Marihuana y rapé que buena mezcla

11/26/2018 - 12:15

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Sí he probado la droga y en este espacio ya compartí esa experiencia Así fue mi primera ‘traba’ con la obsesión de compartir una vez más mi primera vez escribo sobre un nuevo uso de la marihuana y lo que sentí al echar un polvo por la nariz.

Unas gotas amargas tocaron mi lengua para desvanecerse por siempre en mi garganta, tenía mucha curiosidad, una gran expectativa de sentir esa alegría que viví cuando fumé por primera vez. En esta ocasión su efecto debería ser más fuerte, sin embargo, no sentí nada especial, eso sí al día siguiente dormí casi 12 horas seguidas, pero ese sueño fue producto de mi pereza no de las gotas. Después de esa experiencia no me interesó probar de nuevo la marihuana liquida.

Un fuerte dolor en el tobillo tras un partido de fútbol me hizo probar de nuevo la marihuana, en esta ocasión en aceite con el que me hicieron un masaje, al otro día desapareció el dolor. Esa misma semana mí madre sufrió un golpe en el brazo al acompañar a una de mis tías al médico, su hermana se desplomó en las escaleras y mi mamá para evitar que ella resbalará quedó con el brazo dolorido. De nuevo un masaje fue suficiente con el aceite de marihuana para que se fuera el dolor.

Hace pocos días probé el rapé, jamás olvidaré lo que sentí, un golpe en la parte trasera de la nuca como si el cerebro se contrajera, sentí movimiento hasta en las palmas de mis pies, no creí que fuera capaz de ponerme de pie, no lo podía hacer porque no era el dueño de mis movimientos, mi cuerpo es muy grande y pesado para que pueda llevar un vaso hasta la cocina.

Tenía que pararme, tomar el vaso, caminar, dejarlo en la cocina, prender las luces, apagar la luces, caminar hasta el cuarto. Además, sentí miedo, fui consciente que mi vida podía terminar, no era dueño de mi cuerpo, ni de mi destino, no tengo nada listo, si me muero todo sería un caos (no mundial, ni para la emisora, ni para el gremio periodístico) en mi casa, mi madre no lo podría soportar, así que tengo que trabajar para que mi muerte no sea un problema, sino un hecho más que no moleste a nadie.

Todo eso lo pienso y no han pasado 10 segundos, así que me pongo de pie, me tomo un vaso con agua y lo llevo a la cocina, aunque no creí que fuera capaz, lo hice porque tenía que tener el control, no quería llorar, ni pedir ayuda, no quería molestar a nadie. Al poco tiempo me dormí.

No quería buscar una experiencia nueva, simplemente la semana había sido fatal, madrugaba mucho me acostaba tarde, no podía escribir y me costaba leer, tenía un tic en el ojo derecho que no me dejaba 30 minutos tranquilo, dolor de cabeza y mis fosas nasales estaban tapadas, una bruja amiga me preguntó que si confiaba en ella, le dije sin dudar que sí, se ofreció aplicarme un poco de rapé, acepté, pero tontamente pensé que era una especie de crema, que sorpresa cuando me explicó que tenía que soplarlo por mi nariz y que tenía que ser por los dos fosas sí o sí. Tomé aire, lo contuve, sentí esa explosión en mi cerebro, mis lagrimas cayeron sin control, fue algo fuerte que me sobrepasó y tenías que repetirlo por la otra fosa. Jamás creí que esa sensación fuera única, tremenda, terrible y especial. Un viaje interior que evitó la evolución de la afectación y propicio buena dosis de reflexión. 

Tengo respeto por la medicina ancestral, no por eso quiero decir que me muero de ganas por hacer parte de una toma de yagé o dejaré la medicina tradicional. Nada es más fiable que la ciencia, pero nunca creí que una mezcla de 32 plantas picadas hasta ser polvo me fueran hacer tanto bien a mi descuidado cuerpo.

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Este es un espacio de opinión que trata diversas temáticas. Las expresiones de los autores  son responsabilidad exclusiva de estos; los espacios destinados a este fin por LAUD 90.4 FM ESTÉREO no reflejan la opinión o posición de la emisora.

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