La autonomía universitaria hoy

04/05/2018 - 06:06

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En la Universidad, en sus luchas y avatares hemos aprendido que disentir es un privilegio de la inteligencia, no un pretexto para la violencia; y hemos aprendido, asimismo, que coincidir es un privilegio de la razón, una consecuencia de la libertad, no de la subordinación.

Resumen

En este escrito se intenta analizar, desde un horizonte crítico[1], la idea de autonomía universitaria en la Universidad Distrital Francisco José de Caldas (UDFJ de C) tomando como base el Estatuto General vigente (Acuerdo No 003 de 1997), en comparación con lo planteado por la propuesta de los constituyentes radicada en el Consejo Superior Universitario (CSU) para su futura aprobación. Asimismo, en la Tabla 2, se compara el presente con el futuro, es decir, lo que hay aprobado en la actualidad con lo propuesto por los constituyentes. En otro acápite, se describen algunos de los obstáculos que interfieren con la idea de autonomía, observándose una disonancia cognitiva; en otras palabras, se entiende y se redacta la idea de autonomía universitaria pero no se práctica.

Palabras claves: Autonomía, Universidad Distrital, Constituyentes.

La idea de autonomía universitaria está llegando al siglo en América Latina. La Federación Universitaria de Córdoba (Argentina), en 1918, fue capaz de afirmar: “El demos[2] universitario, la soberanía, el derecho a darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes (…) La autoridad, en un hogar de estudiantes no se ejercita mandando, sino sugiriendo y amando: enseñando” (p. 3-4).  Autores, de pensamientos disímiles, como: Aboites, H (2008, p. 80); Moncayo, V (2008, p. 20); Tunnermann, C (2008, p.16); Vega, R (2015, p. 296-297), coinciden en destacar la aventura de Córdoba como un acontecimiento pionero e histórico.  

En Colombia, en la Constitución de 1991, el criterio de autonomía universitaria adquirió rango constitucional y está inserto en los llamados derechos de segunda generación, ellos son: sociales, económicos y culturales. El artículo 69 de la Constitución Política define la autonomía como la capacidad de las universidades de darse sus directivas y regirse por sus propios estatutos. ¿Qué significado tiene para un país que la autonomía universitaria tenga un estatus constitucional? La respuesta es simple: que deja de ser un problema de gobierno para convertirse en un problema de Estado; es decir, que todos los gobiernos independientes de su orientación política deben respetar y desarrollarlo de la mejor manera la autonomía universitaria.  

La Ley 30 del 92, sin mayores aportes, ratifica la idea de autonomía e introduce en su artículo 57 un párrafo especial para referirse a las universidades, como “Entes universitarios autónomos, con régimen especial y vinculado al Ministerio de Educación Nacional (MEN) en lo que se refiere a las políticas y planeación del sector educativo” (Noguera, y Linares, 1998, p12. Ley 30 de 1992, artículo 57).

1. Desarrollo de la autonomía en UDFJ de C

El Estatuto General de la UDFJ de C, dentro de sus principios, desarrolla una de las vertientes de la autonomía universitaria, la que algunos profesores de la Universidad Autónoma de México (UNAM) denominan la búsqueda de la verdad sin coacción[3], en el sentido que somos libres para desarrollar los programas académicos, pensar y redactar nuestro régimen estatutario, buscar modelos de investigación, tener libertad de cátedra y libertad para examinar todas las ideas; pero, en las actuales circunstancias la espiral de los registros calificados y la acreditación han reconceptualizado la dimensión verdad sin coacción, vaciándola de contenido e interviniendo en los asuntos académicos. Y algo más complicado, aún, la falta de neutralidad de los juicios emitidos por los pares evaluadores en el proceso de certificar a quién se le debe otorgar el registro calificado o la acreditación de calidad.

Así las cosas, en los actuales momentos, es difícil hablar de autonomía en el sentido primigenio de su concepción doctrinariamente liberal; pues, la adopción de un modelo homogéneo a todas las universidades- sin un estudio previo de las realidades sociales, económicas y políticas del país y de las regiones- implica restricción en la aplicación de la autonomía universitaria. En consecuencia, con un lenguaje más ligado al mercantilismo la universidad dejó de agenciar el logos[4] como resistencia a la estandarización y al dogmatismo, por inferencias competitivas y buscadoras de lucros. Todo lo anterior en la búsqueda de la inclusión en los deprimentes rankings universitarios nacionales y mundiales, y la permanente presión de los pares académicos.

La otra fisonomía de la autonomía- la que no aparece redactada en el Estatuto General- es la relación de la UDFJ de C con las diferentes ramas de los poderes públicos en el Distrito Capital: ejecutivo, legislativo y judicial. La Universidad no es dependiente de ninguno de esos poderes, y es aún más independiente de los partidos políticos. En este aspecto, si que la UDFJ de C tiene una experiencia para olvidar: los políticos están siempre al acecho influenciando rectores con el fin de conseguir prebendas burocráticas.

En efecto, uno de nuestros malestares tiene sus orígenes en una interpretación distorsionada de la autonomía universitaria. En los organismos de dirección de las universidades hay representación del Estado y desde allí se coordinan con él las actividades. Se coordina, no se subordina. No estamos adscritos al MEN, estamos vinculados. Esto quiere decir, que podemos compartir aspectos de sus políticas. No obstante el MEN, desde el 2008, ha capturado las universidades a través de los procesos de acreditación y la expedición del registro calificado.  

