Mi legado

03/01/2018 - 06:59

José David Lamk Valencia

Una visión desde adentro, por una persona de afuera.

(Documento extraído y ampliado de otros presentados anteriormente)

Con este documento que es el último que elaboraré, trato de concretar mi experiencia de casi siete (7) años como miembro del Consejo Superior de la UD, en representación de los Gremios de la Producción y lo hago porque tengo fe en las fortalezas y en las grandes oportunidades que tiene la Universidad, si logra su transformación. Ahora bien, no pretendo que la elaboración de unos Estatutos y unos planes, sean suficientes para lograrlo, ya que considero que el cambio viene de adentro de todos y cada uno de los miembros de la comunidad universitaria, si deciden trabajar mancomunadamente, con compromiso institucional.

Una universidad desideologizada, centrada en los intereses colectivos, en la defensa de lo público, en el respeto a la majestad de la institucionalidad y en el buen gobierno” [PROF. CARLOS ALFONSO ZULUAGA, U.T.P.]

PREÁMBULO

La transformación de la Universidad Distrital es un proceso harto complejo que pasa por la expedición de un nuevo Estatuto General y de los Estatutos complementarios, pero que debe terminar con un cambio en el o los modelos pedagógicos, en el rediseño de los currículos, en el rediseño de las plantas de personal docente y administrativo, en el rediseño de nuevos espacios físicos y de recursos tecnológicos, pero ante todo en la cultura institucional.

El nivel de complejidad, lleva a pensar que se requiere una hoja de ruta con un plazo de unos cinco años, para introducir de manera gradual y progresiva los cambios que la Universidad requiere y que la comunidad exige.

Pero es que los estatutos por completos y perfectos que sean, solo son la puerta de entrada del proceso que lleve a la universidad a la construcción de una nueva forma de relación entre sus estamentos, fundamentada en la confianza mutua y en el respeto a la diferencia.

“Una universidad desideologizada, centrada en los intereses colectivos, en la defensa de lo público, en el respeto a la majestad de la institucionalidad y en el buen gobierno”.

……..“La universidad es, en esencia, un agente subversivo pues debe repensar la sociedad y por ello debe ser libre de cualquier atadura, ecuménica y universal. No puede ser una trinchera ideológica de algunos, pues debe ser campo abierto a la libre circulación de todas las corrientes de pensamiento; lo que más desdibuja a la universidad es su secuestro ideológico, político, filosófico o ético”. [subrayado fuera de texto]

“Por todo lo anterior, la respuesta a nuestra pregunta inicial es que la universidad NO NOS PERTENECE A NOSOTROS, LO ES DEL TODO SOCIAL” [CARLOS ALFONSO ZULUAGA A. - UTP]

TRANSFORMACIÓN Y NO REFORMA

La Universidad del S. XXI debe caracterizarse por ser un Centro de creación de Conocimiento, construido de manera conjunta entre investigadores, docentes y estudiantes, con el apoyo de procedimientos administrativos ágiles y soportados en unidades operativas de alta tecnología, que garanticen la trasparencia.

En este orden de ideas la transdisciplinariedad[1] y la innovación deben ser factores que induzcan los procesos de creación del conocimiento, pero ante todo su apropiación social, lo cual requiere la existencia de una unidad de transferencia de conocimiento que lo haga accesible a la comunidad y a la sociedad en general.

El conocimiento, deja de ser administrado y/o producido en compartimientos estanco para ser un proceso abierto que incorpora el conocimiento y saberes diferentes, pensamientos distintos, pero ante todo una concepción de la ética que impida que todo este proceso de creación, se contamine de viejas costumbres en las que se desdibuje el interés institucional y colectivo, en aras de intereses personales o de grupo.

La apropiación de lo público, es un acto colectivo que no individual ni de grupos de interés; lo público debe convertirse en lo que es: “un bien sagrado impoluto”, al servicio de la comunidad en particular y de la sociedad en general.

