San Jacinto, tierra para cantar nuestra historia

03/10/2019 - 14:43

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Este año fui invitado a la 'Fiesta del Pensamiento' en el municipio de San Jacinto (Bolívar), para dialogar sobre el papel de la música, la cultura y la modernidad en la música popular.

Pero lo que más me llamó la atención de ese territorio, que fue golpeado por la violencia y que sigue siendo víctima de las amenazas, es que le siga apostando a la reflexión por parte de profesores, estudiantes, maestros, poetas, músicos y gestores culturales quienes lo conciben como una forma de espantar el miedo.

En este encuentro de saberes se pudo dialogar sobre muchos temas pertinentes a la literatura, historia, filosofía, relacionados con el quehacer cultural del municipio y se hizo desde una perspectiva académica sin desconocer lo que vale la experiencia del compositor, decimero, pintor, artesano y narradores.

Se compartió con el poeta José Ramón Mercado quien nos habló de la fuerza poética que encierran sus poemas. En esta ocasión nos conversó sobre su libro, titulado, 'Pájaro Amargo', un texto en homenaje a su padre, tal como lo hicieran Sócrates, Jorge Luis Borges, Héctor Rojas Herazo, Vargas Llosa, Raúl Gómez Jattín etc. Una proclama a ese personaje que siempre no va a ser el mismo.

Mi padre era un agua muy amarga

Padre

Viejo pasto de búfalos y palomas

Te recuerdo

Soñando las canciones

Desatadas

En amargas mieles

Te recuerdo

Bajo el sol de la ciudad

Tenías el pecho ancho

Como un toro

Y los ojos nobles

Y ese grifo de soledades

Que tú eras...

También tuve el privilegio de conversar con todos esos hacedores de cultura popular y poder escuchar sus narraciones cargadas de la poesía que brinda la vida cotidiana en esa región que poco a poco ha ido saliendo de ese ostracismo y barbaridad. 

Pero nuevamente el 'Salao' pueblo que fuera objetivo militar durante mucho tiempo, ha vuelto a ser protagonista por las amenazas y el amedrentamiento sicológico y físico.

A pesar de todo eso: encontrarse con un texto como 'Fallidos en los Montes de María: la antología para leer en hamaca’, es más que placentero, escrito por diferentes maestros, sin duda, es una ventana que se abre sobre esos Montes de María y se engalana con el canto, la poesía, la décima y la naturaleza que son los verdaderos cómplices para la resistencia cultural.

Y qué decir de la gesta literaria que libra el maestro Alfonso Hamburger, con sus dos textos que tienen por título 'Sábado de Gloria' y 'Ensayos sobre la Diabetes'. 

El primero recoge toda una experiencia de saber contar qué pasa en un 'sábado de Gloria' después de la 'Semana Santa', que significa relatar los detalles minuciosos de unos personajes que se mueven en un territorio cargados de leyendas por esos días sagrados. 

También podría concebirse como una experiencia vivida por el narrador al interior de la estructura familia, allegados, parientes, conocidos y desconocidos en esos pueblos que embrujan con la palabra.

Dentro de esa misma experiencia literaria pude ver de nuevo al maestro de la composición sabanera, Adolfo Pacheco Anillo, oriundo de la tierra de la 'Hamaca Grande'. Este cantautor le tocó salir de ese pueblo porque también se convirtió en un personaje desagradable para el poder paramilitar.  

Tuvo que inmigrar a otra ciudad de la costa Caribe para seguir adelante con su tarea de componer y ejercer su actividad cultural muy arraigadas a su gesta creativa. 

Esta misma situación la debieron vivir un sinnúmero de habitantes, incluyendo maestros, profesores, políticos y académicos, sólo para 'salvar el pellejo' como se dice jocosamente en las sabanas de Córdoba y Bolívar para librase de la muerte. 

Contaron con la desgracia macabra de encontrase con la motosierra. No es ficción es la realidad. No es el país virtual es el país real. Ese que no cuentan ni narran los medios de información de este país ni las facultades de Comunicación Social en el país.

Al profesor Pacheco, el filósofo de la Universidad del Atlántico, José Gabriel Coley, lo definió como 'El Rey Midas de la composición', quizás porque todo lo que compone se vuele oro musical. 

El mismo filósofo, escribió "Se trata del profesor Adolfo Manuel Pacheco Anillo, colega de todos nosotros, quien pinta bien como Tolstoi o como Gabriel García Márquez, investido de una santísima Trinidad: su acordeón al cuello, sus composiciones y su garganta, tres cosas distintas y un solo artista verdadero. No importa que se nos diga que compone con guitarra como la mayoría de los guajiros, magdalenenses o valduparense. Es el mejor".

Su frase célebre " A mi pueblo no lo cambio ni por un imperio", se encuentra en el mejor merengue que tiene la música de acordeón, titulado el 'Viejo Miguel', y siempre lo acompañado. Quizás fue el motivo para encontrármelo en la tierra de las gaitas y con la franqueza para conversar de música, que es lo que más le gusta hacer en esta vida.

Contundente cuando tiene que defender sus principios culturales y políticos, porque los hace con argumentos.

Esa misma rigurosidad la ha tenido para cantarles a los amigos, a la nostalgia de su tierra y para componerle a la mujer. Se puede considerar que son las bases para producir grandes canciones que no pasan de moda y que se registran como temas clásicos en la música de la región Caribe, entre ellas se encuentran 'El Viejo Miguel', 'El Pintor', 'La Hamaca Grande', 'El Cordobés, 'Oye', 'El Mochuelo', 'Mercedes' y 'Me rindo Majestad', este último tema lo venera el padre Linero y lo hizo llorar el día que renunció a sus hábitos.

Un breve recuerdo a esa estadía que tuve en la tierra de los 'Mochuelos Cantores de los Montes de María la Alta' y cómo quisiera que los sonidos que se escuchen sean los cantos de los ‘mochuelos’, la pava congona' y el revolotear de los colibríes y el sinsonte.

Y que no se vuelvan a escuchar ráfagas de metralletas en el casco urbano,  mucho menos en esos pueblos y caseríos que todavía no logran salir del terror, así se vengan tejiendo la esperanza de vida, para expulsar de una vez por toda esa muerte que todo lo calla y ensombrece.

Quiero terminar citando a su majestad pacheco Anillo, cuando dice "Si por mi fuera, nunca hubiese salido de los Montes de María, pero me vine contra mi voluntad. A mi San Jacinto lo llevo a cada momento en mi corazón. Por ello no pierdo las esperanzas de volver, porque como lo digo en mi merengue del alma, a mi pueblo no lo llego a cambiar ni por un imperio".

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