A propósito de la reforma a la Ley 30 de 1992 (Parte III)

07/09/2012 - 03:46

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Esta es la tercera entrega de la propuesta que se presentó al CSU-UD con el fin de aportar a la discusión sobre lo que es, tal vez, el tema más álgido de la Educación Superior en Colombia: la financiación, que es tal vez el mayor obstáculo para lograr la gratuidad que contempla la Constitución Política, para aquellas personas que carecen de los medios económicos para acceder a una educación de calidad. 

El plebiscito de 1957 ordenó lo siguiente: “Desde el 1o. de enero de 1958 el gobierno deberá invertir el 10 por ciento del presupuesto nacional en la educación pública”. Cincuenta y cuatro años después,  para el año 2012 la inversión del gobierno en la educación pública –preescolar, básica, media, superior- no llegará  al 5% del presupuesto nacional.

Gasto Público en educación como porcentaje del PIB 2002, 2008 y 2009

Cuadro 4

En el presupuesto del año 2012, las transferencias o aportes del Estado a lasuniversidades, sin el valor de las pensiones, es de $2,01 billones, contra $1,9 billones de 2011; llama la atención, eso sí,  que mientras el total del presupuesto, sin la deuda Pública, aumenta un 9,5% el de las transferencias o aportes del Estado para las universidades solo aumenta un 6,0%. Manteniendo la participación en el presupuesto nacional del 0,3%.[1]

Además de  las anteriores consideraciones, es notoria la importancia creciente del subsidio a la demanda.

El caso de la Universidad Distrital

Al analizar la participación porcentual de los aportes de la nación en el presupuesto de la Universidad Distrital “Francisco José de Caldas”, se observa el decrecimiento ostensible de estos aportes, llevando al desmonte gradual de las obligaciones constitucionales del Estado Nacional como financiador de la educación superior pública de calidad, y a la parálisis paulatina de las actividades académico-administrativas que cada día agobian la existencia de esta universidad(Cuadro 5).

La anterior situación se vuelva más crítica, si se observa que históricamente la Universidad Distrital, ha recibido un menor aporte per cápita que el promedio de las universidades públicas[2].

Participación Transferencias de la Nación en el Presupuesto de la UD

Cuadro 5

AÑO

EJECUCION PRESUPUESTAL TOTAL

ASIGNACION PRESUPUESTAL NACION

PARTIC. %

1993

11.755.785.500

1.943.913.300

16,54

1994

14.825.403.400

2.088.360.200

14,09

1995

21.247.519.400

2.712.068.100

12,76

1996

31.896.321.851

2.951.672.992

9,25

1997

46.179.470.552

5.240.468.573

11,35

1998

53.944.304.198

6.360.125.802

11,79

1999

70.291.002.809

4.966.597.906

7,07

2000

74.042.375.466

5.925.668.185

8

2001

83.143.294.814

8.165.193.892

9,82

2002

90.533.007.771

7.282.730.000

8,04

2003

93.509.009.799

9.301.991.509

9,95

2004

100.411.637.409

9.079.544.051

9,04

2005

112.880.635.124

10.205.309.828

9,04

2006

123.744.612.645

10.455.514.482

8,45

2007

135.617.933.940

9.972.583.510

7,35

2008

174.847.214.177

11.383.558.413

6,51

2009

204.407.450.811

14.080.736.121

6,89

2010

246.949.820.434

12.729.586.210

5,15

2011

314.127.227.716

12.961.000.000

4,13


Fuente: Oficina Asesora de Planeación UD

Es decir que de significar en 1993 el 16,54% del total del presupuesto, pasó en el 2011 a participar con el 4,13%, en tanto que la matrícula pasó de 9.000 a 30.000 estudiantes.

EN CONCLUSIÓN

El Estado colombiano, tiene una deuda con la educación superior del 35,5% de los costos por estudiante, como resultado de la disminución de los aportes per cápita que se sucedió entre los años 1993 y 2008 la cual estaría adicionada con la disminución del 39% en el valor de los aportes y transferencias entre el año 2002 y el año 2009.

La confluencia de estos dos valores puede estimarse en una suma cercana a los $1,5 billones de pesos[3], los cuales no se alcanzarán  a cubrir con la tendencia actual de los aportes del Gobierno Nacional.

La anterior situación se vuelve más dramática si se tiene en cuenta  que existe por parte del Gobierno Nacional un rezago en el pasivo pensional de las universidades del Estado que por sí sólo puede terminar asfixiando a estas universidades.

Bogotá, julio de 2012

PENSAMIENTO

“no se debe confundir pobreza con desigualdad. Si para luchar contra la pobreza centramos los esfuerzos en la desigualdad equivocamos al enemigo”. (Xavier Salas-I-Martin).


[1]FUENTE: Minhacienda.

[2]En el año 1993 el aporte del GN a la UD era de $1,12 millones por estudiantes contra $5,69 millones del promedio general; en el año 2008 este aporte era de $0,51 millones contra el promedio general de $3,67 millones. Es decir que mediante el aporte general disminuyó un 35% el de la UD disminuyó en un 54,5%.

[3]$700.000 millones por la disminución del aporte Per Cápita + $800.000 millones por concepto de la disminución de los aportes.

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