La democracia, ejercida por las comunidades universitarias, debe ser un acto colectivo de carácter masivo y no el accionar de grupos minoritarios que se arrogan el derecho de actuar, pensar, decidir, en nombre de una inmensa mayoría silenciosa e indiferente, actora pasiva del ethos universitario y de su devenir histórico, que entrega con su indiferencia y pasividad, a terceros, la responsabilidad que les corresponde como miembros activos de una sociedad compleja y diversa.

La democracia no debe ser un pretexto para pretender subvertir el orden natural que debe existir en toda sociedad organizada; no debe ser instrumento de la pretensión de querer controlarlo todo, de estar presente en todo, olvidando que una sociedad bien organizada democráticamente, tiene claramente definidos la independencia de los diferentes actores (poderes) que la integran, dentro de marcos de responsabilidad auto controlada y a la vez vigilada por los instrumentos de control que garanticen un accionar transparente, ajeno a componendas, pero ante todo con responsabilidad social.

El efecto controlista, producto de la desconfianza, no debe ser excusa para subvertir el orden de toda la organización que tiene como parte activa de ella, representantes de todos los estamentos, que se supone representan los intereses de las comunidades que los eligen y que tienen su respaldo en las decisiones que tomen, dadas a conocer oportunamente a través de la comunicación permanente entre los elegidos y los que eligen.

Ahora bien, la confianza es la piedra angular de la relación entre los diferentes estamentos de una organización social y si no existe, por las razones que sean, debe ser prioritario establecer mecanismos que faciliten su construcción, los cuales no son necesariamente el exceso de control de unos sobre otros, si no la armonización y el respeto no solo de las ideas y forma diferentes de pensar, sino ante todo y por sobre todo, sobre la responsabilidad que le compete a cada uno en el cumplimiento de los objetivos misionales antes descritos.

En el marco definido, la estructura organizacional debe permitir una operación lo suficientemente fluida y ágil, para garantizar el cumplimiento de los objetivos misionales: Educación de calidad, que no formación, Investigación con alcance social, y extensión que permita la apropiación del conocimiento y la presencia de la Universidad en la sociedad como actor y no como espectador.

EL MODELO PEDAGÓGICO Y EL CURRÍCULO

No obstante, el trabajo de transformación no estaría completo y sí resultaría inane si no se emprende un proceso de transformación del modelo pedagógico, haciéndolo más innovador de tal manera que las aulas de clase sean verdaderas fuentes de conocimiento resultado del accionar conjunto y activo de los actores que intervienen en el proceso de educación: Docentes, Estudiantes, investigadores. En esta nueva concepción de la enseñanza, el estudiante es un actor que no un receptor del conocimiento que se genere, en tanto que el docente deja su papel de poseedor único del saber para convertirse en un conductor que induzca al estudiante a la investigación y, por ende, a la creación de conocimiento, no obstante que, sin perder el compromiso con la formación (parte del proceso de educación), contribuya a la apropiación de principios éticos, que hagan del estudiante, un ser humano comprometido con el respeto de lo público y con un comportamiento ético en su vida profesional.

Pero, este marco quedaría incompleto sin la consideración de dos elementos o, más bien tres elementos: el currículo; la infraestructura física y la tecnología, que tiendan a corregir falencias tales como:

  1. Excesivo número de estudiantes en unos casos, en tanto que en otros el escaso número inciden, ambos, en la calidad de la educación que se imparte, pero ante todo en su eficacia, originando una falsa escases de docentes o un inútil y costoso exceso que afecta directamente el presupuesto universitario.
  2. Espacios físicos, subutilizados o falsamente sobre utilizados, pero ante todo inadecuados, aún los de más reciente construcción, en relación con el enfoque de currículos interdisciplinares y organizados por saberes, más que por programas, que permitan al estudiante y por ende al docente, un trasegar más racional, con mejores y mayores resultados que los actuales, ya que el aula deja de ser el espacio único o esencial del aprendizaje.
  3. Infraestructura tecnológica, que facilite la comunicación en y desde cualquier lugar, sin importar el espacio físico y que permita tanto al docente como al estudiante, la interacción en tiempo real cuando y donde sea necesario.

