Se danza para exorcizar y reconciliar el espíritu

01/29/2017 - 12:53

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El escándalo que formaron los medio de información del país contra  los tres miembros  de la ONU por haber bailado con unos insurgentes o alzados en armas para recibir el 2017, en Conejo, en (La Guajira) no tiene nombre y los medios volvieron caer en la banalidad. 

Como si bailar o danzar fuera un acto contra natural, solo era  un gesto de todo ser humano para recibir lo que todo el mundo llama Año Nuevo y que todos festejamos.

La danza "es la acción de bailar o manera de bailar. Se trata de la ejecución de movimientos al ritmo de la música que permite expresar sentimientos y emociones. Se estima que la danza fue una de las primeras manifestaciones artísticas de la historia de la humanidad". 

Esa emoción y ese sentimiento fue lo que suscito las ganas de bailar y  poder compartir con los guerrilleros que veían allí una oportunidad para exorcizar el miedo y sentirse en familia. Ellos tres hacían parte de esa familia. Y se podría hablar desde la Psicología: lo que esta  denomina el reenvío asociativo para sentir en la distancia  un recuerdo, un encuentro,  un episodio,  momentos felices y  llenos de incertidumbres. 

De acuerdo a Serge Lifar: "En principio era la danza, y la danza era el ritmo. Y la danza estaba en el ritmo, todo ha sido hecho por él, y sin él nada ha sido hecho. La danza estuvo en el origen del arte sincrético del hombre primitivo. Es la danza en su más remoto instante, toda vez que el hombre ha bailado antes, incluso, de aprender a servirse de la palabra..... No es la música la que bailamos sino el ritmo interior que hay en ella".

Por eso la danza es comprensión, entendimiento, disfrute, lúdica, otras miradas, goce, disfrute, una manera de acercar los contrarios. Cuando me propuse ver la película 'El Baile de los otros' del director francés Claude Lelouch, quería encontrar más preguntas que respuestas. ¿Qué encerraba la cinta? y encontré que el trasfondo de la película es la reconciliación; la aceptación del otro después de la guerra, donde la música y el baile están presente como epilogo a ese drama tormentoso. 

 Se da allí el encuentro de cuatro familias de diferentes países y ‘Bolero’ la obra de Maurice Ravel, se vuelve protagónica a partir del  bailarín argentino, Jorge Donn. Él nos hace comprender que grande es la música, la danza y como esta no tiene dueños, ni  excluye a nadie por bailarla, ni  sataniza, ni sanciona; es una necesidad que tiene el ser humano por más decálogos y protocolos de comportamiento que requieran  y exijan ciertos organismos internacionales.

Si de bailar se trata como no recordar a Mahatma Gandhi, él bailó celebrando la paz; lo mismo hizo Nelson Mandela, cuando no se dio por vencido y pudo vencer el 'Apartheid' y que decir de la reconciliación racial en Soweto, donde la danza fue ese encuentro para celebrar ese triunfo de la humanidad y la democracia. 

De igual forma, la música y la danza también han servido para entretener y masacrar. Caso concreto, la 'Masacre en la Mejor Esquina', vereda de Córdoba, el 3 de abril de 1988, cuando fueron asesinados 27 campesinos mientras danzaban en la rueda del fandango. Qué  decir de las Gaitas y su danza la cuales fueron utilizadas por los paramilitares en 'Los Montes de María' para perpetrar las masacres y los desplazamientos. La masacre de 'El Salado' ocurrida en febrero del año 2000,  cuando la música de acordeón y los vallenatos se escucharon durante la orgía criminal, ellos animaron la danza de la muerte.

Frente a ese show mediático en que volvieron a caer los medios de información en Colombia, con el caso de los tres miembros del Comité de Verificación de la ONU, lo que solo se pide es más responsabilidad, más ética, más compromiso, más transparencia con la información y no ser tan faranduleros y descontextualizados.

Si usted se detiene a realizar un ejercicio de prensa comparada, encontrará que todo ellos banalizaron y formaron un carnaval con este acontecimiento y no le dieron la trascendencia informativa que requería. 

Un falso moralismo de los periodistas que posan de ser rigurosos cuando no lo son: cuál es la actitud de estos y sus medios frente a los hechos que señalan al señor Uribe de cohonestar con el paramilitarismo, con todo lo que hizo en sus ocho años de Seguridad Democrática, los  falsos positivos, las chuzadas y de  los congresistas  elegidos en sus dos mandatos, que  parte de ellos han sido detenidos y se siguen cuestionados por aliarse con los  paracos.

Solo esperamos que se trabaje con la verdad y voy a citar un párrafo de la columna que escribiera Rudolf Hommes, el domingo 22 de enero de 2017 y que título 'Nada más que la verdad', en la cual manifiesta: "dice un artículo del periódico ‘The Guardian’, que hace una reseña del libro ‘Enough Said’, de Mark Thompson, jefe (CEO) de ‘The New York Times’, que “el ruido se ha magnificado y el contenido se ha infantilizado. El argumento se ha vuelto más crudo, más polarizado y menos anclado en los hechos.

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