Todavía nos queda mucho tiempo para seguir viendo al 'Teatro La Candelaria'

06/14/2016 - 12:00

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Sin lugar a dudas, el Teatro La Candelaria no solo es un referente para el teatro colombiano sino para la puesta en escena en toda región latinoamericana. Estos 50 años que está cumpliendo la compañía son más que merecidos por su trabajo, por la creación colectiva, por creer en el talento nacional y por conectarse con cada una de las fibras sociales del país. 

‘La Casa de la cultura’, como se llamó inicialmente el Teatro La Candelaria se inauguró el día 6 de junio 1966, y solo contaba con los auxilios que daban los amigos y admiradores del teatro, y los bonos de 100 pesos que los miembros del grupo le vendían a sus familiares para poder darle vida a este teatro que hoy es orgullo de la dramaturgia nacional. 

Después que el maestro Santiago García se retira del 'Teatro Estudio de la Universidad Nacional', donde realizó el montaje de Galileo Galilei, de Bertol Brecht, conforma un grupo de trabajo, amantes de la cultura, conformado por Vicky Hernández, Consuelo Luzardo María Arango; teatreros como Carlos Parra y Eddy Armando y maestros de las Artes Plásticas,  donde estaban Alejandro Obregón y Enrique Grau. Un inicio bastante significativo ya que allí se encontraba una buena representación de la cultura bogotana. 

En esa Casa de la cultura se montaron muchas obras de teatro, casi todas de autores quienes pertenecían a la vanguardia de las artes escénicas, como Peter Weiss y Witold Gombrowicz, y allí hubo cabida para la poesía, la plástica, el cine, la música, y estuvieron presentes los arquitectos Jack Mosseri y Rogelio Salmona. 

El maestro García recuerda que "la casa nos la vendió un señor Cozarelli, que era el dueño de una zapatería. La primera escritura era de 1630, fue una de las primeras casas que se construyeron en Bogotá. Desde el patio de ropas hasta el fondo, donde estaba el solar, construimos la sala y los camerinos y toda la parte nueva, pero la parte auténtica de la época de la Colonia sigue siendo la misma". 

La reconocida actriz de cine y televisión Vicky Hernández, reconoce que "La Casa de la Cultura' fue un hervidero de ideas, aglutinaba lo mejor y lo más granado de esa época, cuando además en el mundo pasaban una serie de fenómenos importantísimos. Surgió en un momento como una necesidad de salir de una Bogotá muy parroquial, muy pequeñita, muy provinciana". 

Este grupo se vuelve a bautizar nuevamente, y toman el nombre de 'Teatro La Candelaria' como un reconocimiento también al Barrio La Candelaria, el que guarda muchos anécdotas y hace parte de la memoria histórica de Bogotá y Colombia, allí pasaron muchos sucesos en la época precolombina y en el periodo de la República que muchos bogotanos y colombianos siguen desconociendo. 

Aparece  el Teatro La Candelaria y el mundo de la dramaturgia en Colombia toma unos nuevos aires en las tablas; el método de generar un acercamiento con el espectador nació también como una alternativa económica, Patricia Ariza manifiesta que "Santiago siempre dijo que no teníamos dinero para hacer un programa de mano, así que hacíamos un programa de boca". 

El fuerte de esta organización teatral está en la creación colectiva que viene de la Edad Media y de los arquitectos que se unían para hacer las grandes edificaciones de la época incluyendo las catedrales; el hecho particular de la Candelaria, radicó en investigar y hacer sus trabajos de campo sobre hechos sociales, políticos y económicos en el plano nacional  y regional. 

Han estrenado a la fecha un total de 71 obras de teatro en sus 50 años, la más reciente tuvo su estreno el año pasado y recoge la vida del padre Camilo Torres Restrepo, fundador de la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional y miembro fundador del 'Frente Amplio' en Colombia; el grupo ha puesto en escena obras de sus integrantes entre las que se encuentran 'El viento y la ceniza, de Patricia Ariza; 'La trasescena', del maestro Fernando Peñuela, y piezas del director y actor Santiago García, como 'Dialogo del rebusque' basada en libretos de Francisco Quevedo y su versión de El Quijote de la Mancha. 

Los cierto es que este teatro vive unos momentos intensos y majestuosos, y acompañan a un baluarte de las tablas, que empezó en la  Universidad Nacional, fundó 'La casa de la cultura'  y quiere terminar a sus 87 años de edad, haciendo teatro por dentro y por fuera de La Candelaria. Como un homenaje sentido le voy cantar las estrofas de la cumbia 'Candelaria', canto que inmortalizó el gran Toño Fernández y así poder festejar su cumpleaños número 50. 

"Yo tenía mi Candelaria, yo tenía mi Candelaria 
Con ella me divertía 
Se fue y me dejó llorando 
Ay, adiós Candelaria mía 
Candelaria, Candelaria, Candelaria vida mía 
Mi Cande me olvido a mí 
Mi Cande me olvido a mí 
Pensando en me Moría 
Ahora que vuelvo a veni 
Yo estoy vivo todavía". 

Ojalá nos pueda acompañar sino otros 50 años, sí nos pueda dar  la oportunidad de volverlo a ver en cada uno de los homenajes que están pendiente por hacérsele a este cultor de la poesía, la literatura y el buen teatro. Nuestro Quijote en los senderos del Teatro. Que viva la Candelaria y su buen teatro, por qué no pedirle !un viva, si tiene más significación y representación que cualquiera de los manzanillos y politiqueros del país. 

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