Las competencias y los créditos, deben ser incorporados al currículo, haciendo énfasis en el aprendizaje (sujeto activo el estudiante), propiciando el trabajo del estudiante, su responsabilidad y autonomía, lo cual induce a crear nuevos modelos de evaluación.

El desarrollo de las competencias implica una nueva forma de concebir los currículos, ya que éstos deben responder al logro de objetivos específicos y por ende al diseño de contenidos que respondan no solo al qué deben aprender los estudiantes, sino cómo hacerlo y, cómo evaluarlo. El desarrollo de las competencias, debe permitir:

  • Aprender a conocer
  • Aprender a hacer
  • Aprender a convivir
  • Aprender a ser.

En este proceso de innovación de las formas de la enseñanza, los currículos deben comprender los modelos pedagógicos de la educación presencial, pero también de la educación por medios digitales, las Tics no solo deben ser auxiliares del docente, sino instrumento del proceso de formación de conocimiento del estudiante, cuando no el sustituto de aquel, lo cual implica que se debe tener en cuenta el diseño de aulas digitales.

Parte del proceso de innovación y del diseño de nuevas formas de la enseñanza – aprendizaje, es la necesaria reapropiación y actualización del conocimiento, de los métodos y formas de la enseñanza, con el fin de que el docente, saliendo de su zona de confort, no pierda su papel como uno de los actores en la generación de conocimiento. Pero además de este proceso necesario e inevitable, se debe preparar expertos en el nuevo diseño de currículos virtuales, que no necesariamente responde a los modelos pedagógicos tradicionales, lo cual hace más complejo el proceso de innovación.

PARTICIPACIÓN Y DEMOCRACIA

Es indudable que la comunidad debe ser el actor principal del proceso de transformación, no solo desde el seno de sus acciones como la de la Asamblea Universitaria y de las propuestas que presenten, si no de su participación real en la ejecución y designación de sus representantes ante los cuerpos colegiados que surjan del nuevo modelo.

La democracia en la universidad ha sido tradicionalmente de carácter representativo elegido en procesos electorales minoritarios, que terminan quitándole legitimidad a los representantes y que cada vez que se dan las crisis suelen ser reemplazados por grupos presuntamente mayoritarios que asumen la representación de la comunidad.

Si bien es cierto que, en el nuevo enfoque de la democracia y la participación, se deben crear instancias más efectivas de Control Político, no es menos cierto que esto no puede ser a expensas de la gobernabilidad que le corresponde ejercer a quienes deben ejercerla por designación de la Ley, marco que inevitablemente delimita las relaciones entre los órganos de dirección y gobierno y la comunidad.

Ahora bien, de la democracia que ha permitido que grupos minoritarios activistas tomen la vocería de la inmensa mayoría silenciosa, se debe pasar a una democracia realmente participativa que sea consultada regularmente a través de consultas generales con umbrales[1] que garanticen la relevancia del pensamiento de la comunidad como un todo. Este ejercicio, debe llevar a que los movimientos que desestabilicen el normal funcionamiento de la UD deban ser sometidos a consulta de la comunidad, antes de que actos de fuerza impidan su normal funcionamiento.

En este mismo sentido, la designación de los representantes a los cuerpos colegiados y del rector y de los otros directivos de la UD que se definan, debe ser el resultado de consultas que representen no menos del 33% del estamento (s) o del colectivo que se pretenda representar.

En este proceso de redefinición de roles, no se debe llegar al exceso de pretender que el activismo y el afán de coadministrar expresados muchas veces en las propuestas de formas de participación, desdibujen la responsabilidad que tienen los diferentes estamentos de dirigir, enseñar y crear conocimiento, lo que quiere decir que la participación de la comunidad debe ser justamente lo que se requiera sin pretermitir roles, ni crear conflictos de responsabilidad.

