Monseñor Óscar Romero: Suenan las campanas

05/26/2015 - 05:52

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Ni siquiera con la beatificación de Monseñor Óscar Arnulfo Romero El Salvador se pone a salvo de la crisis que está viviendo el país centroamericano en los actuales momentos. Un país polarizado, hay 12 muertos al día por homicidios; una de las tasas más altas del mundo.

Óscar Arnulfo Romero nació el  16 de agosto de 1917 en el Salvador, en un hogar humilde, donde la pobreza era el pan de cada día; pasó por los oficios de la carpintería y la música. Pero sus designios estaban escritos en la historia, en 1930 escoge la opción sacerdotal, abrazando para siempre los menesteres de la Iglesia católica.

Asesinado por un francotirador de la ultraderecha salvadoreña que comandaba Roberto D' Aubuisson, mayor de la inteligencia militar, un lunes 24 de marzo de 1980 a las 6:30 de la tarde, mientras celebraba la misa, en la capilla del Hospital de la Divina Providencia de San Salvador. Un disparo en el corazón le quitó la vida a ese luchador de la vida, quien será siempre recordado como 'la voz de los sin voz' en El Salvador.

Defendió los intereses de las minorías, los derechos humanos, su lucha por los oprimidos fue una constante en la causa social,  supo interpretar el Concilio Vaticano II y la conferencia del episcopado latinoamericano celebrada en la ciudad de Medellín en 1968, a favor de los más necesitados. Señala Gregorio Rosa Chávez, obispo auxiliar de San Salvador, que Romero "vio en el documento de Medellín la guía de su ministerio y eso explica sus planteamientos. Fueron todos ortodoxos, pero también muy audaces".

Criticó a la jerarquía católica por estar ligada a los intereses de la oligarquía, a poderes económicos y a los partidos  tradicionales. Supo llegar y tocar las fibras más sensibles de ese poder, que era sostenido por el ejército, el mismo que violaba los derechos humanos, de la mano con la fuerza paramilitar que era respaldado por las castas del país.

Monseñor Romero en la homilía de ese día hizo el siguiente llamado: "Hermanos, son de nuestro mismo pueblo, matan a sus mismos hermanos campesinos y ante una orden de matar que dé un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice no matar", dijo. "Ningún soldado está obligado a obedecer una orden contra la ley de Dios. Una ley inmoral nadie tiene que cumplirla, ya es tiempo de que recuperen su conciencia y que obedezcan antes a su conciencia que a la orden del, pecado. La iglesia defensora de los derechos de Dios, de la ley de Dios, de la dignidad humana de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación. Queremos que el gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre. En nombre de Dios, pues, y en nombre de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben hasta el cielo cada día más tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno, en nombre de Dios, cese la represión".

 Al día siguiente el paramilitar lo asesinó. El conflicto se agudizó, la guerra civil estalló en 1980, entre la izquierda revolucionaria y el ejército derechista, la cual se prolongó hasta 1992. Fueron doce años sucesivos de guerra interna, dejando unos 80 mil muertos y una sociedad que todavía vive los estertores de la violencia.

Rubén Blades y su orquesta los 'Seis del Solar' le tributaron un homenaje a Monseñor Romero, en una composición titulada: 'El padre Antonio y el Monaguillo Andrés', del álbum 'Buscando América'. El medio  'Diario Co Latino', manifiesta: "Como obre de arte testimonial, recrea un escena que no es nueva en América Latina y nos lleva desde el ejemplo de Camilo Torres en Colombia, hasta monseñor Juan Gerardi en Guatemala.

El cura en mención bien pudo ser colombiano, brasileño o guatemalteco. Blades hace en la parte del pregón una alusión directa a “Monseñor”, sellando con ello el mensaje sobre 'obispo mártir'.

De acuerdo con Juan Carlos Barrios, director del coro de la Universidad Centroamericana José Simón Cañas (UCA), el pregón es una parte fundamental en este tipo de canción; sin él, el tema estaría incompleto ya que sería solamente un canto de denuncia o lamento, el pregón termina de redondear la canción convirtiéndola en un canto de alegría ("suenan las campanas"), de esperanza ("el mundo va a cambia"), de solidaridad ("por mi tierra hermana") y de celebración ("por la libertad")".

Tenemos un nuevo santo, y el mundo seguirá rodando con sus penurias. El Salvador espera un milagro democrático para salir de la encrucijada que está viviendo. De igual forma, el Frente Farabundo Martí de liberación Nacional (F.M.L.N), sigue en el poder con el presidente Salvador Sánchez Cerén, con la expectativa de que su mandato  pueda continuar con el plan de gobierno que dejó el presidente y periodista: Mauricio Funes Cartagena.

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