La salida temporal del Rector

10/04/2019 - 14:46

Profesor.jpg

Y el Consejo Superior Universitario (CSU), aunque un tanto rezagado en los acontecimientos, intervino en la crisis de la Universidad Distrital Francisco José Caldas aceptándole al Rector la separación temporal del cargo por un mes, en su reemplazo entró a ejercer las funciones de Rector el Vicerrector Académico.

Es conveniente aclarar, que la figura del Rector con su actividad constante en los medios de comunicación a la larga obtuvo un efecto bumerán y terminó afectando su propia imagen. Sin embargo, su voluntad de separarse temporalmente del cargo hay que mirarlo como un gesto positivo, pues se trata de un acto individual libre, ejemplo que deberían seguir otros directivos. Seguramente habrá diferentes opiniones al respecto, desde los que piensan que es un triunfo del movimiento anticorrupción y otros que especulan acerca de la capacidad del Rector para enfrentar las derivaciones de lo que le espera la universidad. Ni lo uno ni lo otro. Este gesto, si se entiende en sus justas dimensiones, podría ayudar a crear un mejor ambiente para solucionar el conflicto interno.

Un detalle que merece especial atención es que tanto la figura de separación temporal por un mes, como el remplazo automático por el Vicerrector son discutibles, ya que el Estatuto General no es lo suficientemente claro al respecto, pues entre las funciones del Vicerrector está: “Reemplazar automáticamente al Rector en sus ausencias temporales cuando estas sean inferiores a una semana y no impliquen la salida del país” (Estatuto General, artículo 22). Sin embargo, esto no es lo central del tema del que me quiero ocupar en este escrito.

Pero lo que en este momento importa subrayar es que, a la conmoción de la comunidad universitaria generada por los eventos de corrupción y egoísmo aupados desde el Instituto de extensión de la UD, ahora se le agrega otro agravante: la inestabilidad del segundo semestre académico de 2019.

Los decanos haciendo una interpretación del Estatuto Orgánico en su artículo 26, suspendieron la semana pasada, las actividades académicas por medio de una circular. El argumento de dicha circular es ininteligible; por un lado se llama a la protección de la comunidad universitaria pero, por otro, en el fondo y sin proponérselo, se atemoriza cuando el llamado insinúa que están en peligro los bienes públicos y privados, y se clama por la necesidad de garantizar la integridad y seguridad de las personas. Tanta filantropía…si lo que requiere la comunidad universitaria es información veraz que ayude a comprender la situación; lo que se debería hacer es organizar eventos académicos por parte de los decanos donde, en un ambiente tranquilo, sin intimidaciones ni señalamientos se puedan registrar los diferentes puntos de vista sobre política universitaria; en fin, urge un diálogo de entendimiento. Habría que decir también que evocar el miedo, como motivación altruista, en medio de la hondura de la crisis no dice nada a la comunidad universitaria, y mucho menos a la indignación de los estudiantes. Pero, además, esto denota un despiste en el entendimiento del sentido y la dinámica de los acontecimientos, debido a la corrupción rampante, que ha llevado al fondo a la UD en cuanto a su reputación.

Ante semejante ausencia de orientación cunde la dispersión y se impone, en la práctica, otro arquetipo de miedo entremezclado con la ira y que lleva al movimiento anti-corrupción a unas acciones extremas de enfrentamiento con el temible ESMAD; esta última tipología de miedo, también, es la negación de la posibilidad de escucharnos los unos a los otros con el fin de construir determinaciones colectivas.

Conviene, sin embargo, advertir que ambos derroteros: los de los decanos- cerrando la Institución- y los enfrentamientos con el ESMAD, complican aún más la situación. Ambos caminos contribuyen a la dispersión y niegan la libre expresión y la crítica dentro del recinto universitario.

Así, pues, la Universidad Distrital, en medio de todas las dificultades, debe estar siempre abierta y dialogando, sin temores, sobre los problemas del país; así que, los cierres en la práctica contribuyen a la dispersión y al silenciamiento de la discusión. El diálogo en la universidad debe ser permanente, hasta ahora por la falta de liderazgos ilustrados la agenda ha sido impuesta por los medios de comunicación soltando información gradual; el movimiento anti-corrupción no puede caer en la desesperanza y volverse juez del círculo implicado en los actos de corrupción, pues todo demócrata debe propender por la ética procesal y procedimental y dejar actuar a los organismos fiscalizadores del Estado, pues el tema va para largo. Tiene muchas aristas.

Sintetizando, y para finalizar, habría que añadir que los estudiantes, a su manera, están discutiendo y consensuando algunas propuestas con el fin de que sean acogida por las directivas y el CSU. Por el lado de los profesores no se nota la misma preocupación y dinámica. Es lamentable su indiferencia sobre la situación que vive su alma mater. Al respeto sugiero amablemente, para la Facultad Tecnológica, que nuestros representantes al Consejo de Facultad llamen a un intercambio de opiniones entre los profesores, liderado por el Decano.

Por: Rosendo López González

Universidad Distrital

Francisco José de Caldas

rlopezg@udistrital.edu.co.

___________________________________________________________________________________________

Este es un espacio de opinión que trata diversas temáticas. Las expresiones de los autores  son responsabilidad exclusiva de estos; los espacios destinados a este fin por LAUD 90.4 FM ESTÉREO no reflejan la opinión o posición de la emisora.

Share this