Pero, además, insisto, en que la participación y la democracia, no debe subvertir la gobernabilidad, ni la institucionalidad, “conditio sine qua non” se sostienen las organizaciones.

LA INTERNACIONALIZACIÓN Y LA DOBLE TITULACIÓN

Es indudable que en el marco de las exigencias de las Instituciones de Educación Superior de calidad, de cara al S. XXI, la oferta académica debe enfocarse hacia la ruptura de barreras idiomáticas y de cultura, para trascender al universo de oportunidades de nuevo conocimiento que se encuentra ad portas de la tradición endogámica de la UD.

Independientemente de prejuicios ideológicos, la UD no puede volverle la cara al resto del mundo. Así como la transdisciplinariedad es una condición inevitable para lograr los objetivos misionales, la internacionalización también lo es.

Una visión integral de universidad, no debe excluir procesos de internacionalización a través de convenios de intercambio académico; vinculación a redes sociales, convenios de doble titulación con universidades extranjeras afines o complementarias académicamente, etc.

Trascender las fronteras del conocimiento, es trascender las fronteras físicas de los países, es globalizar el conocimiento sin caer en complejos de dependencia. La dependencia es un sentimiento de temor, de frustración, de impotencia, frente a la incapacidad de una sociedad de deconstruir su pasado y construir un futuro.

Querer ser y poder ser, es el desafío que enfrentan las organizaciones que tienen visión de futuro, que no se quedan ancladas al pasado y que no temen trascender sus fronteras físicas en la búsqueda de las fronteras del conocimiento.

LA ACREDITACIÓN Y LA CALIDAD

La Acreditación Institucional de Alta Calidad, si bien es un procedimiento regulado por el Estado, en nada interfiere con la autonomía universitaria que parece ser una especie de patente de corso para hacer lo que se quiera, como se quiera y cuando se quiera, sin ningún tipo de regulación, como si se formara parte de un Estado anárquico y sin marcos jurídicos que señalen comportamientos y límites a estos.

La Acreditación debe entenderse como un proceso en el cual el objetivo es la calidad y no una certificación oficial, debe ser un proceso de autoevaluación permanente, y no solamente de evaluación por pares externos, que indiquen no solo las debilidades, si no las fortalezas de la universidad, como participante activo, que no pasivo, del sistema de educación superior, del cual no se puede substraer así se pregone lo contrario.

La autoevaluación debe convertirse en una cultura, en un quehacer diario y permanente en el cual docentes, estudiantes y directivos de manera mancomunada construyen universidad.

La calidad como objetivo primario y fundamental, debe ser la garantía de una universidad cambiante, innovadora, que se mueve al ritmo y cadencia del tiempo, que evoluciona, pero que a la vez se fortalece como institución, creando principios y valores éticos y comportamientos sociales responsables.

USO INTENSIVO DE LAS TIC

Se debe consolidar la creación, sostenimiento y operación de un Sistema Integrado de Información, que además de garantizar la transparencia de los actos de gobierno, de la administración y de la docencia, aporte herramientas de gestión que garanticen el buen gobierno y la calidad de los servicios que ofrezca a la comunidad y a la sociedad.

Esta estrategia debe conducir en el mediano plazo (tres años) a la gradual complementariedad de la educación presencial con enfoque magistral, con la educación virtual con enfoque en la autogestión del conocimiento; de esta forma la UD gradualmente empezará a complementar el cubrimiento geográfico de su oferta educativa con una oferta virtual de proyectos curriculares, que corresponda a las necesidades reales de la población objetivo, no solamente de manera presencial en aulas físicas , sino no presencial a través de aulas virtuales.

