Faltó un stand en la Feria Internacional del Libro

05/08/2017 - 17:24

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He venido pregonando en mis comentarios a través de LAUD90.4FM ESTÉREO que en esta versión número 30 de la Feria Internacional de Bogotá (FILBO), faltó ese stand donde se hubiese podido ver una galería con las obras de los escritores franceses que tanto le aportaron a la literatura y a la poesía.

Voy hacer una relación de escritores franceses y quiero solicitar muy respetuosamente que hagan un ejercicio de recordación de las obras de Víctor Hugo, Marcel Proust, Gustave Flaubert, Alejandro Dumas, Charles Baudelaire, Jean Paul Sartre, Albert Camus, Antonie de Saint-Exupéry- Arthur Rimbaud, Julio Verne, Émile Zola, Simone de Beauvoir, Guy de Manpassant, Paul Verlaine, André Breton, François Rabelais. Sin olvidar a Voltaire, Moliere, Montesquieu, Marques de Sade, Michel de Montaigne, Paul Velairne y  muchos otros, que fueron excepcionales para su época y que siguen teniendo un reconocimiento por el mundo lector.

No vayan a acudir a papá Google, ni a la tía red, ni vayan al confidente WhatsApp, para que estos le ayuden a consultar y verificar que obras escribieron cada uno de ellos. Si no los han leído sería bueno que hicieran un buen ejercicio informativo y pudieran leer a uno de estos autores. Lo cierto es: nos hace falta leer buena literatura y poesía.

No lo estoy proponiendo desde una visión obligatoria, tal cual, como lo concibió esa escuela del siglo pasado que creía que la ‘letra con sangre entra’, ese tipo de método no lo podemos seguir utilizándolo en este siglo XXI. Eso me lleva a pensar que los niños que acuden a la Feria no vienen obligados ni están allí para cumplir la tarea, ni aprender de memoria los pabellones, sino que es un acto de lúdica, creación y divertimento cultural.

La feria no tuvo ese stand especial de Francia, el que hubiera podido decirnos que significó para ese país el Barroco, el clasicismo, La Revolución Francesa, el siglo de Oro. Todo ese mundo cultural, social y político que se fue consolidando a través de un proceso social y terminó siendo un ejemplo para la democracia. Y concibieron la democracia  como un cambio, un avance y progreso no solo en lo material sino en lo académico.

Ese sitio que reclamo no lo miro como un show del espectáculo publicitario. Lo miro más que todo, como una fuente de  información y que la feria pudo tener en cuenta, porque es espacio tan necesario en este carnaval de las letras, donde los libros también poseen un disfraz para esconderse o no dejarse tocar ni siquiera ojear, porque ese stand hubiera encerrado un misterio asombroso con cada uno de estos escritores. Ahora no me llamen nostálgico o que estoy por fuera de onda porque no pertenezco al combo de los youtubers.

En eso consiste la literatura: la literatura cuenta la historia del país y nos hace sentir ese pasado cuando esta no se vuelve etérea ni abstracta, ni cae en ese academicismo que solo lo entienden esos esos mismos académicos y que el resto de los mortales no tienen la posibilidad de aproximarse a esa historia.

La función de la literatura es poder reparar y brindarnos la posibilidad de entender esos detalles de un nuevo relato social. Ese relato era el que muchos lectores esperaron encontrar del país invitado con sus ensayistas, escritores y poetas.

Pero no llegaron. Alguien se atrevió a decir de una manera un poco socarrona que fuéramos a cualquiera de las editoriales  que allí  se encontraban estos escritores a los que hago mención.

Fui y todo fue en vano, se podían encontrar uno o dos y pare de contar: había otros escritores los que manejan el raiting en ventas, los publicitados y los que están de moda, pero éstos que le dieron un rumbo distinto al mundo brillaban por su ausencia.

Hoy sigo pensando que el país invitado a la feria no  debe traer solo los escritores de moda sino los que hicieron posible la historia literaria de esa nación. Es urgente que se haga, así la internet, vote información y basura. Si debe traerse a la feria ese pasado literario y a los jóvenes más promisorios de la literatura del país que se invita. No estoy pensando en volver una miscelánea al evento,  por qué no traer tres o cuatro obras de teatro y los pintores destacados.

Una feria que termina dentro de una rueda de negocios, es válido en este mundo capitalista, con más ganancias que pérdidas. Quizás muchos bogotanos y colombianos no pudieron comprase el libro de su preferencia. De pronto faltaron muchas editoriales y muchos escritores colombianos que siguen siendo grandes como la de Buenos Aires.

Muchas cosas extrañas no pude conseguir ´La balada del pajarillo’ y la ‘Tejedora de coronas’ de Germán Espinosa. El antiguo librero se perdió, el que nos divertía con sus historias  librescas, ya no se encuentra en el mundo del libro y más todavía en la Feria. Un producto que hizo parte del negocio mercantilista en la feria fueron las bolsa de maíz pira, que costaba 5.500 pesos.

No tengo más nada que decir. Querido lector no me estoy lamentando.

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