Recordando los días de nuestra radio

07/27/2015 - 05:28

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Mis inicios como oyente estuvieron relacionados con toda esa tradición oral que me supo narrar mi abuela de Tío Conejo, con Zorra y Tigre. Posteriormente me encontré con la explicación verbal que me hizo mi padre de la historia de Jorge Eliecer Gaitán, que vengo a entender cuando leo el libro, el Bogotazo, del maestro Arturo Alape.

Seguí creciendo dentro de esos sucesos de la vida cotidiana y el encuentro  con la Radio Sutatenza fue maravilloso; esos mensajes sobre el campo, la educación y el querer formar más católicos fueron unos puntos de partida para la formación de audiencias en Colombia. Sin olvidar, claro está los momentos gratos de la Onda Corta, escuchando Radio Habana y otras emisoras que se podían sintonizar y que llegaban de Europa.

Crecí escuchando la Escuela de Doña Rita, Los Chaparines, Los Tolimenses, a Don Salustiano Tapias, Kaliman, Arandú,   programas que no tenían como objetivo fundamentalista el raiting del mercado. No eran  protagonistas en las entregas de dádivas ni campañas asistencialistas y paternalistas con los oyentes. Claro, los tiempos han cambiado el mercado y la  inversión en los medios reclaman  otro tipo de negocios que sean más rentables. De igual forma, de esa radio, recuerdo las voces que sabían leer una noticia, desde el énfasis, la pausa y el silencio, como las de Armando Osorio Herrera, Eduardo Aponte Rodríguez, Gustavo Niño Mendoza, Jorge Antonio Vega, Manolo Villarreal, Rafael Jimenez Pumarejo, Heliodoro Otero, Otto Greffeinstein y muchas más.

Esa radio a pesar de estar controlada por ese naciente capital financiero no estaba tan desbordado ni tenía  tantos periodistas y medios de información tan  cerca a ese poder que lo tiene todo. ¿Se sabe hoy en día cómo se reparte ese poder publicitario?  Quien  le sirve al poder que gobierna es bien atendido; como también el que pone  sus servicios entre líneas ocultas tiene su recompensa. La radio al servicio del poder y el poder al servicio de la radio. Hay un ejemplo de análisis sobre esta situación ideológica y de la defensa del establecimiento que hizo el sociólogo Carlos Uribe Celis, al programa 6ª.m.- 9ª.m. que hiciera el señor Yamid Amat en Caracol, en la década de los 80 y 90. Este ejercicio le sirve a todos aquellos que idolatran a los vedet del periodismo en Colombia; además, ellos se las creen y los mismos medios ayudan a cultivar esa imagen falsa y embustera.

Enrique Sánchez Ruiz, en su Texto 'Medios de comunicación y democracia', nos indica: "Además del control de informaciones, especialmente en su operación noticiosa, a través de los componentes de entretenimiento (pero también por las noticias) los medios pueden ejercer influencias más amplias de orden cultural e ideológico, delimitando los marcos interpretativos o universos del discurso socialmente aceptable, legitimando ciertos intereses, estados de cosas. Se suele identificar, entonces, a los medios de difusión masiva como operando socialmente sólo en el plano ideológico y cultural. Sin embargo, el funcionamiento social de los medios tiene también dimensiones económicas y políticas que es muy importante no menospreciar. Esas dimensiones son parte de los sistemas contemporáneos de poder".

Todo este tejido discursivo es para mirar otros lineamientos y claro está respetar también a aquellos que admiran los nuevos pontífices del periodismo patrio, incluyendo al señor Julio Sánchez Cristo. La revista Jet-Set, el ejemplar de cortesía, lo define como el periodista más influyente del país; allí es donde uno dice, influyente en qué? Por su cercanía al poder, por tener un discurso acomodado y ambivalente frente a ciertos hechos de la vida nacional. Porque cree que con manillas se rehace la historia del Salado. Por el show mediático que forma con los soldados de este país y por su favoritismo con ciertos políticos y ministros. Abrirle los micrófonos a los oyentes no es sinónimo de democracia radial; no señores, eso lo que permite es vender un ilusionismo informativo y de falsa radio. Sino escuchen como está conformada  su parrilla de su programación todas las mañana. ¿Cuáles son los personajes que desfilan por allí?

Se puede estar creyendo el López Michelsen de la radio Colombiana. Ciertos sectores del país decían que cuando López escribía, el país pensaba, analizaba y se caía en un estado de reflexión profunda; hechos históricos de este país. El expresidente López (q.e.p.d.)  escribía documentos históricos, ensayos, ponencias, reflexiones constitucionales y fue un mago para el manejo del poder. Al señor Julio, no le conozco un solo ensayo o documento histórico, cultural, periodístico que analice el contexto del periodismo en Colombia y su relación con el poder. ¿Entonces de que influencia hablan, la que tiene con el poder político y las empresas publicitarias? Valido, no es otro tipo de influencia, ni cultural, ni académica mucho menos ensayística. 

Por último, vuelvo a retomar el texto 'Medio de comunicación y democracia' "Los medios de comunicación han pasado a ser suprapoderes, vinculados a los sectores económicos, por supuesto, tienen más poder que el poder militar, que el Ejecutivo, que la propia Iglesia y los partidos políticos. Se han instalado en el centro de la sociedad, lo que es bueno para el control de los otros poderes, pero, al mismo tiempo, si existe un control, ese puede convertirse en una inquietante perversión".

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