De otra parte, el acelerado proceso de innovación de nuevas técnicas como la computación en nube, induce la necesidad de que la UD tenga una visión de mediano y largo plazo acerca de estas nuevas tecnologías[2], sobre todo en el ámbito administrativo (presupuesto, contabilidad, nómina, inventarios, cálculo actuarial, aseguramiento de la calidad, etc.…) de hecho implicaría adoptar este paradigma en los aspectos puramente corporativos de la Universidad. La mejor manera de hacer visibles esos servicios (accountability= gobernabilidad=buen gobierno, según el nuevo plan nacional de desarrollo). Ahora bien, las arquitecturas orientadas a servicios son logrables en el ámbito empresarial normal, con una adecuada orientación hacia los procesos del negocio (en nuestro caso el asunto... es el de la Educación Superior), que en la Universidad son los procesos administrativos, de docencia, de investigación y extensión (sin que el orden en que se mencionan implique en lo absoluto ninguna prioridad)

RACIONALIZACIÓN DE LA OFERTA ACADÉMICA

(Articulación de la Educación Superior con la Educación Media)

La administración directa, junto con los presupuestos correspondientes, de Colegios de Educación Media, en especial los INEM o Colegios localizados en la zona de influencia cercana de las Facultades, que permita a la UD obtener la ventaja de participar en la formación de los aspirantes a sus programas (Proyectos) académicos y utilizar las facilidades de estos colegios, para aumentar su cobertura y acercamiento a la comunidad a través de la metodología que utilizan los Community Colleges[3] o idea similar, con oferta de programas de capacitación y entrenamiento a las comunidades que conforman su entorno; en esta estrategia, tendrá un papel preponderante como identificador de necesidades de las comunidades,la Asociación de Padres de Familia, las Cámaras de Comercio y las asociaciones cívicas.

Esta estrategia, implica una negociación con las autoridades del Distrito sobre la base de un proyecto pedagógico diseñado por la Facultad de Ciencias y Educación, que conduzca a introducir modelos de innovación en el aula que mejore la calidad de los estudiantes que ingresan a la Educación Superior, causa y razón primaria no solo de la falta de acceso, si no de la deserción académica en los primeros semestres.

La verdadera articulación con la Educación Media, se hace cuando la Universidad adquiere el control administrativo, financiero y espacial de los centros de educación media; de esta forma estos centros, administrados por la UD, no solo se convierten en semilleros de futuros estudiantes, sino que permitiría ejercer un control sobre la deficiente formación de los estudiantes que llegan a la UD y que es, además, una de las causas del alto nivel de estudiantes en prueba académica[4], mediante procesos de innovación en el aula orientados desde la Facultad de Ciencias y Educación[5].

Es, justamente en este enlace entre los dos niveles de educación como se puede garantizar el aumento de la cobertura con calidad y a la vez corregir, en parte, el desastroso impacto que tiene la Prueba Académica, en las relaciones intracomunitarias y en la calidad de la educación; es, además, una forma como se lleva la

educación al estudiante y no éste a la educación, con lo cual se solventan problemas de movilidad y de acceso a la educación de calidad.

 

     

 

LA INVESTIGACIÓN

Debe estar orientada y dirigida, por un Consejo de investigación, creación e innovación.

El Consejo de Investigación creación e innovación, será la entidad que orientará la actividad de investigación, creación e innovación de la UD a través del Plan Maestro de Investigación e Innovación. El Consejo Superior, reglamentará su composición y funciones.

La investigación no solo es una de las funciones misionales de la UD sino la función estratégica por excelencia, la que va a marcar, junto con la internacionalización, su nuevo perfil como una universidad innovadora, que se auto construye periódicamente para adaptarse a las necesidades cambiantes de su entorno.

El Plan maestro de investigación e innovación,que será responsabilidad del Consejo de Investigación, creación e Innovación, constituirá la espina dorsal de los proyectos que se ejecuten y el destino de la financiación que la UD, aporte ya sea con recursos propios o con recursos de la estampilla.