Un reciente artículo en la revista Semana Educación, (Edición 3, febrero 2018) denominado Las dudas que genera el registro calificado, señala aspectos relacionados con prácticas corruptas en la expedición del registro calificado, cuando afirma: “De forma silenciosa, sin que nadie se atreva hacerlo público algunos miembros de la sala de Conaces (el resaltado es del autor y, por supuesto, es intencional)enfrentan serios problemas con la fiscalía de la Nación por tráfico de influencia, manejo irregular de los procesos y enriquecimiento ilícito” (febrero 2018, p.12). Dos organismos extra-universitarios imponen sus criterios a las Instituciones de Educación Superior (IES): la Comisión Nacional Intersectorial de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior (Conaces) y el Consejo Nacional de Acreditación (CNA); ambas, terminan asignando una serie de normas extras Ley 30 a las IES.

2. Enderezar la concepción de autonomía universitaria

En los estados modernos, desde hace mucho tiempo, los estudios superiores dejaron su sujeción a los gobiernos; es decir, no hay dirección, orientación, interferencia confesional por los gobiernos, ni por la iglesia, ni por los partidos políticos.  Ese es el verdadero sentido de la autonomía, el que debemos rescatar. Cuando la UDFJ de C, rompa con todos los políticos (derecha, Izquierda, centro), seguramente avanzará por los caminos de la transparencia administrativa. Cuando la UDFJ de C., adquiera la mayoría de edad ilustrada (kantiano) seguramente el MEN y la Alcaldía no vendrán al CSU a imponer criterios, sino a dialogar con la Universidad y a mirarla con respeto.  En consecuencia: el maestro Carlos Gaviria nos dejó como memoria la Sentencia C-589 de 1997 emanada de la Corte Constitucional, fallo del cual él fue ponente. Documento útil y punto de referencia nacional, sobre el tema de la autonomía universitaria.

Colofón

En la Universidad de Antioquía, en la Especialización de Derecho Administrativo, una tesis de grado titulada: La potestad reglamentaria de las universidades como excepción a la potestad reglamentaria del presidente de la república, ayuda a entender el concepto de autonomía universitaria, afirma la autora:

La autonomía, contraría por completo a la noción de jerarquía, de subordinación. En el caso de las universidades, organizadas como entes universitarios autónomos, ello significa que no están adscritos ni vinculados a ningún tipo de entidad ni organismos del Estado de forma que se garantiza el ejercicio de sus funciones y el cumplimiento de sus finalidades  sin ningún tipo de injerencias (Sánchez,  2009, p. 254).

Comparativo vigente Constituyente Autonomía.

Reseña bibliográfica

Aboites, H (2008). La autonomía en México.  Entre la libertad, el Estado y el interés privado. En: La reforma universitaria. Desafíos y perspectivas noventa años después. Editores Emir Sader, Hugo Boites, Pablo Gentili. Buenos Aires: Clasco.

De la Fuente, J. R (2004).  Dos textos sobre la autonomía universitaria. Revista de la Universidad de México.  P- 90-96.

La Juventud Argentina de Córdoba. A los hombres libres de sud América. En: La reforma Universitaria (1918-1930).  Compilación. Prólogo y cronología. Dardo Cuneo. Caracas Venezuela: Biblioteca. Ayacucho.

Moncayo V (2008).Permanencia, continuidad y cambio del movimiento universitario (Reflexiones a propósito de la reforma de Córdoba) En: La reforma universitaria. Desafíos y perspectivas noventa años después. Editores Emir Sader, Hugo Boites, Pablo Gentili. Buenos Aires: Clasco.

Narro y otros (2009).  Perspectivas y retos actuales de la autonomía universitaria. Revista de la educación superior Vol. XXXVIII (4). No 152. Octubre-diciembre de 2009, pp. 65-94.ISBN 0185-2760.

Noguera, C y Linares P (1998).El proceso de Construcción de las bases de la Educación superior. Una tarea inconclusa de la sociedad. Compilación normativa comentada. Bogotá: ASCUN, ICFES.

Tunnermann, C (2008). “La reforma de Córdoba. Vientre fecundo de la transformación universitaria”. En: La reforma universitaria. Desafíos y perspectivas noventa años después. Editores Emir Sader, Hugo Boites, Pablo Gentili. Buenos Aires: Clasco.

Sánchez, Z. C (2009).  La potestad reglamentaria de las universidades como excepción a la potestad reglamentaria del presidente de la República. Revista: Estudios de derecho, vol 66, no. 148. Facultad de Derecho y Ciencias políticas de la Universidad de Antioquia.

Vega, R (2015).La universidad de la ignorancia. Capitalismo académico y mercantilización de la educación superior. Colombia: editorial Ocean Sur.    

 


[1] Si bien es cierto que la idea de autonomía universitaria se remonta a los orígenes de las primeras universidades medievales; ayuda a construir un pensamiento crítico sobre el tema algunas experiencia de universidades latinoamericanas como la Universidad de Córdoba (Argentina), la Autónoma de México, el significado kantiano de las reformas académicas  Páramo–Mockus ( 1989-1990) en la Universidad Nacional de Colombia, la restructuración y autoreforma del Consejo Superior de la Universidad del Atlántico (1976)-del cual fui representante de los estudiantes-. 

[2]¿Qué es el demos griego? Demos es el conjunto de personas, claramente definido, al que se circunscriben los derechos de decisión, representación y electibilidad en un conjunto político cualquiera, de allí el vocablo democracia , es decir , el poder de ese conjunto de personas que es el pueblo.

[3] Término utilizado por José Narro Robles y otros maestros mexicanos de la Universidad Nacional Autónoma de México, en el artículo denominado Perspectivas y retos actuales de la autonomía universitaria (2009).

[4]Término procedente del griego "léghein", y,  en filosofía se suele traducir por  razón o pensamiento. 

Por: Rosendo López González

Docente Facultad Tecnológica

rlopezg@udistrital.edu.co.

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