Hay que decirle no a la polarización, el país no resiste más

06/04/2018 - 13:37

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La corriente de pensamiento que están vendiendo ciertos dirigentes, periodistas y políticos, es que Petro polariza y Duque pospolariza. Que los votos conquistados por el candidato de 'Colombia Humana' fueron producto del discurso fundamentado en la polarización; y Duque  el que más captó voto no es populista ni extremista, sino un político transparente que sí está preparado para gobernar al país.

Cantar, bailar Reguetón, cantar vallenato, abrazarse con los artistas de esto género no es populismo. Eso es tener estilo propio y agraciarse con los seguidores. El populismo tiene otras variables más complejas. Pero sí para los que hablan con otro tono se les llaman populista. ¿Cuál sería la definición que se le podría dar al danzante, bailador y tocador de guitarra?

Creo que el candidato Petro  llegó a esta segunda vuelta no porque su electorado sea extremadamente radical e incite a la polarización violenta. Su discurso político lo que busca en el fondo es aclarar y denunciar  el manejo politiquero que se le ha dado al país por parte de las  familias que han controlado el poder en Colombia. Informar estos hechos es más que necesario porque la historia del país ha sido contada por la institucionalidad  que ha sabido descontextualizarla.

Entonces, Antonio Caballero, con su libro, ‘Historia de Colombia y sus oligarquías’, es un actor de la polarización, Castro Chavista, radicalista, comunista y guerrillero, solo porque se atreve a contar lo que ha pasado con esta oligarquía, la misma que denunció Gaitán.

El discurso de Petro lo que hace es buscar ese sentido de pertenencia con los hechos del país. Pocos son los políticos que tienen moral y  ética para atreverse a decirle la verdad a millones de colombianos que no tienen una verdadera voz que los represente.

Él es la otra voz con sentido de pertinencia para sacar adelante esa información, decirla, plantearla y visibizarla, ya que durante muchos años estos medios de información que en el país posan de democráticos,  son los otros actores, que ocultan, manipulan y descontextualizan la información y niegan la verdadera historia a la nación colombiana.

Le apuesto a la convivencia y le digo no a la polarización. Esta segunda vuelta para 'Colombia Humana' debe estar centrada en el análisis  de la primera vuelta, reorganizar cada uno de los nodos sociales y seguir conquistando a ese electorado que está siendo influenciado por la mentira que se monta en las redes sociales. Seguir mirando cómo se fortalece la candidatura de Petro en los departamentos donde se sacó baja votación incluyendo la ciudad de Bogotá.

De igual forma, rechazo el calificativo de profeta, mesías y el salvador, como lo denominan muchos periodistas, gerentes, directivos, para seguir confundiendo y tergiversando el papel del candidato. ¿Será cierto que en el país se mueve la izquierda radical y una menos intransigente? no creo que exista esa fuerte tendencia.

Un bipartidismo fuerte y organizado no existe ni existirá por estos lares. En esta democracia no se destila este tipo de confrontaciones. Lo que existe es un multipartidismo desfigurado como también unas coaliciones hambrientas de contratos, puestos y manejo de poder.

Los candidatos de los otros partidos que dijeron no con Petro y sí al voto en blanco, tendrán sus convicción ideológica y recurrieron a los argumentos más débiles que a  una verdadera razón política argumentada desde las mismas ciencias sociales. Se ha vuelto un remolino nacional donde los medios han contribuido a que se haga tendencia la postura tomada por Fajardo y de la Calle, y lo trasmiten como un hecho que va a marcar la derrota definitiva del candidato.

Y creo que no es así. Cada candidato mueve su ajedrez político pensado desde sus convicciones y son conscientes que tomaron la mejor decisión. El resto de la sociedad colombiana piensa que se debió tomar otra posición que  significará  un cambio transformador a esta política y políticos que no salen de su propia debacle.

De igual forma, otra manera de amedrentar, causar miedo y odio es asustando a la gente en la tienda, el supermercado, las iglesias, con sus pastores y curas con sus discursos intolerantes y cargados de falsedad.

También dicen que habrá expropiaciones. Que la genta se irá del país. Que se acabará el trabajo. Que la democracia va a desaparecer. Que seremos la segunda Venezuela. Eso es lo que se vende. Pero no se dice, ni se argumenta la verdad sobre Petro. De los argumentos serios han bebido, Darío Arizmendi, Vicky Dávila, Julio Sánchez Cristo y sus acólitos, Néstor Morales y todos aquellos que le hacen apología a la mentira.

Este país no debemos polarizarlo: al contrario debe ganar el argumento, la interpelación, la política honesta, la reflexión y la sindéresis en esta segunda vuelta. Esta Colombia no aguanta más sectarismo, ni más guerras fratricidas, tampoco guerras verbales, el lenguaje y la palabra mal utilizada  incita a una violencia permanente.

¿Hasta dónde la adhesión de Cambio Radical, de la U, del Partido Conservador y Liberal a Iban Duque va a contribuir con una gobernabilidad transparente y caranga de mucha responsabilidad? Estas adhesiones, se supone no están condicionadas por las maquinarias, burocracia, sin clientelismo, sin trampas a la justicia.

En este aparte es donde el día se oscurece porque el redentor del Centro Democrático, tiene más de un lio judicial sin resolver. Se supone que la mayoría del Congreso no es de Duque, ni tampoco el partido que representa es mayoría absoluta. Lo cierto es, que el congreso elegido  simpatiza con el Uribista de Duque, sino da juego, y reparte el ponqué, la mermelada o el postre de las tres leche no gobernará como lo manda los cañones de la democracia.

Entonces la ingobernabilidad política no será por culpa de Gustavo Petro. Sino de las mayorías adheridas al candidato. Todo esto produce polarización, como la que produjo el paramilitarismo, los carteles, la corrupción, la crisis institucional, la crisis en la justicia colombiana, Odebrecht etc. Todo esto afecta la inversión, la estabilidad macroeconómica, el empleo y el desarrollo.

La convivencia democrática la daña las chuzadas, los falsos positivos, el asesinato a los líderes sociales, la tercerización, los registradores y fiscales acomodados y los megaproyectos viales e hidroeléctricas que se derrumban por falta de compromiso y planeación.

La neutralidad de Duque está por verse y no pasará mucho tiempo para que esta figura retórica haga su aparición, si es que gana las elecciones. Se podría decir que es lo mismo, cuando se habla de la parcialidad en el periodismo: "la parcialidad no reside solamente en la presentación de la noticia sino también en la selección, en su ordenamiento, en su jerarquización, en el sistema de relaciones de unas noticias con otras, lo cual es susceptible de disposición arbitraria o interesada. No es primariamente neutralidad lo que debe reclamarse en una democracia sino posibilidad de diversidad, igualdad de oportunidades para una información plural, para el aparecimiento de distintos puntos de vista".

Esto es lo que debe regir en los candidatos, votantes y principalmente en los medios de información de este país que toman partido abiertamente sin ningún tipo de pudor. Si es que lo tienen.

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