Las elecciones del 2018 y el futuro político de los partidos en Colombia

04/09/2017 - 14:31

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Las elecciones del 2018 van a estar atravesadas por la Posverdad. Eso es lo que deja votos en la democracia electoral del siglo XXI. Así  trabaja la ultra-derecha en Europa, sino miremos el ejemplo del Brexit en el Reino Unido.  Cómo fue nuestro plebiscito y las elecciones en los Estados Unidos para elegir al señor Donald Trump.

Todos estos momentos en el escenario político estuvieron marcados por la mentira, conjeturas, falsas afirmaciones y donde los medios de información en un sinnúmero de ocasiones sirvieron de eco para azuzar desde la mentira y los rumores. Así no se puede hacer política, menos en los Estados Unidos, quien está considerado el país  'cuna de la de democracia'. 

¿Cómo será esa puesta en escena en las elecciones venideras? ¿Existen verdaderos partidos en Colombia? o son tendencias  que se agrupan alrededor del candidato o partido que les ofrezca mayor participación en las cuotas burocráticas (hoy llamadas mermeladas). Con el transcurrir de los días el poder electoral quedará en manos de la mentira, los pastores evangélicos, la Iglesia Católica y de la ultra-derecha que no escatima esfuerzo para aliarse a esas propuestas de mentir y mentir hasta decir no más.

Y pensar que 'nuestros partidos' no tienen programas políticos serios en torno a la educación, cultura, economía, medio ambiente, vivienda y salud, sino tienen esto, mucho menos van a contar con una  ideología seria y respetuosa. Ellos mismos, ni siquiera respetan sus bancadas al interior del Congreso. Cuál es la credibilidad que merece tener el partido de 'La U', 'Cambio Radical' ( si no repasen los avales que ha dado), Partido Liberal, Partido Conservador y el mal llamado Centro Democrático que de centro no tienen absolutamente nada y mucho menos de democrático, que sofisma de distracción en nuestra política. 

Y los mismo partidos de izquierda (si de verdad  existen)  deben hacerse una profilaxis política para no perder vigencia en esta coyuntura política que está viviendo el país y quitarse de encima esa lectura escéptica que muchos colombianos tienen de sus organizaciones.

Los partidos políticos en Colombia hace rato murieron: y que bueno que esto suceda porque ya los ciudadanos no resisten más el engaño y las patrañas que han cometido no solo desde la época de la República sino desde la creación misma del Frente Nacional.

Eso me lleva a citar un párrafo del texto que leyera el profesor James Robinson, al recibir el Doctorado Honoris Causa, en la Universidad de los Andes, cuando se preguntaba "¿Es sorprendente que la democracia esté capturada por élites de políticos tradicionales que crean acuerdos excluyentes como el Frente Nacional asegurándose de que nadie más tenga acceso al poder? ¿Es sorprendente que la ilegalidad florezca, sin un Estado que la detenga, y que Colombia se convierta en la capital del mundo de la coca o que Pablo Escobar sea elegido al Congreso en una alianza con uno de los partidos tradicionales?".

¿Y por qué no interrogarnos sobre el papel de esa iglesia Católica frente al proceso de La Habana? ¿Cuál fue el compromiso social que ejerció frente al Sí y el No del plebiscito? ¿Cuál sigue siendo la actitud frente a los curas pedófilos en Colombia? 

Ese pasado oscuro parece que no quiere desaparecer de lo que ella ha sido en la historia política del país. Sino recordemos esta breve historia, matizada por la  Posverdad de esa época y que está consignadas en el testamento del fraile Ezequiel Moreno, que data de octubre 6 de 1905. "Confieso una vez más que el liberalismo es pecado, enemigo fatal de La iglesia y reinado de Jesucristo, y ruina de los pueblos y naciones, y queriendo enseñar esto aún después de muerto, deseo que el salón donde se exponga mi cadáver, y aún en el templo durante las exequias, se ponga a la vista de todos un cartel grande que diga: El liberalismo es pecado. Se hace constar esto  para satisfacer un deseo íntimo del difunto...".

Y en 1915 circuló en Medellín un 'Catecismo Político social' que decía entre otras cosas:

"P- ¿Qué partido tiene en Colombia la política buena?

R- El partido conservador.

P- ¿Por qué?

R- Porque el partido Conservador no tiene en su credo político ni un solo principio condenado por la Iglesia; porque reprimiendo la prensa protege la honra y creencias religiosas de los ciudadanos y no deja insultar la religión....

P-¿Qué partido tiene en Colombia la política mala?

R- El Partido Liberal

P- ¿Por qué?

R- Porque el Partido Liberal tiene en sus credo político varios cánones o principios que están reprobados y condenados por la Iglesia, es decir, por el Papa, el maestro y guía de los católicos". Quien desee leer más sobre estos apartes que consulte el texto del Profesor Hésper Eduardo Pérez, titulado, ‘El proceso del  Bipartidismo Colombiano y Frente Nacional' de la Universidad Nacional de Colombia.

Este  panorama vivido en esos años es lo mismo que estamos soportando hoy  desde los púlpitos  Católicos, pastores, gremios económicos, ganaderos, sectores de las fuerzas militares, prensa, radio y televisión. Un sector de la sociedad y de los partidos que le siguen apostando al engaño del Castro-Chavismo, a la satanización del nuevo proceso de Paz. Tergiversan lo acordado con la nueva 'Justicia Especial para la Paz'; que la Alianza Farc- Santos va a acabar el país y que estamos al borde de una crisis infernal y reniegan contra ‘El Estatuto de la Oposición’.

¡Un no más a las opiniones envenenadas! Convirtamos este llamado en un clamor nacional para detener esta corriente de opinión que hace mella en la población colombiana. Por favor: académicos, colegios, universidades (públicas y privadas), asociaciones, fundaciones, artistas, gremios, podemos cumplir una labor pedagógica para darle vida a nuestra democracia, al proceso de paz y gritar no más guerra. Todos tenemos ese compromiso nacional.

Esa será la apuesta de la ultra-derecha en los comicios electorales del 2018 y son los mismos que quieren seguir apostándole a la guerra para que las reivindicaciones sociales de los sectores más necesitados se estanquen, incluyendo la verdadera reforma agraria que es el problema fundamental y lo que puede dar al traste con el derrumbe total del proceso de paz. 

Y es allí donde los colombianos debemos estar con los ojos bien puestos para que no elijamos a un presidente que esté en contra del proceso y quiera acabar con este acuerdo de paz que ha dejado muchas víctimas en Colombia.

No necesitamos  líderes, ni  héroes, ni de mesías para salvar al país de la crisis institucional  que está viviendo, incluyendo  los partidos. Sigue pendiente  el verdadero esclarecimiento de los aportes de Odebrecht a las campañas políticas y el soborno que recibieron  los dirigentes Santistas y Uribistas. No nos vamos a sentir como 'Alicia en el país de las maravillas' porque se creó el grupo de los tres ases, Procurador, Fiscal y Contralor. 'Ver para creer': como dijo el apóstol Tomás.

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