La investigación se debería desarrollar en tres modalidades:

La investigación formativa, que estará a cargo de la Vicerrectoría de Docencia, su personal estará integrado por docentes de la UD que compartan carga académica con la actividad de docencia y los estudiantes de pregrado y especialización que tengan un perfil que les permita integrar los semilleros de investigadores.

La investigación aplicada y la investigación básica, serán coordinadas y articuladas por laVicerrectoría de Investigación, creación, innovación y extensión y su personal estará integrado por investigadores de niveles de maestría, doctorado y post doctorado y por estudiantes de estos mismos niveles.

Como cada día es más difícil mantener un equilibrio saludable entre la investigación básica y aplicada, debido a los altos niveles de inversión necesarios para la investigación básica y el desafío de vincular el conocimiento global a los problemas locales, los organismos internacionales recomiendan que los sistemas de investigación deben organizarse con más flexibilidad para promover la ciencia y la interdisciplinariedad al servicio de la sociedad; en otras palabras a privilegiar la investigación aplicada, sobre la básica, pero ante todo para facilitar la transferencia de conocimiento y a través de ésta, su apropiación social.

Las redes de conocimiento, como instrumento esencial

La Web, a través de la creación de redes de investigadores, debe ser un instrumento fundamental para el intercambio de conocimiento y la divulgación de los resultados obtenidos, es vital que la UD y sus investigadores hagan parte de las redes de conocimiento que se gestan alrededor del mundo, de manera que el conocimiento no sea el resultado de esfuerzos aislados y limitados, sino el resultado de la construcción colectiva, con enfoque global del mismo.

Las tres modalidades de investigación, estarán articuladas entre sí, a través de la Red de Laboratorios.

El funcionamiento de la red será responsabilidad del área de Sistemas, en tanto que la administración de los contenidos, el acceso y los espacios físicos, será responsabilidad de las vicerrectorías, según su campo.

El diagrama muestra cómo se concibe el funcionamiento de la Red Propuesta, la cual constará de un nodo central, con sede en el complejo de la aduanilla de Paiba y de nodos que apoyarán la investigación básica, la investigación aplicada a cargo de la Vicerrectoría de Investigación, creación, innovación y extensión; y la formativa que estará articulada por la Vicerrectoría de Docencia, con sub nodos que apoyen las actividades de investigación formativa y de innovación en el aula. La red estará conectada de manera permanente a las redes nacionales e internacionales de investigación.

 

INSTITUTO DE ALTOS ESTUDIOS UD

El Instituto, estaría bajo la dependencia de la Vicerrectoría de Investigación, creación, Innovación y extensión, que administraría los programas de Maestría y Doctorado (en un futuro los post doctorados) y los laboratorios de Investigación básica y aplicada, adscritos

a la Red de Laboratorios, con sede en a Aduanilla de Paiba.

La creación del Instituto, implicaría la absorción por parte de éste, del INSTITUTO DE INVESTIGACIONES EDUCATIVAS (IIE) y la asunción de sus proyectos y administración,  del CERI cuyas funciones asumirá a través del área de extensión;  del CENTRO DE INVESTIGACIÓN Y DESARROLLO CIENTÍFICO (CIDC); así como del IDEXUD, racionalizando de esta manera, bajo una sola área las funciones que hoy están en cabeza de varios institutos o entidades organizacionales.

El IAEUD, sería la punta de lanza para la oferta de proyectos de extensión de la UD, tanto de carácter institucional como de carácter particular.

Las actividades del IAEUD, estarían distribuida en cinco áreas o campos de acción: El Centro de Altos Estudios, que articulará, coordinará y administrará los programas de Maestría, Doctorado y en un futuro los Post Doctorados;El Centro de Investigaciones, organizado por observatorios que desarrollarían actividades permanentes de análisis y estudio de áreas críticas de la universidad, de la ciudad región, de Colombia y el mundo y que se encargarían de expresar el pensamiento de la UD frente a estos temas.

