La educación y su papel en la formación de ciudadanos críticos

02/11/2019 - 09:37

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A finales del año pasado me puse a revisar una serie de textos que  daban la impresión que ya habían cumplido la tarea de aportarme la sabia información del conocimiento.

Pero  encontré que muchos de ellos tenían mucho contenido y cobraban una importancia inusitada y no podía tirarlos al rincón del olvido porque seguían vigentes en estos tiempos de confusión.

Entre ellos estaba 'Comunicación medios y educación. Un debate para la educación en democracia' un libro que recopiló y coordinó la argentina Roxana Morduchowicz, profesora de la universidad de Buenos Aires (Argentina) donde aparecen una serie de autores que presentaron unas propuestas teóricas para reflexionar sobre  comunicación, educación, medios y el papel que debe jugar la escuela en el siglo XXI.

Cabe mencionar el valioso aporte que realizaron Roxana Morduchowicz, con su capítulo 'Pensar en la escuela y la cultura', Jesús Martín Barbero, con ¿'La escuela debe redefinir su relación con la cultura?, Juan Carlos Tedesco, 'Escuela y cultura: una relación conflictiva', Mar de Fontcuberta, reflexionó a partir de la 'Educación fuera del aula', el maestro Carlos A. Cullen, disertó sobre la 'Educación en y para la democracia: una apuesta a los medios, Robert Fergussón, hizo un llamado de atención con su aporte que tituló 'Los medios de comunicación y la formación de los alumnos en una democracia'.

Y  volví a leer con el mismo entusiasmo de hace seis años  el capítulo de Jacques Piette, titulado, ¿Qué es un receptor crítico?,  sencillamente, porque es un tema que hoy cobra más vigencia que nunca, no sólo en las universidades y centros educativos, sino que se vuelve de sumo interés en una sociedad como esta que necesita de ciudadanos con autonomía crítica.

Y surge una pregunta provocadora ¿qué está formando la escuela en los actuales momentos? Se sigue con el viejo método o todavía quedan los viejos rezagos de aquel currículo que únicamente brindaba la adquisición de conocimientos, dejando  a un lado esa formación que  garantizara una posición crítica. 

Lo cierto es que estos nuevos artefactos que acompañan al proceso pedagógico en este siglo XXI, se vuelven y se hacen indispensable, que negarlo se estaría por fuera de este mundo globalizado. ¿Pero estos mismo hacen posible que ese alumno sea consciente de poder analizar, investigar, contextualizar y asumir una posición crítica con lo que tiene a su alrededor?

El profesor canadiense Jacques Piette, afirma "La misión de la escuela no es brindar al alumno una multiplicidad de informaciones-que por otra parte olvidará rápidamente- sino, sobre todo, enseñarle a aprender. Lograr que el alumno adquiera su propia autonomía intelectual, que construya un pensamiento crítico autónomo".

En esa línea el profesor Carlos Vélez Gutiérrez, de la Universidad de Manizales publicó un artículo en el diario El Tiempo, el día 5 de noviembre del 2018, y que tituló, 'Educar en pensamiento crítico, una urgencia para Colombia', donde manifestaba "En consecuencia, el pensamiento crítico articula la teoría de los argumentos con el contexto donde ocurren. Un estudiante que piensa críticamente tiene habilidades para diferenciar argumentos, elaborar conclusiones con estos argumentos y construir los propios.

Estas características nos permiten afirmar que el pensamiento crítico es un tamiz contra la información excesiva que circula en el mundo actual y contra un sinnúmero de personas u organizaciones que buscan persuadirnos. Esto ocurre mediante diversos modos de publicidad y circulación del conocimiento, los valores y las emociones en los medios, las redes y los espacios públicos y privados. En vez del dogma o de las ideologías, nuestras escuelas, colegios y universidades deben educar para la argumentación rigurosa y basada en las mejores evidencias".

De allí que el libro que desempolvé me ubica en ese llamado que propone en uno de sus apartes y que se denomina 'Habilidades y naturaleza del pensamiento crítico' el cual propone tres categorías que tienen que ver: primero, con la 'capacidad de clasificación de las informaciones', segundo, la 'capacidad de producir un juicio sobre la confiabilidad de las informaciones' y por último, la capacidad de evaluar las informaciones. 

Si no es un tratado, tampoco es un paradigma, pero si es un punto de partida y de encuentro que nos permite navegar, cambiar y transformar cada una de esta sugerencias, sin en verdad queremos apostarle a un cambio y a una verdadera reforma al interior de nuestra escuela.

También cabría un interrogante para los periodistas en Colombia y las Facultades de Comunicación Social, ¿están educando y están informando desde el pensamiento crítico para la formación de ciudadanos con autonomía crítica?

Y termino con una reflexión  que nos plantea el maestro Piette "Con el ritmo y la velocidad en el desarrollo de las tecnologías de la comunicación, es muy probable que, en algunos años, los alumnos terminen sus estudios secundarios, y aun universitarios, aprendiendo a utilizar internet, sin desarrollar el espíritu crítico en relación a las nuevas tecnologías. Algo que todos, seguramente, habremos de lamentar".

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