El papa Francisco, llegó y conquistó el corazón de los colombianos

09/11/2017 - 11:18

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Sin ser dogmático, mucho menos fundamentalista y sin caer en el fanatismo religioso, la llegada del papa Francisco a Colombia sí produjo una serie de reacciones en nuestra población, dignas de ser analizadas y contextualizadas por la academia y los medios de información. Y se pregunten ¿Qué significó la llegada de este líder mundial al país?

Sus discursos no solo tuvieron el ingrediente religioso, sino que se adentraron en la realidad de un país que conoce en su contexto histórico. Empezó reconociendo la diversidad, nuestra riqueza y la calidad humana que tenemos los colombianos.

También supo llegarles a los jóvenes agolpados en la Plaza de Bolívar de Bogotá a los que invitó a que no se dejen robar la esperanza ni la alegría. Como también a fortalecer la cultura del encuentro, porque los jóvenes todo lo pueden. Y que visibilicen a esa Colombia que está escondida detrás de las montañas.

En el discurso pronunciado en el Palacio Cardenalicio hizo gala de una reflexión teológica, filosófica y política donde señaló unas frases y oraciones para que las tengan en cuenta los obispos, sacerdotes y demás miembros de la Iglesia. A continuación, las relacionó:

'Una sociedad a espaldas a Dios'.

'Comprometerse con la Paz, Justicia y excluidos'

'Renovar la devoción’

'Nada de Halagos a los Poderosos de Turno'

'No pertenecer a esas castas de funcionarios'

'No tener un mediocre compromiso'

'Defender esas raíces afrocolombianas

'Contar la historia de sus gentes- las que no tiene protagonismo'

'No a la corrupción- superar la miseria y la pobreza'

 'Los invito a que no pierdan el ánimo - Que ellos no eran ni técnicos ni políticos y que pensaran más en la familia colombiana'

'Les dijo que él no traía tareas ni Recetas'

'Una sociedad que no debe dejarse arrastrar por la corrupción y el narcotráfico'

'El compromiso de la Iglesia con la amazonia'

'Aprender de la sabiduría de los ´pueblos indígenas'

'El compromiso de estar con la comunidad y un no rotundo a la neutralidad'

Tanto en el primero como en el tercer discurso hizo mención a la obra de nuestro nobel Gabriel García Márquez. Sus intervenciones estuvieron cargadas de mucha pedagogía. Estas se caracterizan por la interacción, interrelación, socialización y tienen un ingrediente muy particular que interpelan al interlocutor. Todo esto por haber ejercido el oficio de profesor en la ciudad de Buenos Aires.

Qué decir de la invitación para que el país se reconcilie: el llamado a la paz. Construir esa esperanza para que podamos respirar otra historia. El llamado que hizo para salir de las 'tinieblas de la corrupción', ' el egoísmo’, ‘el irrespeto por la vida humana', 'el odio',' la sed de venganza', 'lo insensible al dolor', 'la mentira', 'cargar a los más débiles', 'a perder el miedo', 'ser promotores de la vida'.

Sus homilías tanto en Villavicencio como en la ciudad de Medellín también estuvieron cargadas de muchas enseñanzas, sencillez y profundidad. Tiene el don de poder relacionar cada pasaje de la Biblia de una manera clara a partir del tratamiento que le da al lenguaje. Por más complicado que fuera el versículo y el capítulo, lo hacía entender, lo relacionaba con el diario acontecer que vive el pueblo colombiano.

Lo complejo lo hace entendible. No cae en el rebuscamiento ni en el circunloquio. Todo lo hace sencillo. Y aquí quiero retomar al escritor José Luis Garcés González, cuando plantea "que lo sencillo no es obligatoriamente superficial. Es más: la difícil sencillez es un don que no se le concede a cualquiera. Y quizá procede de un lento proceso de discernimiento y autocrítica que no todo el mundo está en posibilidad de asumir".

De allí que cuando terminé de leer la Carta Encíclica 'Laudato Si, o 'Alabado Seas, mi Señor', me quedó una tranquilidad con la información que el Papa estaba informando con relación a la contaminación, cambio climático y la crisis ecológica.

Tema que explica con mucha sapiencia y sin caer en la pretensión del sabelotodo. Al contrario, desde lo científico nos hace entender el mínimo detalle de lo que está aconteciendo y de lo que vamos a vivir en años futuros con estos cambios que no solo afectan a los más pobres sino a toda la humanidad.

Por eso hoy quiero rechazar de plano todos los comentarios que se hicieron de los jóvenes que fueron a ver al Papa Francisco a la Plaza de Bolívar. No alcance a leer ningún comentario en la red contra los jóvenes que fueron al concierto del nuevo partido de la Farc y que escucharon el discurso del camarada 'Timochenko'.

El principio básico de la tolerancia es el respeto por el otro. Por eso no comparto que alumnos, profesores y demás ciudadanos no acepten la diferencia, ni reconozcan ese otro, con sus cualidades, defectos y creencias. De allí que como ser humano no rechazo al que admira a 'Timochencho', Iván Márquez, Simón Trinidad como el que venera y aclama al 'Papa Francisco'.

Por eso, ese discurso de lo alternativo, progresista, y del frente amplio me causa escozor, porque dicen defender la tolerancia y en la práctica ponen en práctica todo lo contrario. Acaban con lo más sencillo de la construcción ciudadana de romper esa débil frontera del respeto por el otro y los otros. Esa es la dura realidad, que lastima.

Espero que dentro de esa tolerancia que practican a rato sean tolerante con la decisión que he tomado: ahora tengo dos líderes que admiro, el primero Ernesto Che Guevara y ahora el Papa Francisco, o mejor, Jorge Mario Bergoglio.

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