El Festival Nacional del Porro uno encuentro para pensar, analizar y disfrutar

07/04/2018 - 07:17

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El Festival Nacional del Porro que se realiza en el municipio de San Pelayo (Córdoba) llega a la versión número 42, y resulta más que interesante preguntarnos ¿qué ha pasado con el citado Festival? Muchos entendidos dicen que se ha mantenido en una línea tradicional defendiendo la lectura clásica que se hace de este ritmo en sus diferentes variables; otros dicen que le hace más innovación y mejores propuestas rítmicas que  saquen al  porro de esa lectura demasiado conservadora.

Aceptar los cambios debe ser lo lógico en esta dinámica cultural e industrial para llegar a ocupar otros espacios donde el porro no se escucha. Ese que hace y se crea en San Pelayo y en otras regiones de la región Caribe. Los porros de Lucho, Bermúdez, Pacho Galán, Edmundo Arias, Antolín Lenes, La sonora Cordobesa, al menos tienen un reconocimiento en varios sectores de la sociedad, incluyendo la radio en la costa y al interior del país.

Pero con las ‘Bandas 19 de Marzo de Laguneta’, ‘La Banda de Manguelito’, ‘La Banda de Chochó’, ‘La Banda María Varilla’, ‘La Superbanda de Colomboy’, ‘La Banda 11 de Noviembre’ no pasa los mismo, con contadas excepciones hay programadores y locutores que programan su música  a no ser que sean las emisoras culturales o universitarias que hacen especiales o ponen uno o dos temas en sus parrillas de programación.

Por qué el porro pelayero perdió  protagonismo frente a los medios de información. ¿Qué falló?, no fue apetecido por las casas disqueras en el siglo pasado. Faltó un visionario que dirigiera los destinos del mismo. La dirigencia cultural y política de los departamentos de Córdoba, Sucre y Bolívar fueron negligentes frente a este proceso cultural, no le apostaron ni lo vieron como un elemento integrador y generador de desarrollo desde el punto de vista musical, cultural y turístico. 

De pronto los maestros Guillermo Valencia Salgado, Orlando Fals Borda, David Sánchez Juliao, José Luis Garcés González, William Fortich desde sus miradas históricas encontraron en esta vertiente cultural, un punto de partida para entender el significado que tenía y tiene esta manifestación entre los cordobeses. Su historia y tradición no es ajena a todo lo que significa como ritmo aglutinador, solidario, comunitario y antes que todo convoca al disfrute del espíritu a partir de un fandango, porro paliatiao, porro tapao y puya, donde el cuerpo a partir de la danza esotra manera de sentir el mundo en esas dos variables de espacio y tiempo.

Son 42 festivales y uno esperaría encontrar no solo ese modelo repetitivo de escuchar porros toda una noche, o volver a esperar la alborada para que unos jóvenes crean que esto se festeja y se siente es con una empapada de harina y con las consabidas mojadas. No, creo que habrá que replantear esta programación y los mismos concursos: llenarse de interpelaciones, conversaciones, diálogos y por qué no, un par de foros al año para mirar a que le apostamos en el aspecto internacional y romper esa frontera localista y demasiado conservadora. 

Esa misma Junta organizadora se creyó el cuento que llevando a las consabidas estrellas Vallenatas era un logro cultural y artístico, no, porque eso lo manejaba una empresa de licores que lo menos que le puede interesar es el aspecto, artístico, cultural, estético y simbólico de este encuentro de bandas. No sé si todavía sigue al frente del negocio: con la gran contradicción que mientras al Festival del Porro, llegan tres y cuatro agrupaciones vallenatas, al Festival de la Leyenda Vallenata no llevan una sola banda que toque porros pelayeros. Que falla.

¿Cuál ha sido el criterio de las juntas elegidas  para manejar y orientar este Festival que debiera estar entre  los mejores en plano local, nacional e internacional? No ha sido porque cada año escoger este organismo ha sido y seguirá siendo una disputa politiquera dependiendo del  alcalde de turno. 

Y no debiera ser así: porqué no existe una junta permanente que no tenga que ver con esas rancias castas que han manejado la política del municipio, versados en planeación, en lo económico, cultural, histórico, musical y en la elaboración de proyectos. Que el municipio y el departamento  destinará un presupuesto económico vigente para el Festival, pero no con migajas, sino con un aporte que sea digno para premiar a cada uno de los participantes y apostarle a un foro anualmente donde pudieran estar las voces autorizadas del departamento de Córdoba y el país en el aspecto académico y dar más luces a este encuentro de mucha diversidad cultural.

Hoy en día el Festival no cuenta con una revista que al menos socialice cada una de las miradas que tienen los gestores culturales, historiadores, antropólogos, sociólogos y folclorologos sobre un evento que lleva mucho tiempo dando de qué hablar y que cada año es una disputa no sobre que el aspecto organizativo y académico sino quien debe estar en la junta directiva. 

Este encuentro de voces, ritmos, danzas  y tradición necesita más país y que se visibilice, no solo para que las administraciones locales figuren, como tampoco un escampadero para académicos y folclorista quienes la mayoría de las veces  especulan y todo lo vuelven un circunloquio. Que el porro no muera y que el Festival Nacional del Porro sea algún día el mejor festival de Colombia.

Quien no se sonroja o la piel le brinca por un instante al escuchar un porro palitiao, tapao o un fandango. Y que decir cuando danzas en la rueda del fandango, un acto inmarcesible que no tiene comparación si lo bailas con una mujer que sepa interpretar tu necesidad de estar feliz y que el mundo se arrodilla a tus pies.

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Este es un espacio de opinión que trata diversas temáticas. Las expresiones de los autores  son responsabilidad exclusiva de estos; los espacios destinados a este fin por LAUD 90.4 FM ESTÉREO no reflejan la opinión o posición de la emisora.

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