano Benny Moré,  Manolo Monterrey, de la colombiana Matilde Díaz, y la habanera, Celia Cruz,  también de los dominicano, Alberto Beltrán, Jhony Ventura y del Maracucho, Cheo García  y de Juan Carlos Coronel. En la década de los años sesenta hacia audiciones musicales con el Benny y a éste artista lo denominaban 'La voz del diablo' y él opto por llamarse  'La voz del demonio'.

El cantor del sabor y la alegría, siempre manifestó, "Antes vivíamos para cantar. Ahora se canta para vivir. Estamos en la época de la supervivencia". De igual forma, fue el cantante estrella de la Orquesta de Jesús Nuncia Machado, donde el pianista de la orquesta era nada menos ni nada más que el gran Alci Acosta.

Y Conoció a Venezuela, Panamá, Puerto Rico, México y Estados Unidos, gracias a los 'Corraleros de Majagual'. Allí pudo compartir con César Castro Jerez, Calixto Ochoa, Lisandro Meza, Chico Cervantes, Julio Erazo, Enrique Bonfante, Fruko, la selección Colombia de la música en el siglo XX.

Así es como podemos  visibilizar a estos artistas y maestros del folclor colombiano, para que esta nueva generación algún día puedan escribir un ensayo,  de quienes hicieron posible que nuestra cultura musical fuera más allá de nuestras fronteras.

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