Extensión, que se encargaría de ofertar y de coordinar los servicios de investigación y de innovación que la UD le ofrecería tanto al sector público como privado.

Laboratorios de investigación aplicada y básica, que articularía y coordinaría la ejecución de los proyectos de extensión o de investigación que la UD, ejecute dentro del Plan Maestro de Investigación e innovación y la utilización de los servicios por parte de los grupos de investigación.

Redes de investigadores, que faciliten el intercambio de conocimiento, la vinculación de nuevos enfoques en los procesos de investigación y la divulgación de los logros del IAEUD. El uso de la Web potenciaría la capacidad de la UD de generar nuevo conocimiento y de socializar sus resultados, haciéndola visible.

El IAEUD, vincularía profesionales con conocimientos y experiencia en las líneas temáticas de investigación e innovación que se tracen en el Plan Maestro de Investigación e innovación, que tengan, como mínimo, niveles de maestría, con preferencia de aquellos que tengan títulos de doctorado y post doctorado, quienes se dedicarían de manera exclusiva a la investigación.

INTEGRACIÓN POR ÁREAS DE CONOCIMIENTO

Los proyectos curriculares, hoy dispersos, serán objeto de una revisión y negociación entre pares, con el fin de unificar la oferta de proyectos o programas de pregrado bajo grandes facultades, que se interrelacionen con las escuelas que se creen y que permitan la racionalización de los recursos físicos, docentes, presupuestales y tecnológicos que se requieran.

Este enfoque debe ser otro de los fundamentos de una nueva organización de los recursos de la UD como factor de prevención de una eventual dificultad financiera en el próximo futuro, centrada en la racionalización de los recursos y en la calidad de la educación que se oferte.

NOTA

Esta PROPUESTA, puede encontrar fuerte oposición por parte de algunos decanos que defenderían lo que se puede llamar “su centro de poder” y de algunos docentes que podrían sentir amenazada su estabilidad.

Se aclara que esta propuesta no va en contra de la profundización de la formación tecnológica, por ciclos propedéuticos, sino que por el contrario propende por la consolidación de los proyectos académicos del ciclo tecnológico, como oportunidad de ingreso temprano al mercado laboral, sin renunciar al perfeccionamiento del conocimiento a través de programas de especialización tecnológica, los cuales sí manejaría la Facultad Tecnológica Y NO el Instituto de Altos Estudios.

EFECTO REAL O FANTASÍA

En fin, el proceso de transformación tiene como principio y fin, la posibilidad – real – de que sus efectos introduzcan los cambios que la universidad ha esperado por años y que debe comprender tres aspectos esenciales, que serían evaluados por sendas comisiones técnicas tripartitas: CSU – COMUNIDAD – EXTERNOS:

  • La viabilidad jurídica
  • La viabilidad financiera de la propuesta, en un período de cinco años y,
  • La viabilidad técnico – operativa

Concepto este último que modifica el que se ha venido trabajando de conveniencia institucional.

La viabilidad jurídicadebe cubrir todo el espectro de las propuestas; la viabilidad financiera, únicamente para los temas de la propuesta que tengan incidencia en el presupuesto[1]; pero que además, debe incluir un plan de financiación para un período de cinco años, en períodos anuales (dentro del esquema del marco Fiscal de Mediano Plazo); la viabilidad técnico operativa, se referirá a la evaluación de la estructura de la organización académica, administrativa y de servicios, de los espacios físicos y de los recursos tecnológicos, que requiere la funcionalidad del nuevo modelo de universidad, en el mismo marco dela viabilidad financiera.

UN APORTE FINAL

La simbiosis entre experiencia y visión (entre directivos, docentes y estudiantes), debe ser uno de los objetivos que se logren dentro del nuevo enfoque de la Universidad. No se pondrá diseñar una nueva visión de universidad sin la participación de los jóvenes (estudiantes, docentes) que aporten, a través de la planeación participativa el ‘sueño de universidad’ que con el cumplimiento de los objetivos y de las metas que se tracen en sendos planes generales de desarrollo y Maestro de desarrollo físico y tecnológico, con la participación de los estamentos de la UD, conlleve a la transformación que los cambiantes entornos y los nuevos conocimientos demanden. para la UD.

