Para desenterrar la memoria en Colombia

09/25/2017 - 10:41

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Frente a la crisis que vive la justicia en Colombia lo que uno menos puede esperar es que el país no pierda la capacidad de asombro. Esa no puede desaparecer como tampoco el miedo nos puede derrotar. Todo lo contrario hay que hacer un frente común ante lo que estamos viviendo. Los que impartían la ley en el país ya empezaron a desfilar  por la ‘Modelo y La ‘Picota’.

La corrupción es nuestro ícono. Ahora  lo que falta es que aparezca en el escudo nacional. Y lo más paradójico es que estos magistrados se creían destilar jurisprudencia pura en sus fallos. Se consideraban la mata de la ética y la moral. Hoy están en el banquillo de los acusados para negociar penas, cobrar coimas, presionar, extorsionar, según un politiquero que hoy quiere posar como víctima. Él sabía a ciencia cierta porque buscaba negociar su libertad. Estaba siendo procesado por sus lazos con los paramilitares de Córdoba y el país. 
 
Esa es la realidad que hoy vive Colombia, país que se ha debatido entre masacres, robo, escándalos financieros, compra de votos, mermelada, falsos positivos y el cinismo de presidentes que han dicho que todo lo que se hizo fue a sus espaldas y otro que se creía rodeado de buenos muchachos y donde la mayor parte de ese Kínder, hoy están prófugos o pagando penas por ser corruptos, robarse el presupuesto público  y ser aliados de los paramilitares.
 
La historia no nos niega nada y somos los protagonistas de un pasado que ha vivido décadas de terror, violencia, matanzas, asesinatos selectivos, colectivos y que en solo 17 años de los siglos XXI, se siguen asesinando dirigentes sociales, periodistas, políticos, defensores de derechos humanos, ambientalistas y líderes que reclaman el derecho a tener un pedazo de tierra.
 
Una tarea inmediata es desenterrar la memoria para comprender esa historia que está llena de una violencia fratricida. Aquí busco señalar muy rápidamente unos momentos que no pueden pasar desapercibidos para los ciudadanos, profesores, alumnos y unos medios de información que siguen replicando los hechos,  tal y cual como lo requiere la institucionalidad.
 
El olvido no puede ser  el punto de encuentro, ni el de llagada. No se puede permitir que el establecimiento, incluyendo la escuela, nos quiera borrar la memoria. Son más de  cincuenta años de despojo, miseria, sin salud, ni educación, mucho menos un techo digno, injusticia social. Más de cincuenta años donde los niños, jóvenes, adultos, ancianos, mujeres, han vivido la indolencia de gobiernos, partidos políticos y un estado que termina aliado con los corruptos para desconocer los derechos de los más necesitados. Allí está la historia y  se sigue replicando: como no recordar esas décadas.
 
Década de los años 20: la masacre de la Bananeras, siendo presidente Miguel  Abadía Méndez y ordenada  por el General Cortés Vargas, en el hoy municipio de Ciénega (Magdalena) el 6 de diciembre del año 1928. El abogado Jorge Eliécer Gaitán, pudo demostrar la relación económica que mantenía el susodicho general con la United Fruit Company.
 
La muerte del estudiante Gonzalo Bravo Pérez, en 1929, cuando los estudiantes marcharon para protestar por la masacre de las bananeras y por el nombramiento del General Cortés Vargas, como jefe de policía en la ciudad de Bogotá. Un tiro por la espalda, propinado por un miembro de la Guardia Presidencial segó la vida del estudiante.
 
Década de los años 30: la lucha se enfatiza por la tenencia de la tierra. En 1935, la mujeres organizan una huelga exigiendo aumento del salario y ocho horas de trabajo. Para esa época todavía no existía el ESMAD pero si llegaron las fuerzas represivas del Estado y arremetió contra uno de los primeros intentos de lucha sindical por la parte de la población femenina.
 
Década de los años 40: el conflicto por estos años se da a conocer como un enfrentamiento a muerte entre el partido Liberal y  el partido Conservador. Los conservadores tildan a los liberales de comunistas, por lo tanto, matar a un liberal, no era pecado. Pero la guerra absurda lo que hacía era enfrentar los habitante del mismo pueblo.
 
Década de los años 50: aquí se mantiene la guerra que despega en el 48. La confrontación armada en el campo se incrementó. Aparece el desplazamiento, la huída, la estampida y el campesino se siente totalmente desprotegido. El General Gustavo Roas Pinilla, lanza la primera propuesta de amnistía para los alzados en arma, la cual resultó engañosa para muchos combatientes. Guadalupe Salcedo, fue asesinado por el Ejército colombiano de manera alevosa por la espalda.
 
Década de los años 60: el presidente Guillermo León Valencia es quien da la orden para que se cumpla la Operación Marquetalia', con la participación del gobierno Norteamericano (Plan LASO, o Latín American Security Operation).
 
Década de los años 70: el país soporta una crisis económica. Ésta se aplaca con la bonanza cafetera y con la entrada de dólares y el negocio del narcotráfico representado en la marihuana, lo que va a originar la mala llamada 'economía subterránea'. Y apareció el Estatuto de Seguridad en el gobierno de Julio César Turbay Ayala, (1978) desastroso para la población colombiana en todos los sentidos. Se agudizó la represión, masacres, seguimientos, la bota militar se sintió con mucho más poder, encarcelamientos de figuras prestantes de la poesía y la academia. El escritor García Márquez tuvo que salir despavorido del país.
 
Década de los años 80: se va a caracterizar aún más por la aplicación desmedida de la doctrina de seguridad de Turbay Ayala. Se incrementó el para-militarismo con el apoyo estatal, el narcotráfico siguió expandiéndose y nace el grupo MAS (Muerte a secuestradores). El 28 de marzo de 1984, se firma un acuerdo que se va a conocer como 'El Acuerdo de la Uribe', cese al fuego por parte de la FARC-EP. En 1985 se lanza la 'Unión Patriótica', y en ese mismo periodo es cuando se viene lanza en ristre la campaña de exterminio contra con sus dirigentes y simpatizantes. Un total de 5.000 dirigentes son asesinados por el para-militarismo y las fuerzas oscuras del Estado colombiano. Fueron asesinado Jaime Pardo Leal (1987) y Bernardo Jaramillo Ossa (1990) ambos candidatos a la presidencia de Colombia.
 
A manera de ejercicio histórico para la memoria de los lectores, les pregunto ¿qué hechos recuerdan de la década de los 90 y el 2.000? Bastante saludable para desenterrar el conflicto, la violencia y porque no, recordar sus víctimas. Este ejercicio de volver hacer esta visita histórica nos permite tener más información y conocimiento. ¿Será que podemos alcanzar la paz verdadera y una verdadera reconciliación?
 
Sé de antemano, que muchos podrán decir que faltó mucha información, claro que faltó. Solo es un punto de partida para que los lectores desde el ejercicio de la memoria terminen de acabar este lindo ejercicio de escribir nuestra historia. ¿Si saben qué paso en estas dos décadas?
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