El control que se busca con empeño y que desarticula no solo la gobernabilidad de la UD, sino que establece una innecesaria lucha de poderes, al estilo de los objetivos que persiguen los negociadores de las FARC en La Habana, de creer que el nuevo país solo surgirá cuando se tomen el poder, debe ser sustituido por veedurías estamentales que ejerzan un permanente monitoreo, sobre los planes de General de desarrollo y Maestros de desarrollo físico y tecnológico, concertados de manera participativa y, que garanticen la transparencia en el uso de los recursos financieros, técnicos, humanos y físicos, de manera que se cumplan los objetivos y metas acordados, pero que a su vez ejerzan vigilancia sobre el cumplimiento del respeto a los derechos humanos de todos los estamentos de la UD sin excepción.

Estas veedurías en su forma e integración, deben formar parte del nuevo estatuto general y no surgir de manera espontánea y dentro del juego de intereses que suele caracterizar a la UD de hoy.

En resumen, la participación de la comunidad, debe quedar consignada en los estatutos, en tres instrumentos:

Elecciones y Consultas: Elecciones, en la escogencia, mediante elecciones directas de la comunidad (con el umbral antes mencionado), de sus representantes ante los cuerpos colegiados de la estructura orgánica de la UD.Consultas, en el caso de la designación del rector y de los directivos que se acuerden dentro del proceso de estructuración de los estatutos.

Planeación Participativa, en la elaboración y posterior seguimiento de los Planes General de Desarrollo y los Planes Maestros de desarrollo físico y tecnológico, que establezcan no solo la misión y la visión (eminentemente cambiante, acorde con los cambios del entorno y de la tecnología), si no los objetivos y las metas a alcanzar en el umbral de tiempo que se acuerde para su ejecución y cumplimiento, incluyendo los recursos físicos, humanos, tecnológicos y financieros que se requiera, consignados dentro del marco fiscal de mediano plazo (MFMP).

Veedurías, que tendrán las funciones que se establezcan en el Estatuto y que además tendrán la capacidad de convocar a las comunidades, cuando el resultado del seguimiento ejercido lo amerite, si después de un ejercicio razonable de concertación con las directivas, no se logre la corrección de las desviaciones o, cuando se comprometa gravemente la transparencia en el uso de los recursos de cualquier índole (físicos, humanos, técnicos o financieros) o cuando se detecte una grave violación a los derechos humanos de los miembros de los estamentos universitarios, sin excepción.


[1]Comprensión del mundo presente desde el imperativo de la UNIDAD DEL CONOCIMIENTO.

[2] Cloud Computing, Servicios dirigidos al usuario desde la red de Internet y que permite utilizar programas aplicativos como procesador de texto, hojas de cálculo, presentaciones ,etc y guardar información en memorias ajenas a los computadores.

[3]Colegios Comunitarios que se organizan para resolver los problemas de acceso y de Formación Continua a los miembros de la comunidad a la cual pertenecen. No todas la comunidades tienen los mismo intereses, ni las mismas necesidades, por eso es que cada una tiene la facultad de decidir qué áreas del conocimiento y cuales programas son los que responden a sus expectativas de movilidad social, a través de la educación.

[4] En el Acuerdo 003, modificado por el 004 de 2011 se modificó el concepto de prueba académica, por el de permanencia y rendimiento académico

[5] Esta propuesta no tiene nada que ver con la desastrosa experiencia de la universidad en la ejecución del convenio 174 ya que la UD tendría todo el control, tanto administrativo como financiero, y el modelo pedagógico sería el desarrolladopor la universidad.

*José David Lamk Valencia

Ex representante de los Gremios de la Producción ante el CSU-UD

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